yo no escribo para que alguien me vea. escribo porque me sé hija de algún dios que no he podido nombrar, y mi única y última esperanza es que a través de estas palabras su nombre me sea revelado y al fin poder saber quién es y por qué me cuida, por qué guía mi mano, por qué lo amo tanto.
pongo a la luz lo que escribo sólo para encontrar otras hermanas de dios perdido. ¿alguien ha visto a mi dios? se extravió en esa calle de asfalto caliente, llena de hoyos y maleza en la que crecí. recompensa: un cuenco de fruta y un pacto de sangre.
quería gritarle, pero donde antes había palabras ahora sólo quedaban huecos. me lo has quitado todo, todo.
quizá soy yo la carne que se pudre en esta casa.









