Care-cer
Ese salvaje diafánismo que evoca el amor.
Traspasar otro cuerpo, contenerlo, acurrucarlo.
Emanciparlo hasta las sienes
sumergirlo en mar abierto a ver si flota.
Contener las lágrimas ebrias de cólera.
Sí, amar, presuntamente el verbo hecho carne -contrición de dos cuerpos que profesan amarse- más conocido y poco vivido: profesado, rasgado, reinventado
del humano tácito al renuente ser.
Podría ser la mejor experiencia de dos, tres, cuatro.
O la lúgubre ensoñación de una estela lunar.









