Me fue mal en una mesa de examen por primera vez en mi vida.
Al principio parecía un fracaso pero no fue así. La versión de mí antes de la terapia, sin dudas, habría visto esto como algo malo. Me estoy amigando con los "fracasos", con las cosas que no salen como espero.
Hoy elijo ver a la situación en su totalidad y no ignorar lo bueno. Dentro de experiencias poco satisfactorias como desaprobar un final a veces, como en este caso, hay pequeñas acciones que logran que la felicidad le gane a la tristeza.
Si me hubiera ido bien en la mesa, no habría escuchado lo que piensa de mí uno se mis profesores favoritos. Me tiene la más alta estima. Lo quiero más que antes. Esta es una experiencia que voy a recordar siempre, con lo bueno que salió de lo "malo" :).













