Este es mi primer trago y con que fácilidad me fue decirte adiós.
Segundo, venga que no me hace mal, total, brindamos por el olvido.
El tercero de la noche y un recuerdo fugaz tocó mi hombro y me hizo sonreír.
Uno más, ya van 4 y de nuevo me despedí de tí.
Un quinto trago y aquí ya le platiqué al de lado un poco sobre ti.
Llega un sexto y me quiero derrumbar.
Van siete, aquí maldigo a mi suerte.
Disculpa, voy perdiendo la cuenta, ahora ella pasea por mi mente.
¿Otro trago? ¡Claro! No soy ebrio, creo que tengo una maestría en malas decisiones y en cantinas.
No llevo la cuenta pero ahora en voz alta y para todos en el bar les ofrecí brindar, cada quien brindaba por sus motivos, yo ésta noche brindo por ti. Y al unísono escuché en hermandad un eufórico: ¡Salud!
¿Cuántos tragos van? No sé, pero mi mirada ya te busca entre toda ésta gente.
Ya me cansé de contar tragos, de ahora en adelante contaré las noches, las madrugadas que paso recordando a la que dejé ir...