Tengo ganas
Tengo ganas de creer que todo lo que hay detrás de lo que sucede por casualidad, realmente tiene un significado importante. Tengo ganas de creer que puedo más, aunque las piernas me tiriten y me digan que esto llegó a su límite. Tengo ganas de aprender y solucionar errores comunes y otros no tanto. Tengo ganas de mirar, callar y entender que lo que sucede a nuestro espacio, también nos es importante. Tengo ganas de expresar una sonrisa sincera y que se renueve el aire con ese positivismo. Tengo ganas de aprender que los sueños son parte de un espectáculo realizable, y que la vida se encarga de enseñarnos eso cuando tienen que encenderse las luces para el éxito. Tengo ganas de vivir de la tierra con lo simple y lo que no hace daño, y con todos los que tengan esa misma intención. Tengo ganas de ver a través de los pensamientos para ayudar a encontrar soluciones cuando sea necesario; alegría cuando se esté en lo más bajo, y un ¡vamos! cuando se tenga que encender la máquina para darle con todo. Tengo ganas de recorrer la vida por distintos caminos y ver cuál es el más entretenido para dedicarme 100% a disfrutarlo como se deba. Tengo ganas de increpar a la maldad y decirle unas cuantas verdades en el nombre de todos los que alguna vez han sufrido con su maldita presencia. Tengo ganas de tener a mi lado una luz natural por siempre, y que sea una fuente de energía propagable para los que sigan mi camino y entiendan que la vida se sostiene de puras cosas bonitas. Tengo ganas de enfrentar los miedos y decirles que aquí estoy, inamovible, listo y dispuesto para que cuando se hagan presentes, no tengan influencia física ni mental. Tengo ganas de observar más que mirar, y así darme cuenta que mientras más lo hagamos, más vamos a disfrutar de las cosas simples de la vida. Tengo ganas, infinitas ganas, y eso, nadie me lo va quitar.

















