weberb:
“El mío es de limón” Un gusto peculiar y que probablemente muy pocos coincidirían, pero a ella le encantaba. “No sé si te gusta ese sabor, pero en todo caso podríamos compartirlo” Sugirió, por si acaso. “Y esté,” Extendió el cono extra hacía la de habrás castañas. No pretendía adquirir dos helados cuando recorrió su camino hacía la tienda, mas estos se hallaban en oferta y, bueno, la glotonería la impulsó a gastar de más (la glotonería y los nervios, por supuesto). Sin embargo, durante su regreso, se percato que no podía comer los dos ni aunque quisiera. “es de crema de cielo” Su segundo sabor favorito. “Lo puedo cambiar pero preferiría que no, podría empezar a derretirse en cualquier momento” Anticipó en eso que sus orbes claros inspeccionaban el helado con detenimiento.
Sus labios se mantuvieron en una fina línea, pensativa, como si aquella decisión fuera una que cambiaría su vida. Opta por decir que sí con un mohín cercano a una sonrisa, tenía la garganta demasiado seca, incluso pensaba que estaba apunto de enfermarse pero sería demasiada mala suerte para una simple semana. “gracias” soltó por fin con la punta de su nariz arrugada, estiró su mano y de nuevo el silencio sentenció la escena. Contrario a lo que podía percibir de la portadora mirada glaciar, su estómago se cerraba por completo cuando los nervios se hacían presentes. Le gustaría tener su misma agilidad pero a sus veintisiete años, algunas cosas no iban a cambiar de un día para el otro pero intentar no estaba mal. Le da una rápida probada, nunca había probado ese sabor por lo que degusta por un rato y la segunda oportunidad que le da confirma su veredicto. “no te preocupes, sabe bien” le aclara con una pequeña sonrisa. “¿cómo es tu nombre, por cierto? creo que te vi antes” y esa resolución tenía con todos los rostros que pasaban, cada uno de ellos despertaba una sensación extraña.













