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Dos opciones: Daniel había muerto, de alguna manera alguien se equivocó y lo mandaron al cielo y por eso ahora estaba recibiendo tal tratamiento; o estaba alucinando. No había manera de que esto fuera real — excepto que lo era, y Daniel no podía dejar de mirarla sorprendido porque ésta definitivamente no era la Luna que él esperaba, la misma chica adorable por la cual todos estaban tan preocupados de que él fuera a corromperle la inocencia. Claro que tampoco se veía venir tal confesión porque ella había probado bastante bien que era buena, pero no pudo evitar asentir mientras se sentaba en la cama y le hacía un gesto para que se acercara a él. “Muy bien” dijo una vez que ella estuvo sentada en su regazo y le puso una mano en la mejilla, acariciándosela suavemente hasta que la tuvo lo suficientemente cerca para poder darle un beso.
Tras ir al baño a asearse y una vez que se pusieron la ropa para poder dormir, Daniel dejó que ella se acostara a su lado y apoyara su cabeza sobre su brazo, algo de lo cual él no era muy fanático pero que sin embargo lo permitió porque... bueno, no podía decirle que no cuando lo miraba con esa cara de inocencia que... que nada. “Hasta mañana, hermosa” le susurró, con sus labios contra la frente de ella tras haberle dado un besito ahí. Sorprendentemente, ella ya se había dormido, y Daniel no pudo no sonreír al mismo tiempo que acomodaba las frazadas para que quedara bien tapada y no tuviera frío. No podía decir que había esperado terminar en esta situación porque nunca había tenido la intención de que terminara pasando algo como lo sucedido, pero la verdad era que tampoco podía o quería quejarse — estaba... contento, lo que fuera que eso significara.
Quizás visto desde afuera toda la situación se estaba empezando a parecer mucho a una noche normal en la vida de Daniel Kang, pero aunque él sabía que no lo era… al parecer realmente no tenía ni la más mínima idea de lo muy distinto que iba a ser todo. “¿Qué?“ preguntó enarcando una ceja curiosamente, todo el tiempo con una sonrisita que no pudo contener y que esperaba no se viera demasiado fuckboy porque su única intención con eso era hacerla reír y nada más. No por algo en particular, y mucho menos porque todos los amigos que tenían en común y otros tantos que él ni siquiera conocía lo tenían amenazado de muerte, pero lowkey no quería cagarla y mucho menos con una boludez así. “Sí, obvio. Hay suficiente espacio en mi cama para que entremos los dos, no hay drama” dijo mirando sus manos entrelazadas tan naturalmente, y asintió antes de empezar a caminar hacia atrás para no dejar de mirarla mientras la guiaba hasta donde estaba la cama. “¿Necesitás más almohadas? ¿Cómo te gustan? Te puedo conseguir otra si no te gustan esas, probalas” murmuró invitándola a que se fijara, incapaz de no reírse cuando ella se tiró en la cama… o de literalmente no empezar a sudar cuando se sentó y le dijo que ‘le gustaban duras… las almohadas’ antes de reírse como si nada — como si eso no fuera a afectar directamente a su pobre pija.
Afortunadamente su pito no había hecho una aparición sorpresa muy evidente, pero cuando finalmente se acostó y ella no sólo se acercó sino que lo hizo tanto que prácticamente estaban haciendo cucharita, Daniel no pudo no ponerse nervioso porque… buena pregunta: ¿por qué? “Ponete cómoda, tranqui. ¡Posta!” dijo tratando de mantener su calma y viendo dónde carajo iba a poner las manos porque lisa y llanamente él no estaba acostumbrado a dormir con otras personas, al menos no en el sentido inocente de la acción, y el que ella tenía su culo tan cerca de su entrepierna no lo estaba ayudando a poder actuar de manera racional y por ende terminó poniéndole una mano en una teta. Listo, acababa de firmar su sentencia de muerte, un capo total. “Uh la puta madre, perdoname, fue sin querer. No me di… cuENTA” murmuró en una voz que sonó muy chillona a lo último porque, de todas las formas en que Daniel se imaginó que iba a reaccionar ella, que le agarrara la mano y la volviera a poner ahí definitivamente no era una de ellas. “Okay” dijo mordiéndose el labio mientras pensaba cuál iba a ser su próximo movimiento, por alguna razón demasiado consciente de que no podía arruinar esto. “Okay” repitió y, entonces, cuando sintió una mano acariciándole la pierna, recién ahí tomó eso como una confirmación para acercarse más a ella así podía besarle el cuello mientras su mano libre descendía hasta llegar a la cadera de la chica. “La puta madre” susurró al sentir una muy placentera presión en su entrepierna, y sin dudarlo empezó a imitar los movimientos de ella hasta que la que hasta ese entonces en sus ojos —y los del resto del mundo también, probablemente— había sido la inocente Luna se giró y deadass le agarró la pija por encima del pijama. “Ugh... sí, así” musitó sintiendo como su respiración empezaba a entrecortarse a medida que ella movía su mano, haciendo la mayor parte del tiempo la presión justa. Y cuando le metió la mano adentro de los pantalones mientras chapaban... “Me estás poniendo muy difícil el poder controlarme” dijo aunque en realidad no pensaba hacer nada que ella no iniciara o sugiriera, porque obvio, era un manwhore pero no era un desubicado. “La puta madre, sos hermosa. Sos preciosa, ¿sabés? Me encantás” murmuró entre los besos, aprovechando la oportunidad para poner sus manos en el culo de ella y apretar. Sin lugar a dudas nada de esto era lo que Daniel tenía en mente cuando se dijo a sí mismo que aquella iba a ser una noche diferente: pero porque era todavía muchísimo mejor.
Después de hacerle saber que ella no era la única que había terminado llorando con la película y reírse juntos sobre lo sensibles que los había dejado, Daniel y Luna salieron del cine y se fueron a dar vueltas en busca de un restaurante que por petición de ella terminó siendo una heladería. Puntualmente su heladería favorita en todo Buenos Aires, la misma a la que iban con David todo el tiempo desde que eran chiquitos. “Te va a encantar este helado, te lo juro. Es... manjar de los dioses” dijo, casualmente poniéndole el brazo encima de los hombros mientras esperaban a que fuera su turno de hacer el pedido ya que era un lugar bastante popular y estaba concurrido aunque fuera mediados de mayo y, en pocas palabras, hiciera un frío que te congelaba el ojete.
Por eso mismo una vez que los dos tuvieron sus tacitas con su heladito decidieron volver al auto y comerlo ahí, bastante concentrados en lo que estaban haciendo hasta que fue hora de afrontar la realidad y Daniel suspiró mientras agarraba el volante. “Bueno... ¿qué querés hacer ahora? ¿Querés ir a dar una vuelta más, o que te lleve a lo de Rocío? Lo que vos quieras, decime y yo manejo” le guinó el ojo e hizo pistolitas con las manos para disimular que la idea de tener que separarse ya le bajaba el estado de ánimo como nada en el mundo.
Una parte de él estaba sorprendido de cómo mierda había hecho para durar tanto sin decir o hacer una pelotudez que hiciera que Luna lo rechazara, pero al mismo tiempo se sentía muy orgulloso de sí mismo por lo bien que estaba comportándose. Quizás hasta era un nuevo récord, ¿quién sabía? “Elegí todo lo que vos quieras, en serio. ¡En serio te digo!” exclamó entre risas mientras ponía sus manos encima de las de ella, que ahora estaban delante suyo porque lo estaba abrazando. No era su intención empezar a flashear colores, realmente no, pero por pura casualidad vio el reflejo de los dos en una de las placas de precios que tenían adelante y no pudo evitar pensar que a los ojos de cualquier otra persona seguramente parecían una pareja muy unida. Aparte de que hacían linda pareja posta, también se sentía copado, lowkey. “Dale, en serio. Elegí lo que te guste, o te juro que compro uno de cada uno... tamaño jumbo” bromeó llevando una de sus manos hacia atrás para hacerle cosquillas, riéndose cuando ella lo hizo al mismo tiempo que apoyaba su cabeza sobre la de ella.
Una vez que ella eligió y estuvieron en la sala con los pochoclos, nachos, gaseosas, y todas las golosinas y chocolates posibles, sólo ellos dos, Daniel le agarró la mano una vez más y se la besó — porque quería y porque podía. “Prometo que no te vas a arrepentir de esto” dijo sin saber él mismo si se refería a algo en particular realmente, aunque a ella le dijo que era sobre ver esa película y no otra. “Uh, ahí empieza” susurró acomodándose en su butaca — incluyendo el poner un brazo encima del respaldo de la de ella, porque sí. No podía negarlo: de repente ya no estaba teniendo tan mal día.
Daniel todavía se acordaba de la vez que David se había reído de él después de preguntarle si agarrarse de las manos con otras personas era su kink, y Daniel obviamente le había pegado un sopapo antes de hacer que se fuera pero desde ese entonces nunca más había podido ignorar que de hecho sí, disfrutaba de ese pequeño gesto porque lo hacía sentir... raro, en el buen sentido. Según su terapeuta era su manera personal de lidiar con sus indiscutiblemente enormes sentimientos de soledad, y según él... bueno, ni él sabía. De todos modos, el punto era que nunca había estado agarrado de la mano con alguien durante tanto tiempo sin sentirse incómodo en el proceso... y con Luna no se había sentido pelotudito en ningún momento.
Por eso mismo, y no podía culpar a nadie más que a sí mismo por no poder controlar lo que salía de su boca, Daniel levantó la mirada de sus manos todavía juntas y dijo exactamente lo que estaba pensando. “Un bajón, la verdad. Pero bueno, si esta cita tiene que terminar acá supongo que eso me da lugar a mí a preguntarte si querés salir conmigo otra vez, ahora” sonrió mientras se pasaba una mano por el pelo, esperando la respuesta de ella. “¿Querés que vayamos a cenar? I mean, podemos ir a dar una vuelta por ahí y después nos vamos a cenar. ¿Querés? Si no podés está bien, de verdad... lo dejamos para otro día” dijo mordiéndose el labio y ladeando un poquito la cabeza, usando un poco de su encanto para ayudar a convencerla si era necesario.
“¿De verdad? ¡A mí también! Wow, posta, las amo. Son... bueno, ya sabés. Son impresionantes” dijo mucho más animado de lo que se había sentido en varios días, porque usualmente las minitas lo tildaban de infantil por adorar tanto esas películas pero Luna no sólo lo entendía sino que además compartía el gusto por ellas. Si hubiese estado pensando como fuckboy, Daniel sin duda alguna ya hubiese pensado que eso sumaba puntos pero, por más raro y flashero que sonara, en ese momento era como que se sentía desconectado de todo lo que era normalmente y no le molestaba.
“No, definitivamente. Quiero decir... si es por mí, obvio que va a haber próxima vez. Siempre y cuando vos quieras, claro” le sonrió mientras tomaba un sorbito de su té, sin dejar de mirarla en ningún momento porque era hermosa y... Daniel no podía mentir: esta chica tenía algo que la hacía irresistible. “Yo las tengo todas en DVD, así que elegí la que vos quieras y la vemos” dijo encogiéndose de hombros como si no fuera la gran cosa. “Aunque, si puedo ofrecer una sugerencia... Kimi no Na wa es mi número uno, no sé vos. ¿Qué opina, bella señorita?” le preguntó guiñándole el ojo porque bueno, aunque no tenía malas intenciones, era más fuerte que él.
Luna se sentó en un banco afuera de la entrada del jardín japonés esperando que Daniel apareciera, estaba un tanto nerviosa, nunca le había gustado nadie, y tampoco había estado en una “cita de verdad”. Luna miró su reloj, pero antes que pudiera captar bien la hora, Daniel la saludó con una sonrisa y ella se paró y lo saludó “¿Vamos?” preguntó con una sonrisa.
Tras pagar la entrada Luna empezó a caminar mirando todo “¿Sabías que es el jardín japonés más grande del mundo fuera de japón?” le preguntó para luego tomarle la mano y caminar al lado de Daniel, porque si esta iba a ser su primera cita, quería sacar toda la experiencia posible de esto “Vamos a la casa de té, es muy linda… te va a gustar” Luna dijo, señalando la casa de té que tenían cerca, mientras le acariciaba la palma de la mano a Daniel con el pulgar.
Daniel no podía mentir: estaba teniendo un día de mierda. Sus padres le habían dicho que David volvía pero lo habían hecho de una manera muy poco amistosa, su propio hermano estaba enojado con él y claro que quería más a su mejor amigo que a él, sus ‘amigos’ estaban todos actuando en contra de él diciéndole cosas lowkey horribles todo porque había expresado interés en una chica que probablemente nunca le iba a dar bola porque él era él, y ella era una princesa que seguramente ni iba a perder tiempo mirando en su dirección, y justo cuando todo parecía ir de mal en peor...
“Tenés manos suaves” observó con una sonrisa que no fingió en absoluto, dejando que Luna lo guiara por el Jardín Japonés mientras le iba diciendo random facts del lugar. Sí, cuando todo iba de mal en peor, ella le habló y lo invitó a salir. Era una boludez, pero Daniel necesitaba algo positivo para no pensar en lo disconforme que estaba con su vida y lo para el ojete que le iba todo el tiempo — y ella era realmente tan buena como todos decían porque desde que se encontraron que él no paraba de sentirse... bien, casi. “Usted primero, señorita” dijo dejándola pasar mientras sostenía la puerta con la mano que no estaba sosteniendo la de ella, y fueron así hasta que encontraron una mesita libre junto a una ventana. “No, pará, no me sueltes la mano... las tengo frías y vos las tenés tibiecitas” explicó, una mitad mintiendo, otra mitad diciendo la verdad. “Si no te jode, obvio” añadió con una sonrisa.
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danik left a comment on kingong’s photo: @davidkang ah, me encanta. Yo ni figuro. Así quedamosssssssss
@danik: me llega un mensaje de Jacky Sieras,,,,, diciendo "whaddup skankniel"
@danik: wtf
@esmeraldahwang: yaaass skakeniel drag him!!👅👅👅
@martinjeon: I HAVE MY OWN, AND I ALSO HAVE A DADDY TOO SO I THINK I WIN HERE, BITCH! 🖕🏻🖕🏻🖕🏻
@esmeraldahwang: said daddy eats cheetos while you give him head, i still win
@danik: said mommy probably isn't even your mommy in a kinky way. We are definitely still winning!
@esmeraldahwang: @martinjeon SAYS BY THE GUY WHO DOESN'T WANNA HEAR ABOUT MY MOMMY KINK
@martinjeon: @esmeraldahwang SAYS MRS "no creo que a daniel le gusta que me digas MAMI" WORLDWIDE
@danik: A QUIÉN LE DIJISTE MAMI????? GET UR OWN @martinjeon!!! @esmeraldahwang is MY mami
@esmeraldahwang: @danik ratniel? i don't know her, i only know SNAKNIEL!
@danik: 🐍🐍🐍🐍🐍
@danik: #mood
Podrías estar con minas mucho más lindas que Esmeralda, just saying. Que desperdicio.
La verdad que sí, qué desperdicio de tiempo tener que leer esta opinión que, sinceramente, me la paso por el ojete.
@danik: Soy hermoso, tengo a mi @esmeraldahwang, y soy pornstar. Tengo todo lo que quiero.
@danik: Sigan sus sueños. Nunca se rindan. El que persevera triunfa, chicos.... es verdad!
@danik: me puse en pija en el alféizar de una ventana del colegio y lowkey excepto por la parte donde Esmeralda estaba
@danik: mirando con cara de tía toca pierna, tuve un flashback a cuando hice lo mismo en el St. George's y me expulsaron u.u