( simonrashford. )
Le dio vueltas al papel, estaba casi seguro que se trataba de un billete, y que después de varias horas de trabajo había encontrado algo que valía la pena, no solo basura para separar. Lo había guardado en su bolsillo, y ahora que estaba en su tiempo libre decidió examinarlo, no entendía el Ucraniano, le parecía igual de confuso que el ruso, pero se dejó guiar por el número en él. Y sobre todo, la figura que estaba plasmada en el papel. “¿No crees que tiene unos lentes interesantes? Y ni que se diga de su barba, si pudiera hacer crecer la mía, quisiera una foto así” habló en voz alta, a la persona a su lado, mostrando el billete para que pudiera observar con él. “Es un billete muy raro,” opinó, pues, tampoco tenía un amplio conocimiento en estos.
Inclinó su cabeza entonces para observar de qué se trataba éso de lo que hablaba su acompañante, entonces pudo observar el billete sobre los dedos ajenos y, tras contemplar al hombre impreso en el, la imagen del gordo de los regalos le invadió la mente, despojándola de una hilarante carcajada. “¿A cuanto que si le pones un gorro de pico rojo y unos renos atrás es igual a Santa Claus.” Chistó, una curva despampanante se instaló en su semblante, sus orbes buscaron las del muchacho, indagaron en busca de su complicidad. “Y no te puedo imaginar con barba, es como...” Sus manos entonces atraparon la barbilla ajena, acariciando delicadamente la desnudes de la misma. “Toda esta zona, si estuviera cubierta, no serías tú, ¿me entiendes?” Cuestionó, volviendo a inspeccionar el billete con su mirada, sintiendo la risa cosquillearle la garganta. “Es súper raro, ¿quién pone a Santa Claus en un billete?”














