ciertamente la lluvia sería un inconveniente para ella y su cabello estilizado con calor, sin embargo, cuando ve la sonrisa de xander, refugiándose bajo aquél toldo, decide que no hay nada de malo en esa situación. “no me molesta,” decide hacerle saber. lo de los clichés, quiere decir. “es mi parte favorita de las películas, en realidad. las confesiones, los primeros besos, los perdones… siempre es mejor con la lluvia,” no puede evitar parlotear al respecto, lo mucho que suele romantizar ese tipo de cosas ( y con ello, echarlo a perder más tarde con altas expectativas y patrones complicados ). risueña, asiente varias veces. sin embargo, le toma por sorpresa accionar masculino, las cejas disparándose ligeramente hacia arriba y los labios partiéndose. “pero— xan, te vas a mojar,” intenta, pero él ya está cubriéndola y ofreciéndole el brazo, y aquello de algún modo ilumina el semblante masculino de una forma especial. day sonríe, la idea de correr ya no suena tan disparatada sino que se convierte en fuente de alegría chispeante. “dios, escogí el calzado adecuado,” más o menos, considerando que sus botas no fueron echas para correr, pero ella se cree capaz de cualquier cosa. le toma la mano entonces a la par que intenta ayudarlo con la chaqueta, el gesto adopta determinación cuando alza el mentón y se encuentra con ojos masculinos. “bien, estoy lista,” anuncia, y justo cuando está por echarse a correr, cae en cuenta: “e-espera, espera— ¿hacia donde corro?” inevitablemente, se empieza a reír en medio de su confusión, permitiendo que sea él quien la guíe.