Información de la especie
Color de piel: Pelaje negro
Clasificación del REFEMA: No clasificado. Considerado leyenda o mito / Criatura extinta.
Longitud: Entre 1′60 y 2′00 metros
Peso: Entre 80 y 100 kilos
Esperanza de Vida: Sin determinar
Alimentación: Carne o Carroña
El lobizón (del portugués: lobisomem), también llamado lobisón, Juicho, Luisón o Luisô, es uno de los siete monstruos de la mitología guaraní, el séptimo hijo de Tau y Keraná. Se trata de una criatura mitad hombre y mitad bestia, cuya figura guarda similitudes con la leyenda europea del hombre lobo. Es un mito muy popular en Argentina, Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil, en donde existe la creencia de que el séptimo hijo varón, al llegar a la adolescencia, se transforma en lobizón.
Un Lobizón es una criatura mitad humana mitad bestia, que los viernes pierde su forma humana para transformarse en un perro de horrible aspecto de color negro y relampagueantes ojos rojos, con afilados dientes blancos, que busca los cementerios para revolcarse encima de los cadáveres y alimentarse de ellos. Es un presagio de mala suerte e infortunio, y se cuenta que si el Lobizón pasa por debajo de las piernas de los hombres con los que se encuentre, esa persona morirá o perderá a algún ser querido. A veces son perseguidos por jaurías de perros que le persiguen y ladran sin acercarse a él, porque le tienen miedo. Desprenden un olor nauseabundo que acompaña a su aspecto. Se alimenta de cadáveres, y animales, pero también puede atacar a los humanos, ya que pierde su conciencia humana.
Sus andanzas terminan al salir el sol, retornando a su forma humana, donde se lo ve sucio, cansado, esquivo, de mirar doliente y melena desgreñada. No recuerda nada de sus vivencias mientras tenía esa forma. La gente no saben si tenerle lástima o sentir miedo ante la duda hiriente de que sea o no un Lobizón, ya que la gente los tiene miedo. Se cuenta que los séptimos hijos de un mismo matrimonio, se convierten en Lobizón después de cumplir 16 años. Por esa razón, muchos de los séptimos hijos nacidos en matrimonios, son abandonados por sus padres o los dejan morir o asesinan para esquivar el mito. Sin embargo, no hay nada que confirme esta naturaleza, solo un mito en el que muchos creen todavía.
Dice el mito que al nacer Lobizon brilló en los cielos la conformación de estrellas conocidas como Las Siete Cabrillas en señal de que la maldición que afligía a Taú y Keraná había cesado. Según la Mitología Guaraní este monstruo y sus seis hermanos deambulan sobre la tierra.
Nota extra: En Paraguay y en Argentina se acostumbra desde el siglo XIX, que el Presidente de la Nación sea nombrado "padrino" del séptimo hijo varón de un matrimonio consolidado bajo las mismas costumbres. Esta costumbre irregular se debió a que los supersticiosos a veces sacrificaban a su séptimo hijo a pedradas por el terror que les producía la "posibilidad" de que les hubiera nacido un lobizón o lobicete (lobizón prematuro).Si bien este padrinazgo se realizaba de modo informal hasta 1907, se tienen registros de que en ese año se hizo el primer bautismo oficial, con el Presidente de la Nación como padrino. Ya el 12 de marzo de 1973, el presidente Juan Domingo Perón dio formato legal a esta costumbre a través del decreto número 848, conocido como ley de padrinazgo presidencial. El decreto otorga además becas totales para estudios primarios y secundarios, a la vez que aclara que este padrinazgo "no crea derechos ni beneficios de naturaleza alguna en favor del ahijado ni de sus parientes"