Estupideces
A la gente le digo que pude ponerte un parate, que logré cortar el ciclo once and for all para dejar de seguir sufriendo. Pero no les cuento que ahora uso la gomita de pelo que dejaste, que me la hago pulsera con mi gomita, como hacíamos en los 2000. Ni que ahora, cuando no quiero que se me enrede el pelo, me hago dos trenzas en vez de una y pienso en vos.
Tampoco les cuento que cuando te diste cuenta de que ya no estaba usando tu anillo en el anular, ese que me pusiste en el asiento de atrás del taxi y, ebria de vino y amor, me dijiste al oído "casamos" para que nuestra third wheel no escuchara, y ahora 4 años después me preguntaste: —"Ya no me quieres más?". Si bien lo perdí después de que volví de verte, lo tomé como una señal del universo o de mi inconsciente. A esta altura ya no sé, ni me interesa.
Menos les cuento que, al rato, cuando nos preparábamos para salir, apareciste en el living con una bolsita llena de anillos. Te sentaste al lado mío y dijiste:
—Ven, elije uno nuevo.
Todos eran grandes para vos, porque tenés dedos de enano, y perfectos para mis anulares. Elegí uno trenzado, de dos cuerdas, con una piedrita negra en el centro. Entrelazadas como nosotras, pero con la piedrita negra representando el dolor que nos une, pensé.
—Este, ¿qué te parece? —Me gusta. —Pero va en mi mano del compromiso esta vez.
No sé porqué te lo dije, pero lo sentí. Me miraste raro. Todos mis intentos de alejarme, mis comentarios me tomaban por sopresa y me estrujaban el corazón y vos te hacías cada vez más chiquita.
—Está bien...
Seguiste mirando los anillos. Agarraste uno finito, con una bolita de acero en el medio.
—¿Te gusta este también?
Me agarraste la mano izquierda por segunda vez, cuatro años después. Yo ya tenía un anillo de las manos de "La creación de Adán" y el de la bolita entraba justo en el hueco.
—Perfecto, mirá.
Me diste un beso en el anillo, como sellando un estatus marital que nunca iba a suceder. Qué rápido entro en tu fantasía, intente o no alejarte. Ahora volvía a estar casada y comprometida con tu fantasma para siempre.
En stories cuento las estupideces porque esto es medio una historia terror.














