Devocional Cristiano para el día de hoy.
La ansiedad
Hoy iniciaremos el libro de Juan ❤️🩹
Te invito a que leas el capítulo 1 para iniciar tu devocional.
La Palabra, luz y vida Antes de que todo comenzara,ya existía aquel que es la Palabra.La Palabra estaba con Dios,y la Palabra era Dios
Amado Padre, hoy agradezco todo lo que has puesto en mi mesa, en mi vaso y en mi ropero. Reconozco que no me has dejado ni un día en tu infinita misericordia y que tienes un cuidado especial de mis necesidades. Te pido que me ayudes a que todas las preocupaciones de mi futuro descansen en ti y no en mis propias fuerzas.
Ora un minuto agradeciendo lo que Dios te permite comer, beber y vestir y da gracias por alguna persona de tu familia.
Señor, hoy reconozco que me he afanado por cosas vanales como mis necesidades físicas en lugar de obedecer a tu palabra y ponerte por primer lugar en mi corazón y en mi vida. Te pido que tu misericordia sea sobre mí y perdones mi pecado al no buscarte primeramente a ti mi Dios en cada día de mi vida. Reconozco que me es difícil a veces confiar pero vengo a entregarte mis miedos y mis fuerzas para que tú obres de manera sobrenatural en mi vida, te la entrego.
Este es el momento de alinear nuestro corazón a Dios, si no recuerdas si hay algo en que le hayas fallado, pídele al Espíritu Santo que proceda a redargüir tu corazón y traiga arrepentimiento a tu vida.
Disponemos nuestro corazón para buscar de Dios, adorarle y pedirle que nos llene de su Espíritu Santo.
Deja que la canción siga, mientras permites que el Espíritu Santo te guíe en adoración, en este momento puedes orar por lo que Dios ponga en tu corazón.
Amado Padre, hoy nos ponemos en la brecha por las personas que están cargadas de sus problemas y no encuentran una salida, que piensan que su futuro esta arruinado o que no podrán con lo que viene, te pedimos mi Señor que tu puedas mostrarte en amor y misericordia para con ellos, que encuentren en ti ese refugio para ir y dejar todas sus cargas, que sepan que tu eres el Jehova Yireh, nuestro Dios proveedor.
Aprovecha para orar por tus familiares que estén pasando por alguna situación similar, AÚN NO ORES POR TI, sino por tu familia, amigos, conocidos o personas que sabes se encuentran con esta situación.
Ahora si, toma unos minutos para orar por ti.
Amado Padre, hoy vengo delante de ti y reconozco que me he sentido desconcertado por mi futuro, hoy declaro tu Palabra y creo que Jesús llevo en la cruz todas mis cargas y mis aflicciones, creo en su sacrificio y su resurrección y te pido me confortes a continuar en la carrera, a perseverar en el amor que me has tenido al perdonarme y cargar con mi pasado, mi presente y mi futuro. Te amo Jesús.
Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
S. Mateo 6:25-34 RVR1960
¿Qué es la ansiedad?
La ansiedad se caracteriza por el miedo, la preocupación o el malestar. A veces, puede estar puramente asociada a nuestros pensamientos; pensamientos tales como: ¿Me pregunto qué estará pensando esa persona de mí?, ¿cómo voy a hacer esa tarea mañana? o ¿le gusto realmente a esa persona?. Otras veces, la ansiedad puede manifestarse en una sensación física: el estómago revuelto, la tensión en los hombros, una sensación de hormigueo.
Independientemente de cómo se manifieste la ansiedad, no es nada nuevo. Jesús habló sobre la preocupación y la ansiedad hace un par de miles de años. No se limitó a decir a la gente que no se preocupara, sino que le dio una respuesta a su ansiedad, recordándoles que Dios proveería para ellos y que podían confiar en Él.
Muchas personas experimentan ansiedad. Tienes que saber esto: No estás solo. Las cosas pueden mejorar. Puedes aprender a manejarla e incluso a superarla. Después de luchar con la ansiedad durante más de una década, he encontrado mucho alivio y libertad de la ansiedad con estos tres pasos:
Identifica por qué estás ansioso. La ansiedad es una señal del cerebro y del cuerpo que nos dice que hay algo que amenaza nuestro bienestar. Quizá temes el rechazo o el fracaso, o te preguntas cómo se va a desarrollar una situación. Debemos identificar qué es lo que desencadena nuestra ansiedad antes de poder averiguar cómo avanzar hacia una resolución.
Redirige tu pensamiento hacia el presente. Los problemas de mañana no son tuyos para resolverlos hoy. Dios quiere caminar contigo día a día. No dejes que tu mente divague catastróficamente, pensando en todos los peores pronósticos posibles. Permanece en el presente con tus pensamientos de hoy. Cuando surjan las preocupaciones futuras, obsérvalas y luego redirige suavemente tu pensamiento para estar presente donde estás.
Respira profunda y lentamente. Cuando nos ponemos ansiosos, nuestro cuerpo y nuestra mente están en un estado de lucha o huida. Dios nos creó como seres humanos plenamente integrados al ser espirituales, emocionales, físicos y relacionales. Podemos calmar nuestro cuerpo y nuestro cerebro respirando profundamente, inhalando por la nariz y exhalando por la boca. Haciendo esto una y otra vez durante varios minutos, lenta y profundamente, podemos encontrar alivio a la ansiedad e incluso sanidad.
Dios, cuando me sienta ansioso, ayúdame a confiar en Ti y a dar pasos concretos para que pueda para calmarme.













