David tenía la confianza de que el Señor estaba siempre a su mano derecha: ‘‘A Jehová he puesto siempre delante de mí;
Porque está a mi diestra, no seré conmovido.’’ (Sal 16.8). Sus salmos revelan que, al examinar su vida, veía la huella de Dios en toda ella. Como David, debemos preparar nuestros ojos espirituales para percibir la evidencia de la presencia de nuestro Padre celestial.
Ver a Dios con ojos espirituales no es verlo de vez en cuando; es un estilo de vida. En el Sermón del Monte, Jesús dijo: ‘‘Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios’’ (Mt 5.8).
¿Cómo ver a Dios? es el título de este post. La respuesta es fácil: desarrollar el hábito (por llamarlo así) de todos los días orar en la noche recordando qué cosas nos sucedieron en el día. Al tenerlas presentes, es importante identificar en qué actividades estuvo presente el Señor, por ejemplo:
¿Cómo guió Él cierta decisión?
¿Cuál fue mi respuesta a algún problema?
¿Cómo me protegió en alguna situación?
El ver la actividad de Dios por segunda vez (incluso cuando la experiencia inicial fue difícil), graba más profundamente en nuestros corazones la realidad de su amor.
La evidencia del gran poder de Dios está en toda nuestra vida. Ver al mundo con ojos espirituales bien abiertos cambia nuestra perspectiva. En vez de decir: “No puedo”, digamos: “Puedo, porque el Señor me da poder”.
Noé no era un evangelista mundialmente conocido, tampoco dirigía la alabanza en su iglesia, no era un discipulador, ni siquiera estaba frente a un grupo. No poseía títulos de teólogo ni era un predicador que reunía multitudes. Quizá muchos (o la mayoría de nosotros) podríamos pensar ‘‘¡Vaya! Para sus 600 años de edad debería estarse enfocando en algún ministerio, puesto que, como seguidor de Jehová, era menester el encontrarse trabajando para la obra de Dios.’’ Pero claro, seguramente lo diríamos en nuestra naturaleza sin darnos cuenta de que realmente Noé estaba tan comprometido, más que con un ministerio, sino de una intensidad en que fue el único a quien Dios tomó en cuenta. Noé era alguien común.
Entonces ¿por qué Dios lo tomó en cuenta a él si era alguien común?
Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová. (Génesis 6:8)
No fue por algo que Noé haya hecho, sino que, más delante, se nos dice que:
Y así lo hizo Noé; conforme a todo lo que Dios le había mandado, así hizo. (Génesis 6:22)
Ciertamente, Noé pudo haber desobedecido y a Dios no le costaba nada escoger a alguien más, sin embargo, Noé permaneció en lo que se le pidió y cumplió.
Noé era un auténtico diferente, comprometido con la santidad de Dios. Él no se dejaba arrastrar por la corriente de sus amigos, familiares o conocidos. Y fíjate que ni siquiera se dice que su propia familia fuera como él; si Dios los salvó y los bendijo fue exclusivamente por la vida de Noé.
Como mencionamos anteriormente, Noé era alguien común pero el hecho de servir a Dios lo hizo diferente.
Ahora bien, ¿qué implica ser diferente?
Ser luz en medio de la oscuridad del pecado.
Tener fortaleza en las debilidades.
Poder decir NO a todo lo que corrompe (en cuerpo, mente y espíritu) y decir SI a todo lo que te permite disfrutar de la vida plenamente.
Defender la verdad de Dios entre tantas mentiras y falsificaciones.
Vivir sin pecado entre tanta pecaminosidad.
Sonreír y gozar auténticamente entre tanta falsedad.
Vivir en santidad.
Pagar el precio de no ser entendido por muchos.
Vivir haciendo lo que Dios quiere, pensando como Dios piensa y hablando como Dios habla.
Ser diferente es permitirle al Espíritu Santo gobernar nuestras vidas y que sus frutos se muestren en nuestra manera de vivir todos los días.
El pez enseña obediencia y propósito. Así como el gran pez obedeció la voz de Dios para salvar a Jonás, también nosotros somos llamados a cumplir su voluntad sin resistir.
📖 Cita del libro:
“El pez no actuó por instinto, sino por mandato divino. Cuando obedecemos la voz de Dios, incluso lo imposible se convierte en instrumento de su propósito.”
Tomado de libro: Sabiduría de la Creación: Sermones Ilustrados con Animales Bíblicos
El canto del gallo recuerda a Pedro su caída, pero también la gracia del perdón. Dios no nos deja en la derrota: nos llama a levantarnos y seguir adelante.
📖 Cita del libro:
“El gallo no marcó el final de Pedro, sino el inicio de su restauración. El fracaso no tiene la última palabra: la gracia sí.”
Tomado de libro: Sabiduría de la Creación: Sermones Ilustrados con Animales Bíblicos
El águila no huye de la tormenta: la atraviesa y se eleva. Así debe ser nuestra fe. Dios no siempre calma la tormenta, pero nos da alas para volar sobre ella.
🦅☁️
📖 Cita del libro:
“El águila no esquiva la tormenta, la usa para ascender. La fe no evita pruebas, pero nos eleva por encima de ellas.”
Tomado de libro: Sabiduría de la Creación: Sermones Ilustrados con Animales Bíblicos
🕊️ CUANDO EL DOLOR HABLA
📖 Un devocional basado en el libro de Job
Por Manuel López
En medio de las pruebas, cuando parece que Dios guarda silencio… Él está más cerca de lo que imaginas.
Este libro nació en una etapa real de prueba, cuando me encontraba sin empleo. Escribirlo fue mi manera de orar, de sanar y de seguir creyendo.
✨ Son 53 devocionales —uno por cada semana del año— para quienes necesitan consuelo, fuerza y una palabra que venga del cielo.
📘 Cada devocional incluye:
✅ Una lectura bíblica
✅ Una reflexión para el alma
✅ Aplicación personal
✅ Una oración final
💬 Porque cuando el dolor habla… Dios también lo hace.
Te invito a que leas el capítulo 1 para iniciar tu devocional.
La Palabra, luz y vida Antes de que todo comenzara,ya existía aquel que es la Palabra.La Palabra estaba con Dios,y la Palabra era Dios
Amado Padre, hoy agradezco todo lo que has puesto en mi mesa, en mi vaso y en mi ropero. Reconozco que no me has dejado ni un día en tu infinita misericordia y que tienes un cuidado especial de mis necesidades. Te pido que me ayudes a que todas las preocupaciones de mi futuro descansen en ti y no en mis propias fuerzas.
Ora un minuto agradeciendo lo que Dios te permite comer, beber y vestir y da gracias por alguna persona de tu familia.
Señor, hoy reconozco que me he afanado por cosas vanales como mis necesidades físicas en lugar de obedecer a tu palabra y ponerte por primer lugar en mi corazón y en mi vida. Te pido que tu misericordia sea sobre mí y perdones mi pecado al no buscarte primeramente a ti mi Dios en cada día de mi vida. Reconozco que me es difícil a veces confiar pero vengo a entregarte mis miedos y mis fuerzas para que tú obres de manera sobrenatural en mi vida, te la entrego.
Este es el momento de alinear nuestro corazón a Dios, si no recuerdas si hay algo en que le hayas fallado, pídele al Espíritu Santo que proceda a redargüir tu corazón y traiga arrepentimiento a tu vida.
Disponemos nuestro corazón para buscar de Dios, adorarle y pedirle que nos llene de su Espíritu Santo.
Deja que la canción siga, mientras permites que el Espíritu Santo te guíe en adoración, en este momento puedes orar por lo que Dios ponga en tu corazón.
Amado Padre, hoy nos ponemos en la brecha por las personas que están cargadas de sus problemas y no encuentran una salida, que piensan que su futuro esta arruinado o que no podrán con lo que viene, te pedimos mi Señor que tu puedas mostrarte en amor y misericordia para con ellos, que encuentren en ti ese refugio para ir y dejar todas sus cargas, que sepan que tu eres el Jehova Yireh, nuestro Dios proveedor.
Aprovecha para orar por tus familiares que estén pasando por alguna situación similar, AÚN NO ORES POR TI, sino por tu familia, amigos, conocidos o personas que sabes se encuentran con esta situación.
Ahora si, toma unos minutos para orar por ti.
Amado Padre, hoy vengo delante de ti y reconozco que me he sentido desconcertado por mi futuro, hoy declaro tu Palabra y creo que Jesús llevo en la cruz todas mis cargas y mis aflicciones, creo en su sacrificio y su resurrección y te pido me confortes a continuar en la carrera, a perseverar en el amor que me has tenido al perdonarme y cargar con mi pasado, mi presente y mi futuro. Te amo Jesús.
Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
S. Mateo 6:25-34 RVR1960
¿Qué es la ansiedad?
La ansiedad se caracteriza por el miedo, la preocupación o el malestar. A veces, puede estar puramente asociada a nuestros pensamientos; pensamientos tales como: ¿Me pregunto qué estará pensando esa persona de mí?, ¿cómo voy a hacer esa tarea mañana? o ¿le gusto realmente a esa persona?. Otras veces, la ansiedad puede manifestarse en una sensación física: el estómago revuelto, la tensión en los hombros, una sensación de hormigueo.
Independientemente de cómo se manifieste la ansiedad, no es nada nuevo. Jesús habló sobre la preocupación y la ansiedad hace un par de miles de años. No se limitó a decir a la gente que no se preocupara, sino que le dio una respuesta a su ansiedad, recordándoles que Dios proveería para ellos y que podían confiar en Él.
Muchas personas experimentan ansiedad. Tienes que saber esto: No estás solo. Las cosas pueden mejorar. Puedes aprender a manejarla e incluso a superarla. Después de luchar con la ansiedad durante más de una década, he encontrado mucho alivio y libertad de la ansiedad con estos tres pasos:
Identifica por qué estás ansioso. La ansiedad es una señal del cerebro y del cuerpo que nos dice que hay algo que amenaza nuestro bienestar. Quizá temes el rechazo o el fracaso, o te preguntas cómo se va a desarrollar una situación. Debemos identificar qué es lo que desencadena nuestra ansiedad antes de poder averiguar cómo avanzar hacia una resolución.
Redirige tu pensamiento hacia el presente. Los problemas de mañana no son tuyos para resolverlos hoy. Dios quiere caminar contigo día a día. No dejes que tu mente divague catastróficamente, pensando en todos los peores pronósticos posibles. Permanece en el presente con tus pensamientos de hoy. Cuando surjan las preocupaciones futuras, obsérvalas y luego redirige suavemente tu pensamiento para estar presente donde estás.
Respira profunda y lentamente. Cuando nos ponemos ansiosos, nuestro cuerpo y nuestra mente están en un estado de lucha o huida. Dios nos creó como seres humanos plenamente integrados al ser espirituales, emocionales, físicos y relacionales. Podemos calmar nuestro cuerpo y nuestro cerebro respirando profundamente, inhalando por la nariz y exhalando por la boca. Haciendo esto una y otra vez durante varios minutos, lenta y profundamente, podemos encontrar alivio a la ansiedad e incluso sanidad.
Dios, cuando me sienta ansioso, ayúdame a confiar en Ti y a dar pasos concretos para que pueda para calmarme.
En el tiempo en que Elisabet vivió, era bastante común que las mujeres embarazadas se aislaran una vez que su embarazo era obvio. Sin embargo, de acuerdo a la Escritura, aparentemente Elisabet se recluyó desde el inicio de su embarazo. Muchas veces me he preguntado por qué Elisabet escogió recluirse en su casa mucho antes de lo aceptable culturalmente. Me pregunto si quizás Elisabet consideró esto necesario para preparar su corazón para el plan de Dios. Elisabet podría haber estado tan llena de acción de gracias y maravillada que ella sabía que el prepararse para la maternidad era la única prioridad en su vida. Me puedo imaginar lágrimas bajando por sus arrugadas mejillas, mientras oraba, "¡Señor! ¡Un milagro! ¡Tú nos has dado un milagro de buena fe! Me pregunto, cuando Elizabet comenzó con gozo a hacer pequeñas y adorables mantas y a coser prendas preciosas de ropa en miniatura con sus dedos retorcidos y artríticos, si su corazón clamaba al Dios del universo: "Señor, prepárame para lo que estás preparando para mí". Yo creo que durante estos días de quietud, y de gozosa meditación, el corazón de Elisabet se desbordaba de gratitud. Ella pudiera haber intentado cambiar su estilo de vida, durante este tiempo de agradable preparación para llegar a ser la madre que se requería para este gran hombre. Elisabet estaba preparando su corazón para el día del parto y bendición. ¿Para qué necesita preparar su corazón durante esta temporada de Navidad? ¿Necesita hacer algunos cambios en su estilo de vida para acomodarse al destino que Dios ha escogido para usted? A aquellos a quienes Él llama para hacer una gran obra, También los llama a Su presencia. La Navidad es una época de esperanza y de milagros, y también es la época de preparación para el destino de Dios. Oro para que hoy y cada día durante esta maravillosa época, saque tiempo para esconderse en la presencia de Dios. En lugar de envolverse en el ajetreo y el derroche, cobíjese en Su amor y pídale que le revele el destino que Él tiene para su vida. Creo que usted orará con Elisabet, y conmigo, "Señor, prepárame para lo que Tú has preparado para mí".#devocional #devocionalcristiano #devocionaldenavidad #reflexion https://www.instagram.com/p/B5v36cWpXsV/?igshid=v7r3krlizcu3