“Me ofende que preguntes eso, sería como negarte un vaso de agua.” creciente exageración en cada una de sus palabras, pero era JJ ¿cómo podría pensar si quiera qué iba a negarle un poco de felicidad? ¿qué gracia tendría hacer aquello sola cuándo tenía su compañía? para la de dorados cabellos, ninguna. No era de esas personas que negaban aquello para acumular más, después de todo su hermano la abastecía con la plantación que tenía en la granja. “Tienes cara de ninfómana, pero no quería decirlo así.” señaló, la jocosidad delatando su broma en sus facciones alegres. Ágiles dedos desmorrugaron la hierba sobre su palma, y mientras subía las escaleras hacia la azotea, intentaba desmenuzar lo verde. “¿Miembros? ¿contactos? ¿o… miembros viriles?” inquirió, frunciendo su ceño en confusión, eso de la tecnología seguía sin ser lo suyo, su fuerte no era la modernidad. Había logrado el efecto deseado y ahora que pensaba en Roderick, era atractivo, sí… pero estaba segura de que el mellizo de la rubia no se fijaría en la pueblerina jamás. ¿Acaso lo estaba buscando? tampoco, le parecía divertido ver como reaccionaba su compañera. “Tengo excelente gusto, esos ojos bicolor son llamativos, y esa sonrisa encantadora, no me pude resistir. “ se mofó, una carcajada brotó de su pecho y quedándose sin reservas de aire, negó.. “Estoy jugando, Leona. Tu belleza natural siempre va a primar sobre cualquier otra persona en esta Universidad, ya estoy considerando dedicarte el sexting a ti. Por el bien de mi salud, según tus médicos.” sentenció, buscando un cómodo lugar donde sentarse, la azotea ahora vacía y libre de rumores para ella.
Las comisuras se elevaron con una notable satisfacción. Tremenda risotada salió de entre los labios de la alemana, ¿de qué otra manera podría reaccionar ante aquellas palabras si no era con alegría? “Tengo un problema, JJ.” pestañeó con fingida inocencia (pues no había ni una pizca en su cuerpo). El entrecejo se le frunció como reacción instantánea ante las palabras empleadas por la de doradas hebras, negando ligeramente. “Penes, me refería a los miembros masculinos pululando por mi celular.” mintió, con la misma naturalidad con la que se decía una verdad. Jamás, ni con el paso de los años podría acostumbrarse a la idea de que las personas encontraran atractivo con la persona con la que compartió hasta los momentos más vergonzosos, era hasta confuso cuando recibía halagos para hacia con su hermano, pues ¿qué debía decir? Para ella siempre sería el niño lleno de chocolate, sudor y babas. “No me mientes, sólo lo quieres para un buen polvo y qué asco.” una mueca denotó la repulsión que sentía en esos momentos (o al menos eso era lo que ella trataba de dar a entender.) “Ahora me preocupa que quieras estar conmigo y se te salga el nombre de mi hermano, no por favor.” chasqueó su lengua con una indignación digna de un oscar, buscando un lugar cerca de la contraria, elevando su mirada en busca de aquel manto celeste que los cubría noche con noche.















