"I'm Dorothy Gale from Kansas"

Kiana Khansmith
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@disparoalaluna
me gustas. porque me haces de todo. sobretodo falta.
La vida es un continuo
del mismo cliché descompuesto
cómo subir a tu abuela arriba de una ambulancia
a tu abuela a su cáncer y a su ceguera
y comentar que es un lindo día
y que ella responda “si, es un lindo día”
con su par de ojos ya esterilizados
contra la luz del sol
verla noches más tarde
muriendo en la cama de un hospital
por una dosis injustificada de morfina
o de pretérito imperfecto
recordar esa vez en el parque
las hamacas despintadas
la tristeza como hábito fundamental
de todas las cosas
tu primo subido a un tobogán
repitiendo
“la esperanza es lo último que se pierde”
usar esas ocho palabras
como barricada
para que en los años siguientes
el tiempo haga algo más
que escurrirse
junto al trapo sucio
de una casa vacía
en la que lo único reinante
es el silencio
El marco de la ventana y un jazmín en flor No sé En otro momento quizás Me hubiese levantado de la silla Hubiese dejado el mate a medio cebar Para oler los jazmines Porque cuando era chica Mi abuela tenía uno En la puerta de su casa La que después vendimos Para construir un hogar O al menos la excusa de uno
Las cigarras acurrucadas en el patio El chirrido constante El viento que golpea tu espalda Mis manos porcelana fría Recorriendote
Pienso Desde una ventana Con jazmines, acá Con palomas, allá Lo intrigante de una promesa Que no te hice
Podría mentir Seguir el camino de diagonales Tirarme en tu cama Convertir el verbo Levantarse a poner la pava En sustantivo propio Definir Una parcela del tiempo Y levantar ahí La excusa de un hogar Que en apariencia se parezca Al agua fruto de tu boca Chorreando sobre las cigarras Advirtiendome Cruzar las fronteras entre estaciones Es un ejercicio de la memoria Pero También del cuerpo Y yo Que tengo las manos Apenas cansadas de tanta Despedida no anunciada No entiendo donde comienza El campo de batalla Y donde Termina la vida
Y no No es que esto sea ficción Pero el galopar constante Las horas corriendo hacia el final Las cigarras y el verano Y yo Y a mi Que febrero Siempre me puso triste
Cómo será la ciudad y sus diagonales de cemento frio el día que ya no doble las esquinas buscandote. Si seguis marchando hacia ninguna parte nunca vas a saber que la estática es una condición corpórea. Mirar pero no tocar. Mi tacto virgen y tus pedidos de ternura. La ciudad cruce de diagonales si pudiera dibujarla un solo mapa hacia la humedad de tus sabanas. Abrir los ojos a un mundo en el que aún soñas tu espalda desnuda contra mi pecho.Y cómo nombrar al olvido cuando vos también notaste que se nos calcinaron las pupilas de tanta mirada magnética. Todas las tareas que quedaron a medias. El deseo de ser recuerdo o al menos beso de fruta dulce. Reencontrarnos para volver a perdernos. Casi sin saberlo. Entre la ciudad y sus diagonales. De cemento frío. Cuando te vayas para siempre. Marcaré un solo mapa. Un camino hacia ninguna parte. Hacia mis manos explorandolo todo. En la humedad de tus sábanas. Con la punta de los dedos vueltas espasmo contínuo. No quedará ni una caricia donde habitarnos. No quedará ni un segundo.
Retratos
que vino primero ¿mi corazón o yo?
Más que amor receta médica imagen poética que se nombra sin dientes.
Como la noche en la que llegué a pensar que nuestros cuerpos eran de porcelana y sentí vértigo. Imaginé la quietud como verdad a priori de todas las cosas. La piel se erosiona. Me da miedo no poder despegarnos en la mañana. Tu respiración entrecortada tormenta en el cuello. Me hablas de paz y yo traduzco todo a mis palabras-torbellino. Pero si afuera sigue lloviendo tendremos que quedarnos en este cuarto para siempre y dudo que precipitarse a una mirada sonámbula cuente como deporte de alto riesgo. Me hablas de calambres en la boca y yo traduzco palabra no dicha. Turismo aventura. Tu transpiración beso dulce la lluvia solo parará con los años. Tendremos que quedarnos en este cuarto para siempre. Levanten los brazos. Que nadie se entregue. Y yo pienso. Si ya estás dormido soñarás con pan y miel. Si tu cuerpo porcelana fría vértigo en el pecho el centro del deseo. Si escondo los paraguas no te irás cuando la lluvia cese. Y yo pienso. Con qué cosas fantasean tus ojos. Si el azar te reclama tendré que usar todas mis armas para protegernos del tiempo.
I
Una secuencia de hechos
ordenados cronológicamente
no equivalen
a un beso en la punta de la nariz
II
Por ejemplo,
el día que te conocí
se desataron juntas
todas las catástrofes naturales
y aunque no salió en las noticias
yo sentí bajo los pies desnudos
apenas la tierra inquietarse
III
la tarde en que juraste
que sólo buscabas
un poco de calma
las acciones de la bolsa cayeron
y millones de hombres
abandonaron sus trajes
en roperos infectados de polillas
IV
las caricias que me regalaste
la noche más fría del año
mientras huíamos del viento
bastaron para que la maquinaria occidental
se derrumbase
y aunque nadie lo supo
aunque luego amaneció de pie
nosotros pudimos dar
un suspiro tan certero
como el disparo de un arma
V
cuando confesaste
que hacía tiempo no te amaban
como lo hacía yo
se hizo una pausa
en todos los campos de batalla
del mundo
y la guerra se volvió
solo el escenario ficticio
de una fábula antigua
VI
ahora
que olvidamos cómo encontrarnos
en esta ciudad híper poblada
quiero saber
como haremos
para explicarle al resto
que los diarios callaron
también los programas de radio
pero que nosotros
casi logramos
armar ciudades utópicas
con los restos del invierno
quiero decir algo sobre tu amor de plastilina amor artefacto amor jugar a las escondidas en el patio de casa
quiero decir algo sobre la manera en que tus labios reproducen un nombre resucitado del olvido un nombre que nunca aprendí a sentir como sustantivo propio sino más bien como frontera de mi cuerpo
quiero decir algo sobre los relojes una palabra que baste para frenar de una vez por todas y para siempre el tiempo occidental
quiero decir algo y que suene a vórtice que te recuerde a la tarde en la que descubrimos que nunca nadie podrá nombrar la distancia feroz que separa un abrazo
escribí mi primer poema
cuando tenía dieciséis años
en una libreta azul marino
entonces
no te conocía
y la poesía era
apenas una mentira
un presagio fatal
una casa con el gas abierto y las ventanas cerradas
el aviso inminente de que
entre tus sábanas quedarían
sepultadas para siempre
cada una de las palabras del diccionario
pero también
todos los poemas
sin destinatario
que escribí en mi libreta azul marino
entonces
no te conocía
y sin embargo
el sabor de las tardes
se asemejaba acaso
al futuro sin explorar
tierra de nadie
que conquistaríamos
años más tarde
El cuarto desnudo. Recorró tu piel algodón de azúcar. Suena im in the mood for love invitación a relamer una vez más nuestra memoria en baja definición. Cada uno de nuestros recuerdos vueltos partículas de luz besando apenas la habitación a oscuras. La primera noche que dormimos juntos acaso un presagio de nuestro ir y venir desesperado. Una petición de ternura siempre equivale a una confesión de calma. Un dibujo de tu cara a contraluz. El foco amarillo de tu cocina cómplice de la quietud. Quizás algún día sepa nombrar con palabras correctas el calor calcinante de ser compañeros de estación. El adiós insoportable. La despedida nula. Que nos encontremos casi sin querer casi sin buscarlo. Que el amor sea nuestra mejor farsa.
Aunque La forma en que pronuncias mi nombre se va desgastando. La primera vez fue apenas eco sonámbulo. No sabías cuanto tiempo te quedarías. Yo tampoco. Un vicio secuaz que nos arrastra como la marea hacia el precipicio de la ternura. Sabanas sucias. Una plegaria que santifica. Que no te vayas. Que no te vayas. Que ni hoy ni nunca. Que no te vayas.
Y vos ¿con quién entendiste que lo que llamamos amor no es más que vorágine dulce homicida queriendo saltar desde la punta de la lengua hacia el abismo de un silencio entre dientes?
Y yo ¿cuales son mis modos para rogarte que me convides del huracán fugitivo que te arrojó a esta orilla?
El azar sensación de tu cuerpo rompecabezas. Al menos un navío extraviado en tus mares. Izar bandera o lanzar el ancla. Si me pedís que me quede. Construyo un hogar un fuego enemigo del frío una buena excusa para echarte de menos. Escondo entre la ropa de invierno cualquier posible desenlace. Si me pedís que me quede.
Lavate las manos con agua de lluvia
hoy la temperatura bajó
Este ardor se parece
al calor que inventé
en una tarde idéntica a esta
de lluvia
para ver si así
aprendíamos a querernos
de un modo menos cruel
este ardor
tiene todo que ver
con la forma en que me miraste
la noche en que lloré en tu terraza
sin que te dieras cuenta
justo antes de dejarte entrar
al desorden de mis días
y pedirte
no con las palabras sino con la ternura
que me cuidaras de mi
porque todo lo que sabía del amor
lo había dejado sobre tu almohada
después de la primera noche
que pasamos juntos
quizás no fue tu culpa
y realmente no supiste
que en tardes idénticas a esta
cuando me quedaba haciendo equilibrio
sobre un silencio puntiagudo
mirando por tu balcón
el desfile de colectivos sucios
y paraguas rotos
todo lo que quería
era que me dijeses
que en nuestra casa no había lugar
para las cosas que siempre me lastimaron
vos sabes
principalmente el olvido
pero también el miedo
y sobre todo
el miedo a que me olvides
porque a diferencia tuya
yo supe desde el comienzo
que haría falta encender
todo el calor
de todos los fuegos
de todos los hogares
del mundo
para que te quedarás conmigo
en tardes de lluvia
idénticas a esta
cuando incluso yo
comprendo
que la soledad
debe ser algo tan agridulce
como quererte
a través de todos mis aciertos
y todos mis errores
y saber
que hoy no
mañana tampoco
estarás conmigo
para recordarme
que tengo que dejar
de sentir tanto miedo
y que el calor que inventé
para nosotros
tal vez no fue suficiente
pero al menos basto
para que sobreviviesemos juntos
los peores inviernos