El primer día siempre era un alivió para Harriet, principalmente porque aquello la ayudaba a librarse de sus amorosos padres y sus constantes quejas del comportamiento de la rubia. Suspiró aliviada una vez que piso el plantel, pero su tranquilidad no duro demasiado pues rápidamente el momento fue arruinado cuando aquel cuerpo chocó contra ella. – ¿Podrías, si no es mucho pedir, fijarte por donde diablos caminas? – pidió con falsa amabilidad.
Donovan no entendió a primeras la frase de la contraria, ni siquiera sabía quién era la dama frente suyo como para que le hablara así a un perfecto desconocido después de que fue ella la culpable de tal accidente. “ Creo que deberías calmarte un poco con lo pasiva-agresiva ”. Si, Don sabía perfectamente aquel tipo de actitud y tono muy bien pues él mismo lo ocupaba seguido. “ Un lo lamento no estaría de más ” concluyó, arreglando su abrigo que se había arrugado del choque.











