paloma ajena
Vas a sufrir
vas a llorar
cuando te acuerdes
paloma ajena
te creà buena
ahora te marchas
y me dejas con mi pena

blake kathryn

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@dreamolino
paloma ajena
Vas a sufrir
vas a llorar
cuando te acuerdes
paloma ajena
te creà buena
ahora te marchas
y me dejas con mi pena
Esta semana me sentà bien rarillo
Un poquito lleno de la panza
Desde que empezó la tarde me sentà un poquito lleno de la panza. Seguramente porque comà dos quesadillas con carne que pensé que eran más pequeñas y también porque cuando llegué a la casa me preparé otra pero con esa cochinita pibil que viene en empaques de plástico lista para consumir después de calentarla unos segundos en el horno de microondas. La verdad sabÃa buena. Por lo menos no sabÃa mal. De hecho dirÃa que hasta tenÃa un sabor rico aunque, eso sÃ, no creo que podrÃa ser capaz de comerla con frecuencia pues el sabor se me irÃa apagando poco a poco.
Le tomé una foto al pizarrón en la mañana y pensé en ir tomando una foto diaria tan buena como me fuera posible para subirla a internet e ir dejando migajitas de este último tramo como estudiante de universidad. Ya tiene un rato (un muy) buen rato que esos registros se apagaron... cosa que pasó desde que saqué a la renault de mi vida. Digo, alguna secuela tenÃa que dejar, ¿no? La cosa es que me siento un poquito lleno de la panza. Es decir: ansioso. Es decir: preocupado. Id est: con más pensamientos de los que me gustarÃa tener en la cabeza ahora mismo. Quiero salir a caminar al centro y más precisamente a la plaza esa. A pesar de dejar una sensación de opresión y peso máxima las veces que he ido siempre la abandono con un saborcito peculiar. Capaz hasta me dan ganas de sentarme en una de las sillitas y comprarme algo de comer y de tomar. Por los viejos tiempos, digo. No estarÃa mal.
frecuentemente siento que la panza se me revuelve como si hubiera comido algo malo, pero la razón es un poco más simple: me equivoco... en mis silencios, en mis palabras. A veces aún cuando la intención no es mala no hay oportunidad para manifestarlo. Si todas las emociones son válidas y todos los corajes son permitidos, ¿en dónde queda mi espacio para mostrar frustración ante la imposibilidad de hacerte ver que estoy intentando entenderte?
Hace mucho tiempo que ya no hablamos. Para ser exactos la última vez que nos vimos fue el doce de abril del dos mil veinte a eso de las cinco o seis de la tarde después de haber platicado por no pocos minutos en las mesas circulares de tu facultad. HabÃamos llorado (tú más que yo) y me habÃas preguntado si te querÃa. SÃ, te respondà en ese momento. Y te lo respondà con toda la sinceridad del mundo a pesar de que dentro de mà ya se habÃa gestado un sentimiento de extrañeza y lejanÃa. SÃ, te amo. Me entregaste unos chocolates que me gustaban mucho y echamos a andar al metro. Primero nos fuimos a comer hamburguesas y a platicar sobre las cosas que hicimos en el dÃa; yo estaba muy emocionado y quise enseñarte los avances que tuve con mis proyectos. Después nos levantamos y te acompañé a los torniquetes de la estación. Nos dimos un beso y echamos a andar en sentidos opuestos... tal vez si te hubieras quedado las cosas habrÃan sido distintas. Pero no fue asÃ: volteamos la cara como si de una pelÃcula de joligüd se tratara y nos sonreÃmos. Yo no sabÃa, y creo que tu tampoco supiste, que esa iba a ser la última vez que nos verÃamos. Por lo menos con esos ojos de cariño y amor que tanto nos habÃamos compartido por tantos meses y por tantos mensajes.
Ahora, cientos de dÃas después me pregunto en dónde estás, qué haces y si eres feliz. De vez en cuando entro a leer tus notas. Performáticas, sÃ, pero que es falso que alguien no las lea. Yo lo hago. Me pregunto si me guardas rencor, resentimiento, o si de verdad hace tiempo que esas ideas se fueron con las olas de la playa: las que yo pensé que era irresponsable que visitaras cuando todo el mundo se estaba yendo a su casa por el temor de morir. Creo que temÃa que murieras. Y qué tal si te hubiera dicho que sÃ: si aquella tarde que me encontraba con el celular en la cama, viendo la pared de enfrente y escuchando el correr del aire a través de las hojas de los árboles de los vecinos te hubiera respondido que sà nos podÃamos ver. Tal vez hubiera subido al coche como conductor no sin mis papás a mi lado y hubiera ido hasta la estación de donde vivÃa. O tal vez me hubieran llevado contigo. No lo sé. Creo que solo estaba temeroso de nunca poder explorar otras mentes, otros cuerpos. Te extraño de vez en cuando. También extraño aquel duelo que nunca tuve por las raras circunstancias que rodearon la ruptura que ninguno de los dos en el fondo querÃa. Es algo que nunca supiste pero mientras hablábamos, yo en el coche, con los ojos cerrados a eso de las nueve y contándote lo que mis primos habÃan hecho en la semana, imaginaba cómo nos parábamos en el borde del precipicio con dudas sobre lo que tenÃamos que hacer a continuación. No podÃa seguir asÃ... te dije que ya no querÃa ser tu novio y salté al vacÃo lleno de nubes, luz, rayos e incertidumbre. ¿Será que tú también saltaste? ¿Lo hiciste al mismo tiempo? Quisiera saber si leÃste los libros que te di... los que te vendà antes de todo y los que te regalé en aquellos meses en los que soñaba con tu voz y tu sonrisa. A veces, aunque te parezca raro, sà tomaba la camisa que olvidaste en mi mochila y la olÃa para sentir un poquito más de tranquilidad al caer dormido. ¿Habrás encontrado el amor otra vez? Espero que sÃ: espero que lo hayas vivido con tanta intensidad como aquellos que yo he tenido. Espero que no hayas sentido tanto dolor. Y ojalá hayas podido bailar, pintar, escribir y dibujar tanto como siempre querÃas hacerlo.
A veces paso por donde creo que estás. En realidad lo hago como dos veces a la semana. Llevo mi moto, me estaciono e imagino que ocurre lo que me contaste: a un lado de un puente corres y me buscas. Yo, fumando, te espero y nos subimos a ella para que poco a poco la ciudad nos engulla con sus luces amarillas y blancas fosforecentes. A veces, mi querido nenúfar, me pregunto en dónde andas y si piensas en mi. Yo te extraño de vez en cuando, ¿será que también tu a mi?
Por qué le puse drimolino a este perfil
PenÅ›e en ponerle "dreamolino" a este perfil porque intenté con otros dos nombres y ya estaban ocupados. Lo primero que se me ocurrió fue llamarle "dreamyswirl" porque en estos dÃas he estado leyendo un poco acerca de operadores diferenciales y naturalmente salió el rotacional. Entonces la imagen de un chorrito de agua dando vueltas en un sueño me gustó... lamentablemente a alguien ya se le habÃa ocurrido. Tras un par de intentos dreamolino me sonó bien. Como un sueñito en el que hay un remolino, lo cuál es interesante porque no necesariamente me hace pensar en un lÃquido, sino que también me llega a la mente la imagen de un tornado o un pedacito de hilo dando vueltas. Más aún, suena como a nombre de meme.
Clear as a vine
Ando bastante obsesionado con Too Sweet de Hozier. Es una canción bien dulce contradiciendo lo que dice la letra. En los oÃdos adecuados sonará muy pretenciosa, pero creo que es sumamente linda. SÃ, no puedes tomar una bebida que no te guste.