‹ w. dante, @dvntex ›
Las alegres melodías jugaban a decorar el ambiente rico en felicidad y vivaz energía, el dulce canturrear de la de ámbar hebras que yacía a su lado se unía a la voz aguda que salía de aquellos oscuros parlantes entre tanto sus avellanas se perdían por ahí, pasos lentos, perezosos que no hacían más que arrastrar sus pies por el suelo lleno de huellas tatuadas de los pasados transeúntes. “¿Quieren helado?” La interrogante fue el motivo de una sonrisa de oreja a oreja de quién no había hecho más que desplegar su voz al son de cada canción que acariciaba sus oídos, una respuesta que ya conocía del derecho y al revés. Sin embargo, ahora de quién esperaba una afirmativa era del italiano a su par. Irises curiosos, sonrisa cálida y un tanto picaresca, expectantes a lo que ansiaba que fuese un sí. “O si no podemos ir a eso de los juegos… ¿sabes Aly? Él dijo que ganaría un peluche para ti.” No se privó en añadir, y a pesar que su mirada ahora yacía sobre la pequeña, aquellas prosas entonadas con cierto ameno eran obsequiadas para el de azabaches hebras, palabras sazonadas en gracia y pizcas de diversión que esperaba que él compartiese.
brazos sujetaban el minúsculo cuerpo a medio dormir, debiendo haberla agitado con levedad para conseguir su calma aún en el más ruidoso lugar del mundo. después de unos cuantos llantos que cumplieron las expectativas del día, la anatomía cansada debió entregarse al sueño definitivo dentro del carro. arropándola se encontraba el progenitor en el momento en el que ciertas palabras llegaron a su panel auditivo. “ podemos ir a por ese peluche y después centrarnos en los helados, ¿te parece, Aly?” se dirigió a la menor, notable inseguridad palpable en el trato, con una inexperiencia significante en infantes más allá de su propia hija después de años tratando de evitar el contacto con tales. sin embargo, la naturaleza de la propuesta se encontraba en la bermeja joven, consciente de que en cualquier momento la convivencia de aspectos de su vida resultaría inevitable. por supuesto, la presión de salir con éxito de tal encuentro se hallaba tan presente que perdía sus funciones en un marco conceptual incomprensible. la mirada se desplazó en el espacio, localizando los lugares en los que llevar a cabo semejante actividad. “ creo que ese de allí tiene mejores opciones “ señaló con la mirada, precisamente aquél que consideraba más sencillo de superar.















