¡Abran paso todos!
Se tambaleó un poco, sosteniéndola de los brazos y rió al escucharle. —¡Yo no puedo creer que sigo vivo!— Bromeó. —Ahora me haces el favor de quitarte eso antes de que mates a alguien—.
—Lo golpeó en el hombro en cuánto dijo eso— No soy tan peligrosa, ¿verdad? —frunció el ceño con diversión—. Y me haré un favor a mi misma antes de caer y quedarme sin trasero.
















