Toda una buena samaritana, Petra, me sorprende —murmuro con una leve sonrisa, mirando las pantallas por el rabillo del ojo— ¿y como has estado?.
-- Sólo era una pequeña ayuda. --Se encogió levemente de hombros, sentándose en una de las sillas que había por ahí.-- Bien, fui a casa para ver a mi hermanita que nació hace dos días... ¿Tú?














