Un par de textos que me publicaron en la nueva entrega de Paradoja Ediciones (Geografías). Ilustraciones y textos de un montón de gente talentosa de varios países. Lo pueden leer completo acá: https://www.facebook.com/paradojaediciones/posts/1151768734847997
El lento agrietamiento de las superficies.
No han servido los rezos y los ritos a los dioses olvidados,
La cama no estalla en mil pedazos en mitad de la noche
Ni el volcán en medio de la garganta hace erupción.
Aburre estar sometido a las mismas leyes que una partícula de polvo,
Al menos la mugre juguetea por los mismos rincones
Por donde se esconden los fantasmas.
Las células no mueren y se regeneran con la suficiente velocidad
Para que sea otro el que se refleja en el espejo tras cada parpadeo.
Para sentir su calor pero no lo suficiente
Para ser absorbidos por sus poros.
Es este peso muerto que balanceamos
Que sólo deja huellas efímeras
Por donde nos arrastramos.
Las cicatrices donde solíamos tener las alas
Son ya imperceptibles y sólo nos queda
Cada vez que pasamos por un acantilado.
¿Cuántas veces he fantaseado con mi muerte?
¿Cuántas veces he muerto y revivido en el mismo instante?
¡Qué el cielo se derrame sobre la tierra y se incline la línea del horizonte!
¡Qué las órbitas estelares se rompan y las líneas paralelas se unan!
Puedo predecir el final sin haber visitado al oráculo:
El sueño de anoche me habló acerca de la arbitrariedad de la existencia,
De las grandes magnitudes espaciales y que desde que tengas los ojos cerrados
No importa si el meteorito roza tu frente
Igual apenas vas a notar la tímida estela cálida de polvo
Que emite la roca ardiendo mientras atraviesa la atmósfera.
Ya he visto suficiente y sé cómo termina.
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La Noche de las Luces Parpadeantes.
Últimamente los espejos no funcionan como deberían,
Los reflejos tienen un retraso de unos cuantos milisegundos
Que la gente parece no notar.
Los satélites se comportan de un modo extraño,
Danzan en rituales de apareamiento electrónico.
La fricción entre los cuerpos ya no produce fuego,
Los pechos permanecen fríos
Y la gente camina con gritos encriptadosen la garganta.
En las autopsias, los filos de los escalpelos se oxidan al contacto con la piel,
Mientras que en los cuerpos acumulados en las morgues
Crecen flores que huelen a formol y nuevas especies de bacterias
Forman cartografías en los huesos,
Una vez vi el Himalaya en las costillas de un cadáver apuñalado.
Una noche, en la mitad de un sueño me acariciaron el cabello
Mientras me susurraban: “solo quiero tu ADN y un trozo de tu cordura”,
“Un trozo es lo que me queda” - alcancé a pensar pero no respondí-
Pude despertar y mientras me escurría por las sábanas,
Vi las almas traslúcidas de la gente saltando desde las azoteas.
Cascadas continuas de flujo lumínico inundaban las calles,
Y lentamente un magma incandescente sumergía el concreto
Ahogando los cuerpos y deshaciendo las almohadas.
Todo es luz coagulada y piel flotando a la deriva.
Soy el último hombre en la tierra.