Hoy es jueves. El lunes Mambo fue por primera vez a una guardería. Siento que ha pasado muchísimo tiempo desde eso.
El caso es que es en La Calera, es campestre. Hay pasto, montañas, caballos, conejos, cabras y, por supuesto, perros.
El cuidador me enviaba videos y fotos cada tanto. Se veía feliz y rodeado de perros y perras. Llegó acá cansado, se durmió rapidísimo, estaba rendido.
Lo único es que no comió mucho allá, solo una vez. Al llegar acá le di doble ración y al rato vomitó un poquito. Y claro, se lo volvió a comer (en verdad no sé cómo logran hacer eso, es asqueroso). Después de eso siguió bien, creo que se llenó y su cuerpito no asimiló tan fácil la gran cantidad que le di.
Mañana volverá a ir, pues todo el día estaré fuera de casa.
Aquí una fotito de él allá. Se llama Canelandia Campestre:
Luego, el martes, fue a otra guardería en la santa porra. Caminamos una hora! Porque yo creía que solo nos tardaríamos media hora, pero Mambo hace pausas cada tanto, se queda observando las vacas, a la gente, el cielo, etc. Atravesamos la universidad, eso sí fue chévere, muy agradable.
El caso es que estuvo en una guardería que tienen en una veterinaria. No me gustó mucho, muy encerrado. Pero me dijeron que estuvo juicioso, y al recibirlo se veía tranquilo.
Estuvo solo medio día porque yo estaría en la universidad en ese tiempo. Dijeron que al principio lloró un poco pero luego se tranquilizó. Me encanta que sea desapegado. Bueno, eso es cuando lo dejo en otros lados, porque al dejarlo solo en casa se pone llorón. Tengo que probar más dejándolo solo.
Le hice una foto en el transmilenio de regreso a casa (así de lejos era):
*tiene una cuerda x porque la cuerdita normal se quedó en la guardería del día anterior.
Al día siguiente (ya estamos hablando del miércoles) lo llevé a otra guardería cerca a la casa, que por fin encontré. Llevaba buscando bastante tiempo y no daba con una cercana. Esta lo es. Allí me cayeron muy bien las dueñas. Son dos chicas como de Santander, parece.
Es una casa con dos pisos. Tienen un garaje y vaaarios perros que se pueden ver porque hay unas rejas que dan a la calle. Al llegar golpeé con el candado contra la reja (qué sonido tan horrible pero al parecer era la mejor manera de que me oyeran). El caso es que los perritos de adentro empezaron a ladrar intensamente y Mambo se puso medio alerta/nervioso. Yo no le di importancia y al abrirnos entré con él.
Yo me salí, ellos se quedaron y tooodos se fueron a saludarlo. Él tenía su colita metida entre las patas, estaba asustado, pero no lloró, seguía oliéndolos y de frente. Me encanta que sea así, sin miedo, frenterito, fresco.
Ahí lo dejé y al recogerlo también me dijeron que era súper juicioso, que había jugado y dormido.
Es un pollito negro lindo. Aquí un video del recibimiento:
*al final parece que quisiera salirse por la reja😅
El caso es que después de esto, metieron a todos los perritos a la casa y cerraron la puerta. Mambo se quedó en el antejardín para que oliera todo y se adaptara un poquito. Luego entró donde todos y estaba más tranquilo. Yo me fui.
Y así van las aventuras de este perro negro, que hay quienes me dicen que será grande (con cara de asombro). Yo ya lo sé, por eso lo adopté.