Eliseo “Eli” Berbegal Esteve tiene 35 años, es originario de Villena (España), es zapatero en la ciudad y forma parte del grupo de los Swing Bastards.
Eliseo nació a finales del siglo XIX en Villena, un pequeño pueblo alicantino. Como bien es sabido, los últimos años del siglo XIX fueron desastrosos para el Imperio Español, que finalmente marcaron lo que sería su caída definitiva. El padre de Eliseo, Wenceslao, un jornalero que trabajaba las tierras villeneras, fue llamado a filas (como el resto de vecinos adultos del pueblo) para combatir en Cuba contra los estadounidenses. España perdería una de sus colonias más importantes y la familia Berbegal perdería al sustento de su familia (Wenceslao dejó una viuda y cuatro chiquillos). De esta manera, su madre, Guillermina, acabó casándose con otro hombre del pueblo el cual había enviudado también (pero por distintos motivos, la mujer de éste había fallecido a causa de una enfermedad). El joven chico vio su familia incrementada de manera exponencial, aquello le abrumó bastante. Ya no tenía tres hermanos, sino nueve. Como buen hijo de jornaleros y gente pobre, Eliseo no tuvo la oportunidad de asistir a la escuela, sin embargo siempre procuraba ir a las charlas del atardecer que Fidela, la mujer más anciana del pueblo, ofrecía a todos los niños pequeños. Fidela contaba historias de todo tipo: desde leyendas medievales hasta historias contemporáneas sobre las guerras actuales. Aquello ayudó bastante a que el joven soñara con nuevos mundos y todo tipo de aventuras, sin embargo siempre tropezaba con la dura realidad. Vivía ajeno a los cambios de gobierno que sufría España, hasta que llegó a la adolescencia donde sus ganas de visitar nuevas tierras cambiaron a sus sueños por que los trabajadores tuvieran una vida digna. Eso le acercó al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) al cual se afilió en cuanto pudo. Durante aquellos años, Eliseo enterraría a su madre Guillermina, a dos hermanastros y a su hermana más pequeña. Esos sucesos hicieron que se volviera una persona bastante radical. Dejaría de labrar las tierras para pasar a formarse como uno de los mejores zapateros del pueblo gracias a su maña y habilidad. A los diecinueve años se comprometería con Ilora, una chica unos años más joven que él. Nunca llegarían a casarse debido al desprecio que Eliseo sentía hacia la iglesia (ya que el matrimonio civil estaba prohibido en España durante esa época). Los años pasarían rápidamente para la pareja hasta que llegamos a la Huelga General de 1917… Obviamente, debido a sus pensamientos políticos, en cuanto la UGT y CNT convocaron semejante huelga en contra de las situaciones laborales de casi todos los trabajadores, Eliseo se lanzó enseguida a ayudar con la causa. Villena no se quedó ausente ante semejante hecho y sufrió muchas revueltas, aún así, fue un fracaso absoluto. Todas las consecuencias de su participación en la huelga las sufrió su pareja Ilora, los guardias civiles de Villena iban tras Eliseo (miembro activo del PSOE en esa época) y sabían que su punto flaco era ella. La encerraron bajo un motivo falso y durante una semana sufrió múltiples violaciones, y para cuando pudo regresar junto a Eliseo, Ilora se encontraba demasiado débil y murió debido a una infección en su zona íntima. Encontrándose aún en el punto de mira de la guardia civil, Eliseo se obligó a abandonar Villena con el recuerdo de Ilora en la cabeza y viajó a Alicante. En Alicante se centraría en su trabajo como zapatero e intentaría alejarse lo máximo posible de los movimientos políticos. Hasta que llegó la Dictadura de Primo de Rivera, claro. Todo se volvió un absoluto caos y aquello duró durante demasiados años. Ante el peligro de un posible asesinato por parte de los militares, muchos militantes del PSOE y él tuvieron que emigrar a los Estados Unidos (sí, el mismo país que le había arrebatado a su padre). Eliseo se quedaría en Nueva York, donde recordaría las historias que la vieja Fidela le solía contar cuando era pequeño. Era un mundo de maravillas, de sueños… y de mentiras. Gracias a sus habilidades con la zapatería, pudo entrar en una fábrica donde continúa hasta ahora.
— Con el paso del tiempo, se ha acostumbrado a tolerar las injusticias (quiere preservar su pellejo).
— Siempre lleva con él un reloj de bolsillo que Ilora le regaló.
— Suele ayudar como “voluntario” en algunos orfanatos de Nueva York. También reparte zapatos a la gente sin hogar.
— Es ateo y marxista.
— Bromea con que su color favorito es el rojo.
— Echa de menos los gazpachos que se hacían en su pueblo.