La Edad de los Sueños Proféticos
La edad de los Sueños Proféticos; más que tiempo en las regiones boreales intangibles, o quizás... australes... es esa etapa histórica en donde los hombres abrazan su niñez, “memorias inexistentes”, “ahora son ni recuerdos en mis pensamientos presentes”, “ni son”… siquiera parte de esta obscura sombra de un tenebroso bosque que constituye cada segundo presente del porvenir (si usted y si ustedes), sin ánimo de dejar de pertenecer a esta incomprendida encarnación insostenible a la que lo “seres’’ llamamos sociedad: gran composición etérea de estructura monumental que alberga consigo el alma mater, que no es otra cosa que los limites que rozan la percepción interna: la resistencia a las regiones de todo el transcurso del tiempo..
Aconsejo profundizar en la Fantasía ilusoria que “descuido” de vez en vez... La niñez; el punto de partida que me mantiene perdido en esta sombra incalculable… y más que trasportarse a memorias de este tiempo… aconsejo penetrar su tenue luz que es la gracia divina, alquimia de la vida que alguna vez nos permitió apartarnos de este desolador impulso analítico que desintegra cada intento de presente, un ser llamado “vida adulta”... Ser o Entidad que es la forma de preservación viva de algo… por medio de los momentos existidos… la compañía de la maldición de los ideales y una escapatoria a un accidente de alguna invocación inconclusa… Un secreto universal volviendo como un mensaje "críptico" en la ignorante mente infantil, el ejemplo máximo de confianza...; el absurdo de la auto-destrucción humana: la fortaleza al tiempo como fin de la maldad...
El cual nos lleva al final de la compresión social..: Nos aleja del entendimiento de la vida como forma del sentir, lo que Verdaderamente el universo intenta comunicarnos... Sugiero esa incandescencia poética; luz que abrigaba nuestra inocencia y que constituía la búsqueda de la verdad... Guía en forma de combustible para los perdidos del mundo, extraviados en busca de un ideal para sobre llevar el entendimiento, atrapados en busca de sueños con los que crear una certeza para el futuro, ¿Quién… es el que ha dejado de hacerlo otro tanto, no solamente ahora en su juventud, sino también en medio de las débiles esperanzas de la edad madura? ¿Facultad inviolable importante de goce o privilegio exclusivo del hombre? desde el más elevado al más humilde, es soñaR: Acto, hecho y actividad que nos otorga la vida... Pero estos sueños, producidos por la ilusión, en mi niñez eran más habituales, más distintos y más solemnes, que los que “la mayor parte de nosotros deseamos o disfrutamos”. Parecían sueños proféticos... Parecían esperanzas para la colectividad, los más grandes sueños no son algo individual que se constituyen en forma de mirada íntima de introspección, si no el lenguaje de los sueños de los seres que lo establecen...
Ubicado En el centro del problema… deseamos poder volver a sentir ese deseo de búsqueda de la verdad... Presión desmedida, “dificultad” como conexión al poder, alcanzar de nuevo ese estado irrepetible de la contradicción de todo lo que circunda: el flogisto del arte y de la conciencia como única manera de afrontar la finitud… O acaso... tal vez infinitud de las cosas?, que se conducen afectuosamente en sus caminos atadas por medidas del intimo espacio que apenas se nos permite definir pero no se desligan, despliegan de lo que somos..: La complejidad de la existencia y la caducidad de los estados... La consumación, la extinción, olvidó o el desentendimiento del ser... Que siempre está impulsándonos descontroladamente a la búsqueda interminable del significado... Esa búsqueda que en mis simples palabras no es más que la búsqueda trascendente, desmedida y desinteresa de las regiones en las que dios alguna vez habito... pero ahora Ya no se encuentra nada allí de ese espíritu... La geopolítica siempre tiene como único y principal objetivo robar el centro de atención del alma, ¿Acaso la sociedad puede ser lo? El imposible e inimaginable lugar en la historia donde la sociedad sea nuestRo interior...
“aún sigo” buscando inagotablemente la respuesta de por que dios nos abandonó a nuestra suerte y se movió de sitio en el tiempo donde habito, condenando esta sombra incalculable otra vez... fuerza poética inconclusa con ansias de retornar, Sin darnos cuenta que esta es la edad de los sueños proféticos...












