La realización de un espejismo
El Parque Biblioteca de Belén es un lugar con el que estoy muy familiarizado. Era vecino del sector antes de nacer y he sido un visitante frecuente de sus espacios desde que fue construido, para leer, para ver una que otra película, para asistir a un par de charlas, o simplemente para buscar esos instantes de tranquilidad y silencio que en otros lugares de la ciudad son tan esquivos.
El motivo de la visita de hoy era absolutamente fuera de lo habitual. El cuento audiovisual me trama y cualquier oportunidad de aprender un poco más la aprovecho, así que cuando Zoom IN hizo la invitación para participar en el Taller de Realización Audiovisual Aristóteles 3.0 del proyecto ¿Te Trama?, me inscribí de inmediato con una idea, que parecía muy sencilla en un principio, para realizar un filminuto.
De todo el Parque Biblioteca mi espacio preferido ha sido el espejo de agua, el punto central de este edificio diseñado por el japonés Hiroshi Naito con construcciones distribuidas alrededor de una adaptación local de este invento de la arquitectura nipona que fue pensado para hacer que los edificios del Imperio se vieran grandes e imponentes; de manera que mi imaginación corrió hacia él de inmediato y la historia que propuse lo tenía como locación y personaje: un niño que quiere crecer y al ver que las personas que se reflejan en la superficie se ven muy grandes busca hacer lo mismo con su propio reflejo.
La primera tarea que Juan David nos propuso tan pronto llegamos, a las 9:00AM (yo llegué un poco más tarde), fue: tomar una fotografía en algún rincón del Parque Biblioteca usando palabras. Esta es mi fotografía:
-La entrada del auditorio William Álvarez está sola, en apariencia. Aunque no hay personas haciendo fila para entrar, el busto del director que le dio nombre aguarda al lado, frente a un joven árbol, para darle la bienvenida a quien llegue. La taquilla también está dispuesta.
Ya en el salón nos presentamos todos, y comenzó la charla dictada por Juan con la Poética de Aristóteles muy presente, confirmando así que esta obra, tan antigua como es, se mantiene vigente en el Siglo XXI como una de las mejores herramientas con las que contamos para aprender a crear historias.
A continuación, los diez participantes fuimos divididos en dos equipos de tres personas y uno de cuatro. El segundo ejercicio fue una suerte de pitch en el que cada uno de nosotros intentaría "venderle" la idea a los otros dos compañeros para realizar una de las tres. Mis dos compañeros, Andy y Alejandra, se dejaron seducir por mi espejismo... quizá la línea del poema Espejo de Agua de Vicente Huidobro: "mis ensueños se alejan como barcos" que yo lancé para el final de la película en forma de barco de papel tuvo mucho que ver con la decisión, y la dificultad que mi propuesta implicaba en términos de realización pareció no importar.
A lo largo del taller nos dedicamos a desarrollar los elementos con los que contábamos: los personajes, el argumento, tres barcos de papel guiados por un video tutorial para recordar el paso a paso y, finalmente, un guión.
Siempre nos han hablado de lo complicado que puede resultar dirigir a un niño pequeño, lograr que actúe de acuerdo a lo planeado es un verdadero reto, entonces decidimos que lo más adecuado sería hacerlo con un niño de mediana edad, sin embargo, al ver pasar a Tomás, de unos tres años, jugando con su carrito frente al espejo de agua y su cabeza rubia brillando con el sol, supimos que él era el protagonista que queríamos realmente y nos fuimos a rodar.
Las complicaciones no se hicieron esperar. Tomás jugaba a su antojo, los barcos de papel sucumbían bajo el agua, el tiempo nos engañó, y ¡pare de contar!. Nuestro argumento se diluyó en el espejo y este es el resultado: