Es como meditar, pero no es meditar.
Tomar una herramienta, recorrer el espacio con ella.
Enfocar la mirada precisa hacia una dirección.
Raspando, rascando o plegando el papel.
Observar el espacio que disponemos, colocar la postura.
Sentarse, pararse, ponerse de rodillas, mover los pies.
Acompañar la presión de la mano sobre el papel con todo el cuerpo
La respiración se vuelve lenta, bajan las palpitaciones.
Los ojos cambian de expresión, la boca se relaja. Respiración lenta…
Y por unos minutos… eso lo es todo.
Hay silencio y hay diálogo. Como en una meditación grupal pero no es meditar.
No hay tiempo de reloj, el tiempo es ahora solo presión de la herramienta.
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Registro Sergio Otero










