Perdernos duele una vida y es cierto, porque cuando uno se pierde en si mismo o su mente se disocia de la realidad, se pierde para siempre y no se puede volver a (re)conectar.
Perdernos duele una vida, ya que a veces, cuando alguien se va sin motivo de nuestras vidas y desaparece, nos quedamos vacíos y no encontramos el sentido de continuar, no logramos justificar esa ausencia y siempre queremos saber el porqué de su marcha.
Perdernos duele una vida y encontrarse nuevamente a veces es complejo porque la vida se transforma en un laberinto donde no sabemos que camino tomar para encontrar la salida.
Perderse duele una vida sí, es verdad, pero lo bueno de perderse es reencontrarse a uno mismo y no volver jamás a aquel lugar ni permitir que nos vuelvan a llevar.









