Las primeras empanadas aventuras de Frus en Japón
Por fin, ¡he terminado de editar las fotos del viaje del año pasado a Japón!. En flickr están. Wiiiii.
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Las primeras empanadas aventuras de Frus en Japón
Por fin, ¡he terminado de editar las fotos del viaje del año pasado a Japón!. En flickr están. Wiiiii.
Mis fotos en flickr
El sábado fui al Japan Weekend 2016, en Madrid. No hice demasiadas fotos pero podéis ver algunas de ellas en flickr.
Llega el fin de semana, ha llegado el momento de ser un Bad Boy.
(Para el que no lo haya visto nunca, por favor, ved el video entero)
App’s imprescindibles para viajar a Japón I: Hyperdia
Vale, igual “imprescindible” no es la palabra más apropiada, pero digamos que si eres un geek que le gusta todo este tipo de cacharreo tecnológico, vas a llevar un teléfono móvil o tablet y le quieres sacar partido hay ciertas app’s que son extremadamente útiles.
Hyperdia es un servicio web, del que también hay app para IOS y Android, que nos facilita la vida a la hora de calcular trayectos en tren (y algunos medios de transporte más) entre diferentes puntos de nuestra ruta.
Además, una de las cosas que se recomiendan (y yo también recomiendo) cuando se viaja a Japón es hacerse con un Japan Rail Pass, que te da acceso libre a los trenes de la compañía Japan Rail que interconectan prácticamente todo el país. Pero el tema es que el JRP solo cubre los trenes de esa compañía y además no todos, excluye los Nozomi y Mizuho. Con Hyperdia además de calcular trayectos podremos filtrar solo los resultados que empleen trenes de JR, así nos aseguraremos de no tener sorpresas.
¿Cómo sería el opening de Star Wars The Force Awakens si fuera un anime? ¡Así! ¡Épico! xD
Conexión a Internet en Japón
Sí, lo de viajar al quinto pino del mundo y desconectar de todo, hasta de Internet, mola mucho, pero seamos sinceros, también mola mucho poder tener acceso para comunicarte con la familia, dar envidia por las redes sociales y, como en mi caso, subir fotillos e intentar actualizar el blog, así que mejor saber como está el tema para ir preparados.
En general en todo Japón, incluso en los pueblos remotos, vamos a encontrar conexión WiFi, normalmente gratuita, en los alojamientos y algún que otro restaurante o edificio público. Con eso debería ser más que suficiente pero si queremos poder tener conexión en cualquier momento hay opciones muy buenas. Por la que opto yo, por recomendación de Santi (http://perdidosenjapon.tumblr.com/), es eConnect Japan.
En su web https://www.econnectjapan.com/ podemos encontrar sus diferentes productos que al final se resumen en dos tipos.
Nikko y Roppongi
Sí, me quedan pendientes muuchos días y aunque lo ideal sería actualizar esto a diario preferimos disfrutar y dormir :P
Toca la primera excursión desde Tokyo. Madrugamos (a las 9, tampoco te vayas a pensar) y cogemos el shinkansen hacia Utsunomiya, que tarda unos 50 minutos y una vez allí seguimos las indicaciones de los carteles gigantes hacia la JR Nikko Line, que en otros 45 minutos nos lleva a nuestro destino.
Tablillas Ema.
Asakusa, Ueno y Odaiba
Tanto Asakusa como Ueno son los barrios más tradicionales de Tokyo y cuentan con los templos más importantes de la ciudad (sin contar el Meiji Jinju).
Asakusa
Empezamos el día por Asakusa. Según sales del metro parece que estés en un barrio cualquiera de Tokyo hasta que de repente te encuentras con lo de la foto.
Jinrikisha entre el tráfico.
Shinjuku
De nuevo cuando he empezado a escribir esto pretendía hablaros de Shinjuku, Asakusa, Ueno y Odaiba... pero no hay manera, me pongo a escribir y me lio. Próximamente lo que falta ;)
Shinjuku es el barrio comercial y administrativo por excelencia de Tokyo. Su estación de tren es la más grande de la capital, y cuando digo grande quiero decir INMENSA, de esto que si no te pierdes es que eres extraterrestre o algo.
Por suerte nuestro día empezó saliendo al barrio por la boca de metro de la línea Toei, más apartada y menos frenética, aunque en poco tiempo te metes en todo el meollo de la zona.
Lo primero que nos encontramos es un barrio comercial, con multitud de tiendas y restaurantes que contrastan con el fondo de los altos rascacielos.
Akihabara
Esto es un no parar. Llegamos al hotel destrozados, lo justo para meternos en la cama y morir.Al empezar a escribir la entrada esto iba a ser un resumen de los 3 últimos días pero al final me he liado con Akihabara y se ha hecho tarde. Quedan pendientes Shinjuku, Asakusa, Ueno y Odaiba.
Akihabara Electric Town, o Akiba, es una zona de Tokio dedicada por completo a la venta de artículos electrónicos, así como de contenidos audiovisuales, manga y juegos.
Empanados en Japón
Bueno, ¡pues ya estamos en Japón!
El viaje en general ha sido tranquilo, agotador pero tranquilo, aunque hay un par de cosas dignas de mención.
El vuelo MAD-SVO salió con unos 30 minutos retraso y las cuatro horas y media que dura el trayecto nos las mantuvo amenizadas la chica que teníamos sentada detrás. Todo el viaje sin parar de hablar, pero sin parar, ni siquiera respiraba. Les contaba a los chicos sentados a su lado sus historia de Antoñita la fantástica around the world además de la enfermedad terminal de su madre. No se, no termino de entender a la gente que va contando cosas tan personales a completos desconocidos.
Aeroflot A330-300
Si no lo cambian a última hora esta es la bestia que nos llevará al otro lado del mundo, un Airbus ruso A330-300 de nueva fabricación.
¡Por fin! Ya tenemos los billetes. Del 2 al 23 de mayo las empanadas aventuras de Pollo y Frus continúan... ¡en Japón!
Hemos comprado los billetes con Aeroflot, la principal compañía aerea rusa, que recientemente ha renovado su flota y opera principalmente en vuelos de larga distancia con Airbus 330-300 que no están nada mal.
Casi 5 horas de vuelo a Moscú donde tras una escala de apenas una hora seguiremos hasta Tokyo en otras casi 10 horas.
Como decían los Chanclas: "Mía que está lejos Japón..."
:D
Ahí va otra canción friki, Guren no Yumiya de Linked Horizon, tema del opening de Shingeki no Kyojin.
A la tercera va la vencida
Ahora sí que sí.
Hace dos años que no escribimos nada en el blog. En este tiempo poca aventura viajera ha habido que contar salvo una visita que hicimos a Barcelona en 2013 y el viaje a Italia de este verano (de lo que espero que hagamos algún post en algún momento).
Pero ahora toca ponerse en marcha otra vez. Como ya dijimos hace un par de años nuestro viaje a Japón se tuvo que posponer ya que la situación económica era bastante mala. Esto ahora ha cambiado y nos podemos permitir, por fin, realizar el viaje.
En principio lo teníamos pensado para octubre de este año pero entre el Erasmus de Pollo y mi trabajo no tuvimos tiempo para organizarlo todo lo bien que queremos así que lo pospusimos de nuevo.
La nueva fecha, y esta vez definitiva, es primavera de 2015, posiblemente desde la segunda semana de marzo hasta la primera de abril. Y ya hemos empezado a prepararnos.
Lo primero ha sido comprar las guías Lonely Planet de Japón, de Tokio y una guía de conversación para viajeros. Ahora toca empollarselas bien y empezar a trazar el itinerario.
Y para celebrar todo esto hemos remodelado un poquito el blog dándole un nuevo aspecto, que ya olía.
Poco más, espero que disfrutéis de nuestra aventura y que, los que ya habéis estado por tierra niponas, nos déis consejos, que siempre son de agradecer!
Wiiiii!
El infierno con sabor a Caribe
Hace ya unos cuantos días que no actualizo esto, ha sido imposible entre actividades, trabajo, viajes y noches en ruta. Pero bueno, voy a intentar resumir en un ratillo lo que hemos ido haciendo. Vamos a ello.
El último día que pasamos en Mariquita lo empleamos en visitar la ciudad de San Sebastián, donde estábamos alojados. Bueno, los chavales visitaron la ciudad, yo me quedé tomando un tinto y arreglando el mundo con el titiritero Tonet, mucho más interesante que ver la enésima ciudad semicolonial bajo un sol del justicia.
Que conste que no visitar la ciudad no implica que no sepa de su importancia ya que, entre otras cosas, Mutis se ordenó allí sacerdote y realizó parte de su labor botánica en el municipio y región. Los deberes estaban hechos.
Tras la visita hay conferencia y talleres botánicos, consistentes básicamente en pintar helicónias.
La comida la disfrutamos en el campamento (pedazo campamento, por cierto) mientras veíamos la semifinal de la copa de Europa. Cientos de españoles contra una portuguesa que se dejaba la voz para animar a su equipo aunque, la verdad, sospecho que era más por chupar cámara y llamar la atención que por el partido en sí, ya que ella misma reconoció indirectamente que el fútbol se la traía al pairo. En resumen, España ganó, que se aguante. Gracias Sara.
Terminado el partido nos llevaron al “Bosque de los Canelos”, un bosquecillo de dichos árboles (los favoritos de Mutis) en el que por lo visto nos iban a acribillar los mosquitos “dengue”, unos bichos diminutos que te pican incluso a través de la ropa. La gente se bañó en repelente. Yo no. Y una vez más quedó demostrado con mis cero picaduras contra las incontables de los demás que el Relec no funciona.
Total, en el bosque nos dedicamos a plantar un canelo, cada uno el suyo cual hijito bastardo vegetal, bajo el lema “No hagas el canelo, planta uno”… badum, chas! De ahí al hotel a currar, cenar y dormir, que el día siguiente se auguraba complejo…
Y efectivamente, nos esperaba un laaaaaaaaaaargo viaje con destino Aracataca. La primera parada la hicimos un par de horas después de la salida en el pueblo de Guaduas donde se repitió el Mr. Marshall de otros días pero aún más hipervitaminado. El calor aumenta según viajamos hacia el norte y la visita al pueblo ya se hace costosa pero aprendemos que allí vivió y murió Policarpa Savalatierra, un icono femenino en el país ya que ayudo a Bolívar con el tema de la independencia. Luego se la zumbaron en la plaza del pueblo y adiós Policarpa, pero es lo que tienen los héroes, ¿no?
Unos cuantos de prensa pasamos de la comida a base de tamal y de la comida con la alcaldesa en un restaurante saturado y nos vamos a comer un pollo delicioso a una tasca cercana a la plaza, todo un acierto. Aunque aquí, al igual que en España, si sigues a los camioneros o a los policías / guardias civiles a donde van a almorzar es muy difícil equivocarse.
Dejamos Guaduas y cruzamos el río Magdalena hacia Honda. Aquello ya empezaba a parecerse peligrosamente al infierno y nos refugiamos en un patio típico remozado en pizzería a trabajar. O por lo menos a intentarlo porque a mitad de tarde empezó la versión hondiana de la verbena española, con piano Casio incluido. Un calor de mil demonios, todos sudando sin remedio y sin parar… Pero lo peor estaba por llegar.
Una vez terminada la visita a Honda nos esperaban 14 horas de viaje nocturno hacia Aracataca, durmiendo en el bus, claro. Salimos con una hora de retraso porque uno de los buses se queda sin freno y empezamos la aventura. Primero calor, sudor, luego el polo norte por el aire a tope. Lo apagamos. Calor otra vez. Frio. Nos despertamos a mitad de la noche nadando en sudo otra vez. Atravesamos la tormenta más gorda que he visto en mi vida, con los relámpagos más bestias que podáis imaginar. El cielo se iluminaba por completo, como si fuera de día, y los truenos parecían dinamita. Esa parte por lo menos la disfruté, soy así de rarito. El resto del viaje fue una sucesión de sudor y congelación hasta que por fin, a una hora de llegar al destino se logró el equilibrio de temperatura. De poco nos sirvió.
Aracataca, lugar de nacimiento de García Márquez y donde pasó su niñez, es, simple y llanamente, la puta caldera del infierno. Allí no hace calor, el calor huye para dejar paso a algo muchísimo peor. Ahora entiendo mejor lo que Zoilo nos explicaba sobre el descubrimiento del hielo en el Macondo de “Cien Años de Soledad”. Macondo es Aracataca y Aracataca es Macondo, ya no se distingue bien. Incluso sus habitantes así parecen quererlo y lo consiguen con museos realistas sobre la obra magna de Gabo.
Sí, se que estáis pensando lo de siempre, que me quejo mucho. Pero es que no os podéis hacer a la idea de verdad. Yo no he pasado tanto calor ni de lejos en la vida como el que pasé en Aracataca y, como yo, muchos de los miembros de la organización.
Visitamos la casa museo falsa de García Márquez (la original se quemó, normal, combustión espontanea seguramente) y el resto del pueblo intentando no desmayarnos y terminamos en la estación de ferrocarril donde podemos ver pasar dos trenes de unos 120 vagones. Una locura.
Dejamos Aracataca y echamos otras dos horas y pico para llegar a Santa Marta, ya en la costa caribeña. Ahí también hace muchísimo calor, pero ya es el conocido calor pegajoso del Caribe que, aunque nos mata y aplatana igual que antes, es un pelín más llevadero.
Al llegar nos llevan a una cena ofrecida por el Señor Alcalde, el cual nos suelta una semiconferencia sobre la ciudad que seguro que era muy interesante pero después de casi un día entero de viaje y del calor que habíamos pasado… sólo queríamos cenar y dormir. Y así lo hicimos aunque, de vuelta al hotel, Santi, Colina, Lucy y yo nos pasamos de calle y acabamos atravesando la zona más chunga de Santa Marta. Por suerte no era TAN chunga y cogimos un taxi sin problemas para volver al hotel.
La siguiente jornada era totalmente rutera ya que tocaba marcha en el Parque Tayrona. El sitio es increíble y bonito a más no poder. Es selva y montaña a línea de playa, es como llegar a Monkey Island.
La primera parte de la marcha son dos horitas hasta llegar a “El Cabo”, una playa acojonante donde el grupo se quedaba o seguía, dos horas de subida muy dura y otra hora y pico de bajada mediante, hacia “Pueblito”. Tanto Santi como yo junto con otros tantos periodistas cuando vimos el lugar tomamos una clara decisión: a “Pueblito” que suba Rita. Esa playa paradisíaca había que disfrutarla y así lo hicimos. Un rato espectacular.
La vuelta fue un poco más complicada ya que por la inutilidad de ciertas personas se nos acabó haciendo de noche y lo que en principio eran dos horas de marcha suave se convirtieron casi en una tortura. Pero bueno, al final llegamos. A currar, cenar y dormir.
Ya tocaba el último día en Santa Marta y lo empleamos en visitar la ciudad. Su paseo marítimo, su Museo del Oro Tayrona, su alcaldía, la casa donde se hospedo Simón Bolívar hasta once días antes de su muerte y la catedral, lugar éste último donde el Aula de Música de la Ruta nos ofreció su primer y, hay que decirlo, genial concierto.
La tarde fue para la Quinta de San Pedro Alejandrino, finca donde Bolívar pasó sus últimos días y donde, finalmente, falleció debido a la tuberculosis pulmonar que sufría. Y a la malaria. Y a la cirrosis. Eso fue lo que reveló la autopsia, aunque según me comenta después un compañero Chávez en su teoría de la conspiranoía ahora teoriza que fue envenenado. En fin.
Acabamos pronto de trabajar y nos podemos permitir un botellón con el nuevo turno de periodistas (os echábamos de menos) en la azotea del hotel. Iba haciendo falta una fiesta de esas.
Y ya me pongo al día con esto. Hoy hemos dejado Santa Marta y nos hemos venido pa’ Barranquilla. Sí, sí, Barranquilla, donde el caimán y donde Shakira. El día lo pasamos viendo las instalaciones de Triple A, algo así como el Canal de Isabel II de Barranquilla. Un día bastante soso que pasa sin pena ni gloria, salvo por el lugar de trabajo que nos agenciamos por la tarde el campamento de los chavales, un sitio acojonante con aire acondicionado, tele, velas, ordenadores e internet.
Ahora mismo estoy en la cama, en el hotel, escribiendo esto. Un hotel precioso situado en un barrio no tan precioso (bastante chungo de hecho) de la ciudad. No hemos ni podido salir a tomar algo ya que hoy es fiesta nacional y lo único que hay abierto cerca es el puticlub de enfrente. Y tampoco es plan…
Ale, a dormir, a ver si no pasa tanto tiempo hasta la próxima entrada del blog.
P.D: Madre, Padre, que sé que leéis esto. Estoy bien, no os llamo porque no puedo y no contesto en el facebook porque tengo el Internet justo. Cuando tenga un rato a una hora decente llamo.
P.P.D: MadeinSpaineros supongo que ya habréis visto el saludo que os mandé, para que luego digáis… :P
Bienvenido Mr. Marshall
Ya ha pasado nuestro primer día en Tolima y seguimos vivos, aunque nuestras piernas y brazos están llenos de ronchas y picaduras. No tenemos muy claro si son de mosquitos, pulgas, chinches o de algún rutero sediento que ya no sabía qué beber.
Total, a las 7 de la mañana en pie y a las 8 marchamos hacia Ambalema, un pueblecito a la orilla del Río Magdalena. Y aquí empieza, señoras y señores, Bienvenido Mr. Marshall. Las lugareñas se quieren hacer fotos con nosotros y los niños nos piden autógrafos y nos hablan de su afición por el Real Madrid. No digo que no sea bonito que un pueblo entero se vuelque con nuestra llegada pero… no se, es excesivo. Pero bueno, los carteles pintados por las calles molan.