Te deseo toda la suerte del mundo para todo lo que estás luchando ahora mismo, estoy seguro de que te saldrá bien.
Perdón si fui demasiado cuando no necesitabas lidiar con ello, nunca fue mi intención.
RMH

No title available
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year
One Nice Bug Per Day
Sade Olutola

⁂

ellievsbear
macklin celebrini has autism
Misplaced Lens Cap
let's talk about Bridgerton tea, my ask is open

PR's Tumblrdome
DEAR READER
NASA
noise dept.

@theartofmadeline

Janaina Medeiros

titsay

if i look back, i am lost
hello vonnie
sheepfilms

seen from United Kingdom

seen from Switzerland

seen from Yemen
seen from United States
seen from United States

seen from South Africa
seen from Malaysia
seen from Spain
seen from Mexico
seen from Brunei

seen from Malaysia

seen from Malaysia

seen from Germany

seen from United States
seen from United States

seen from Russia
seen from Netherlands
seen from Philippines

seen from Singapore

seen from Türkiye
@enemyskies
Te deseo toda la suerte del mundo para todo lo que estás luchando ahora mismo, estoy seguro de que te saldrá bien.
Perdón si fui demasiado cuando no necesitabas lidiar con ello, nunca fue mi intención.
El problema es que cuando más te echo de menos es cuando más feliz me siento.
Exile. (20)
Una pequeña mariposa se posó en una hoja húmeda verdosa. Y fue entonces cuando la luz se abrió camino en la eterna noche, me mostraste que aún seguía ahí mi persona. Uso el determinante posesivo como un pequeño acompañante de la verdad, no te adjudico a mí.
Sin embargo, algo ocurrió.
No sé si fue el viento, la lluvia o un rayo.
La mariposa volvió a volar.
Pero esa vez yo contaba con un peso mayor en mi vida; cada vez los problemas que arrastraba con ese ser que no menciono ni siquiera en voz alta se hacían cada vez más inmensos. Provocando que la pena que estibaba mi alma cuando te volviste a alejar, fuera demasiado para soportar tu surrealista ausencia cuando nada debía de ser tan vacío. Tan corrompidos en silencios que podían ser acompañados con palabras que de verdad a veces, se necesitan.
Por primera vez en mi vida, me adelanté al desastre y marqué el ritmo de la despedida. Para ser la primera en desaparecer, para curar mis heridas, para no molestar con las mismas. Eras la persona con la que siempre valía la pena demostrar las razones por las que estaba o dejaba de estar.
En el pasado, siempre solía actúar de manera egoísta y no atendía a lo ajeno pero contigo vi necesario que debía de ser consciente de mis actos.
Y lo fui.
Hasta que me arrepentí.
Porque yo no soy de tirar la piedra y esconder la mano, de sanarme a escondidas y menospreciar la compañía. Sabía que un tiempo no servía de nada cuando todo terminaba como siempre cayendo sin descanso en el clásico error. Separar nuestros seres como si desconocidos fuesen y esperar que la suerte nos junte cómo si nada hubiese pasado, es algo que sólo hacen los necios que jamás amar han sabido.
Te mandé un mensaje esperando una compresión más que un regreso.
Pero esta vez me encontré con una persona muy diferente.
Tenías reproches entre tus labios. Los mismos que yo siempre había cuidado.
No comprendías porque había decidido marcharme.
Y me dijiste que... Necesitaba controlar todo.
Llamaste controlador a la única persona que siempre te abrió la puerta cuando preferías huir antes que asimilar todos los problemas, que te quiso desde principio a fin. Aunque las cosas se volviesen complejas, aunque las cosas estuviesen fáciles. Es curioso cómo el hecho de reír juntos era algo que buscabas pero para llorar, te valías con tu mismísima soledad. Yo que amaba tu libertad por encima de todas las cosas ya que era lo único que me hizo quererte de verdad, me enfrenté a una daga envenenada que cruzó mi pecho de manera despiadada.
He de ser yo la persona madura entre estos dos polos opuestos que sólo se saben desangrar cuando eres la persona que más me comprende, y sabe que a pesar de que el miedo abunda, nos significábamos más de lo que creemos conocer mutuamente.
Reflexionar sobre mí mismo, alertó a mi inteligencia que he de dar un paso atrás y crecer como todo lo que me creo ser. Abandonar mis miedos no es tarea fácil cuando una vida se ha encargado de confirmarlos pero si afirmo quererte, más no puedo hacer que creerte. Y es por ello que pido perdón por siempre organizar una película aunque parta de la nada.
Sin embargo, esto no funciona sí solo me doy yo cuenta de los errores. Prefiero el peor de los destinos antes que hacerte daño, es por ello que me gustaría que algún día pudieras confiar en mí, no soy más que esto: Una persona que siente mucho, habla tonterías pero que siempre está con sus pies en el suelo.
Ya no quemo mi alrededor. Ya sólo puedo quedarme observando cómo te escapas incluso cuando no hay cárcel que valga. Tenemos que colisionar en algún momento pero no puedo ser más que palabrería cuando tú te escondes de un peligro que ni siquiera acecha.
Lidio continuamente con tu enfado, aún sabiendo que no le encuentro ningún sentido, y eso hace sentir que la culpabilidad abunda.
¿Tengo que permanecer callado incluso cuando estoy cansado de echarte de menos y enfrentarme a una sentencia injusta?
Hay muchas razones por las cuáles te quiero y te querré.
Pero la principal es porque eres más que un alma gemela, aunque cada vez te alejes más de mí. El hogar que nos espera está congelado, esperando que volvamos a prender el fuego.
No sé como hemos terminado aquí. Pero quiero que llegue el momento en él que nos demos cuenta de quiénes somos.
Llámenme iluso pero a veces me gustaría volver a cuando me hacías reir, caminaba por Madrid y juraba al cielo que eres mi otra mitad.
Exile. (19)
Volvíamos a intercambiar palabras cómo si nos acabáramos de conocer y este fuese nuestro inicio. Habían pasado muchos meses después de nuestros desencuentros y ahora podíamos estar uno frente al otro, sin que nadie saliera corriendo.
Me contaste que eras matrícula de honor en todo lo que te proponías y yo preferí omitir mi existencia porque no había nada que contar que se excediera de una vida solitaria, rota. No quería que sintieras que habías provocado algo de eso ya que el cataclismo al que estaba sumergido comenzó mucho antes de que tú mismo aparecieses en mi vida.
Manteníamos conversaciones triviales que no se excedían de la verdad que escondíamos con una fina capa de disimulo pero nada debía de romper ese increíble muro de cristal que teníamos entre nosotros. Éramos como desconocidos jugando a la botella esperando que se perdiese en nuestros huecos y cada vez que pasaba una semana sin que pudiéramos ser al menos, un poco nosotros y menos el resto.
Me dolía.
Por las noches solía escribir cosas que nunca subía o distraer mi mente de esta absurda realidad así que no importaba quedarme en tu habitación mientras hacías trabajos que me contabas pero parecía molestarte que supiera sobre ellos. Te habías acostumbrado tanto a estar encerrado en tu cuadrado que cualquier cosa parecía una invasión. Incluso cuando me interesaba de tus libros, no deseabas mi cercanía.
En algunos puntos de debilidad, me demostrabas algunos rasgos de tu vida pero en seguida parecía que te arrepentías.
La distancia que establecimos juntos me sirvió para aprender a quererte mejor con menos ansiedad y más prudencia: Me quedaba contigo cuando querías ver un partido pero me marchaba cuando no me necesitabas. Que era siempre.
No obstante, conseguimos una estabilidad que jamás tuvimos y quizás fue porque la lejanía te sirvió para controlar en todo momento la posición que me correspondía respecto a ti. Eran más fáciles jugar tus cartas si sabías que el oponente no sacaría el as a no ser que quisieras perder.
Siempre me pedías que fluyera pero... Cuando las luces se apagaban, tú eras incapaz de hacerlo.
No recuerdo una época en la que el silencio más haya existido.
Éramos los mismos de siempre pero me era imposible hacer mis bromas por miedo a incomodarte y aunque te escuchase en todo momento, nuestra conexión era superficial.
Y no puedo mentirme, me mostraste amor. Pero me sorprendió que lo hicieras ya que me tomaba como inesperado.
¿Qué coño te pasaba?
Lo díficil de esto es que había pasado de conocerte demasiado a hallar una cantidad absurda de márgenes en blanco que debía de respetar, limitando a tener que escribir una palabra por reglón para no amonestarte.
No entiendo en qué momento todo se condujo a esto, cuando te abrazó tanto la pena para que me vieras como un enemigo cuando yo lo único que quería ser era un compañero de equipo. No obstante, era inútil hacerte ver algo.
Porque no me querías ver.
Exile. (18)
Nunca había experimentado ser tan inepto, ser tan un baúl de pasiones rotas al que nada le hacía feliz. La obligación de que nos quedáramos en casa, quebrajó todos mis sueños uno por uno y me dejó en la inmensidad de un mar dónde no me molestaba ni siquiera en nadar para no ahogarme. Había perdido el contacto con todas las personas que solían apoyarme porque me anulaba constantemente, en el ámbito laboral, todo era una basura ya que daba igual cómo actuase que no encontraba nada que me motivase para hacerlo mi eternidad. No le hallaba sentido a la vida y no porque estuviese desarrollando una pena abrupta, esta me había invadido cada segundo de mi vida desde que descubrí a mi padre con su vicio.
El problema es que no importaba los pasos que daba ya que era imposible ni siquiera de marcar mi camino, no había escapatoria y no sabía que buscaba. Conocía que esto era el precio por creerme tan especial, por creerme el mejor de los errores cuando la verdad es que seguía siendo un desastre sin arreglo.
Tener menos libertad de la que respiraba machacaba mi cerebro hasta provocar que el mismo se volviese carne picada. Honestamente, cuando te consumes en una monotonía dónde siempre lloras y no encuentras ninguna salvación. Nada puede ayudar.
Nada era parecido a cómo era en Navidad. Todo se había vuelto el escenario de un apocalipsis virulento que cerraba tus vías respiratorias hasta acabar con tu vida.
Yo no quería morir, quería sosegar unos demonios que ahora más que nunca se habían conformado con desgarrar mis entrañas hasta que me desconociese.
La viveza ya no era un rasgo de mi personalidad, era algo que echaba de menos pero que quizás nunca más volvería.
Mi relación con mi familia cada vez era más imprecisa, más derrocada a un destino que me esperaba desde que nací. Y esa soledad fue complementada con un factor mayor.
Tú no habías salido vivo de toda esta pesadilla.
Tu mente ya funcionaba de una manera demasiado cruel y esto te había ayudado a destruirte de todas las maneras posibles. No soportabas despertar y lo supe cuando te fuiste a vivir definitivamente a la casa de tus padres por un tiempo.
En la última videollamada que tuvimos, pude observar cómo dejabas tu mirada en un infierno que me daba miedo preguntar. Tu expresión corporal estaba tan corrompida que quería abrazarte aunque supiera que yo estaba en el mismo lugar que tú. Y cobarde quise saber lo que abundaba en tu mente pero cuando me diste la oportunidad, mi alma se volvió lágrimas que no podía esconder en un cajón con llave. Solía ser una persona muy fuerte y que cuidaba a la gente, mas no podía contigo. Me dolía demasiado.
Me excusé con algo que nunca debí de haber dicho y supe que esto iba a ser un antes sumado a un indeseable después en nuestra vida.
Sin embargo, recuerdo que me dijiste que tu mente tendía a tener esos pensamientos que nunca un ser humano querría.
Y hui por la poca capacidad que tenía de hacer algo.
Porque sabía que después de eso, te marcharías.
Y sin más, eso hiciste.
Ambos estábamos en nuestro peor momento, amontonando una mierda que nos cegaría por siempre y que nos cambiaría hasta el misero milímetro de lo que fuimos. Mi sonriente persona ya no me acompañaba más, era alguien más analizador, más indiferente.
Y tú eras todo lo que ya conocía cada vez que te ibas pero esta vez, no tenías ninguna intención de amarme como antes. No querías que supiera nada ni de tu corazón, ni de tu mente. Sólo ansiabas una soledad que implicaba mi absoluta ausencia.
Jamás dos seres humanos que se habían querido tanto, optaron por enterrar sus sentimientos bajo tierra para florecer todos sus miedos y despedazarse con ni siquiera armas visibles.
Jamás dos seres humanos se habían vuelto unos monstruos. Sin razón ficticia, solamente gracias a su mente.
Ese año supe que se había celebrado un funeral.
Y rezaría para retroceder en el tiempo.
Para evitar dejar ir todo de esa manera. Que nunca nos merecimos.
Exile. (17)
Viajé muy lejos, a la ciudad de mis sueños. Era un niño pequeño con una cámara sobre mis dedos y sellaba todo lo que se quedaba en mi placible memoria con fotografías que me recordarían todas las calles por las cuáles libres paseé. Indescriptible e inconfundible era la felicidad que latía dentro de mí.
Poseía la libertad de estar en un lugar dónde nadie me conocía, dónde podía ser quién era sin miedo que cadenas me rodeasen. Estaba a miles kilómetros de aquello que consideraba hogar y no podía estar más contento de que fuese de esa manera. Todos los museos a los que me adentré me dejaron con un amor absoluto al arte e incluso los restaurantes dónde la comida no era nada del otro mundo. Se saboreaban cómo si fuera de otro universo.
Podía actuar cómo quisiera, sentir el amor de la manera que ansiaba. Nadie me miraría de manera incorrecta ya que sólo era mi persona quién estaba pendiente de mí mismo.
Y no voy a mentir, si hubiese tenido un botón en él que borrar todo mi pasado sería la condición para empezar de cero en este lugar.
Me lo hubiera pensado.
Porque aunque las luces fueran mágicas, la muchedumbre alteraba mis sentidos en el bueno de los mismos y era capaz de no ser nadie. Excepto quién había estado buscando toda mi vida.
No sabría si sería capaz de olvidarte.
Llamas cuando estoy en una de las calles más importantes. Te cuento todo lo que estoy sintiendo y puedo escuchar tu tono entusiasmado; rememoro incluso cómo te quedaste despierto durante todo mi viaje. Tus detalles eran algo que no podía olvidar.
Te digo que me hubiese gustado... Estar contigo.
A pesar de tu aerofobia y que tendrías que estar hasta el culo de somníferos. Hecho al que río al imaginar lo sedado que estarías.
Sin embargo, se me escapa una lágrima por mi ojo derecho. Simbolizando el sentimiento que me emborrachaba.
" La próxima vez estaré contigo, de la mano. "
Dices y no puedo evitar sonreir.
" No soy de promesas pero quiero que esta sea la única que tengamos. "
Detestaba los juramentos porque me ligaban de una forma eterna a la persona, porque me rompería que se deshiciera o que nunca llegase a suceder. Me daba mucho miedo este tipo de cosas porque era muy malo con el compromiso.
Pero esto es algo que sé que va a pasar.
" Te prometo que iremos de la mano a..."
Yo era de esas personas que no asimilaba un futuro. Me era imposible imaginarme con un trabajo fijo, una familia o algo que me obligase a quedarme en un mundo dónde no encuentro momento en él que pertenecer, mas toda esa mierda se desvanece cuando te escucho pronunciar que estaré en mis mayores sueños a tu lado.
Nos despedimos.
" ¿Algo que quieras decirme? "
Pregunto sabiendo la respuesta y presionando mis labios.
" Te amo. "
Siempre lo dices. Y ojalá la inmortalidad no fuese una ilusa ilusión.
No quiero que llegue el día en el que me vaya a dormir y no te escuche decir eso. Porque de verdad, me hace infinitamente feliz.
Doy gracias por haber sentido el amor de tu mano.
...
La Navidad de ese año no era cómo las anteriores, no me encontraba frente una chimenea con mi madre. Ni escuchaba canciones que nunca soportaba porque me parecían infantiles en demasía, había una breve decoración pero nada que sacara el Grinch que tenía dentro de mi ánima. Diciembre había sido coronado como uno de los mejores meses que había sentido en la duración de mi existencia. Y no me había hecho falta nada en especial.
Nuestro aniversario caía justo en nochebuena así que cómo era de esperar teníamos las mejores sorpresas preparadas: Exacto, ninguna. Lo único que escondí fue una carta que escribí a mano y te entregué.
Creo que es la primera vez que te veo tan... Contento. Tan vivo y tan puro.
Me abrazas cómo nunca he sentido un abrazo tuyo.
Y me agradezco a mí mismo nunca haberme rendido por sentir que todo era demasiado cuando lo único que era es real.
"Eres mi familia."
Nunca, literalmente nunca, he estado tan seguro de un sobrenombre.
Siempre dudaba de si la persona que tenía en frente se merecía ser algo para mí porque estaba acostumbrado que todos se fueran. Y esto sería algo que les había impuesto por mi propia voz.
Sin embargo, cuando pronuncio esas tres palabras. Siento cómo ese saco de huesos sin rumbo que estaba entumecido por razones que desconozco, se recompone y me mira cómo nadie ha tenido valentía de hacerlo.
" ¿Quieres que me vuelva insoportable y cursi?"
Asiento con mi cabeza y escondes la tuya en mi hombro.
"Somos familia."
Días después tuviste que marchaste a tu ciudad natal para pasar año nuevo con unos amigos. No me importó porque el tiempo es sumamente relativo e iba a seguir siendo el mismo.
Después de celebrar las campanadas, me dirigí a mi cama para iniciar enero con una sonrisa en mi rostro.
Sin embargo, cuando enciendo el botón de mi móvil.
Contemplo que me has mandado un vídeo a las seis de la mañana.
" Esto te parecerá cursi de cojones hasta a mí me lo parece, pero acabo de llegar a casa, tengo unas pintas horribles y creo que... Tengo algo raro en el ojo. He estado toda la noche en una discoteca cutre de cojones con reggaetón y dios mío, ya te contaré todo lo que ha pasado. Es que en serio, ojalá haber estado contigo viendo Netflix o lo que sea.
Eres tan idiota.
Bueno, quería decirte que has sido lo mejor que me ha pasado este año... Y que te amo muchísimo."
Joder, eres tan idiota.
Exile. (16)
Fuiste la única persona que comprendió el dolor que acaparaba mi corazón cuando perdí a esa parte de mi familia que ni siquiera navegaba por mis venas. La conocías de vista y no hablasteis muchas veces. Pero siempre me quedé con lo que siempre me decía cuando me veía contigo: Eras él que había sacado mi mejor versión. Me habías apagado todas las sensaciones malas y ahora sólo quedaba el alma que era cuando no tenía nada que ganar. Sólo que luchar.
Ella me conocía en mi antes y después, es por ello que no te odiaba por el daño, deseaba verte a mi lado porque contigo sabía ser yo.
Dicen que cuando caes en ese abismo surrealista de romanticismo tiendes a calcar el rasgo de tu pareja, que sueles perder tu autonomía. Sin embargo, tú fuiste muy diferente a eso que se solía sentir: Me armaste de valor para darme cuenta que ser yo no estaba mal, que no había ninguno de mis chistes que no fueran capaces de hacerte reír.
Desmenuzaste mi carácter chulesco que me protegía del oscuro alrededor para enseñarme tantas cosas que recuerdo como oro en paño.
"¿Me entiendes?"
Dejo de pasear con mis pensamientos para ver cómo vuelves a la exposición que estás ensayando conmigo. Se te da muy bien hablar de la metafísica y lo sabes porque ni siquiera nos acompaña la infusión que siempre te proporciona paz.
Asiento con mi cabeza y ríes para volver a la inmensa retahíla.
Anteriormente, nunca había conocido que el amor a veces escondía un poco de admiración por el prójimo. Mis padres eran agua y tierra en el peor sentido de la comparación, se absorbían tanto mutuamente que no tenían espacio para escucharse.
Quizás no haberme enamorado desde el primer momento de ti, fue la razón por la cuál te valoro como un ser humano que se escapa de mi escueto conocimiento. Yo soy algo parecido a un poeta que tiene el máximo control con sus paradigmas amorosos pero tú eres un completo genio aunque te veas simple.
Me fascina tu inteligencia, los límites de la sabiduría que puedes sobrepasar con tanta pureza. Cuando las personas me preguntan por qué es tan díficil llamar mi atención, la respuesta es porqué no cualquier logra sorprenderme.
Y tú lo haces con grandeza.
El poeta que vuelve musa a un filósofo apesadumbrado.
No hay una peor comparación para lo nuestro.
Pero tampoco tan verdadera.
Eres el arte que hice inmortal por contarme cuestiones existenciales con las que impregno mi ser.
Soy ambicioso hasta en el amor, es mi pena pero también mi solución.
Me ocasiona aburrimiento ese alguien que no tiene nada que ofrecerme y me encandila con la misma fuerza, el ser que alterna su tontería natural con el ingenio puro que además de ser la cárcel que le meza, le recubre con sobria perfección.
Quizás lo embobado que me quedaba con tu verdad es una de las razones por las cuales las noches son más largas cuando no puedo oírte como me hablas de aquello que no entiendo. Pero que por ti lo intento.
Exile. (15)
El hombre que soy ahora me costó en el pasado más tiempo del que me gustaría admitir en alto. Y también me costó una persona que me cuesta recordar sin sentir cómo mi corazón se vuelve arena.
Cuando quieres a alguien debes ofrecer tu mejor versión para hacer más feliz este mundo que nunca fue sencillo. Y dolió como el infierno que ella fuera la persona que me enseñase este factor.
Todos los años que estuve a su lado se me escapan al recordar que comenzó de la manera más esperada del mundo: Ella era la hermana de mi primer amor. Lentamente, se ganó un sobrenombre propio en mi vida y fue coronada como mi mejor amiga.
Dicen que hay muchos amores a lo largo de tu vida pero este se trata de algo que parece cómo tal pero que no escapa de los parámetros de la amistad. Jamás alguien me hizo reír las mismas veces que me trajo al mundo sin absoluta maldad.
Ella me ofrecía la verdad con su dulce voz y siempre me daba la opción de creérmela o no.
En los peores momentos, fue la que recogió mis piezas con sus propios dedos aunque hubiera ocasiones en las que no podía evitar cortarse. Vi sus palmas hecha sangre por mi culpa pero mi visión estaba demasiado borrosa para realmente contemplarlo.
Pero ella no era la única.
Gracias a que me hizo reír en el peor momento de estos años, supe que era la única persona que se había ganado esa parte de mí que sólo conocen dos más que ella; el yo que mata por lo que quiere, que elimina cualquier rasgo que le haga daño y que va a por todas incluso cuando tiene que quemar sus principios.
El mundo gira alrededor mía menos cuando mi corazón siente que necesita proteger a quién ama; y no me refiero a meter al colibrí en una jaula sin dejar que viva o sufra. Relato el hecho de que si alguien interfiere en esa libertad y hace mal a mi gente...
Voy a por todas.
Muchas veces he mirado a otro lado para no ser demasiado, pero no puedo controlar lo que crece en mis adentros cuando veo que aquellas almas que significan más que cualquier otra sufren por otros seres humanos que nunca se merecieron ni siquiera ser concedidos por la oportunidad de conocerlos.
Recuerdo como me hervía la sangre cada vez que la veía rota, desamparada, con su cerebro hecho cenizas cuando intentaba explicarse por qué se merecía tanto daño. Recuerdo cómo siempre la tuve en mis brazos con ternura, aunque mi cabeza atendiera todas las maneras posibles de enterrar un cadáver en cómodas horas.
Siempre me comparé como un león por el hecho de que me convierto en piedra cuando recibo golpes pero se me escapan los altos rugidos cuando tocan mi manada. Nadie puede poner la mano encima de los que quiero o se enfrentarán al peor enemigo del hombre.
No obstante, aunque esto parezca que se sostiene en una lírica heroica... La realidad es que en el pasado no era un santo.
Adicto a aniquilar cualquier rasgo de amor, jugué con mi propio beneficio o lo que creía que era lo correcto hasta que volé todo mi alrededor por los aires. Nunca fui una persona fácil y es por eso que actué siempre antes de pensar.
Me alié con el diablo incluso cuando estaba seguro del pacto.
Y cuando quería dejarlo solo, me enfrenté con la verdad de que una vez que te adentras en el infierno: Esos demonios que te proporcionan alimento, higiene y bienestar serán los mismos que te preparen la cama para que mueras entre los más puros algodones.
Del purgatorio.
Perdí a la mujer que más quise en mi vida, la que veía como una hija. Por numerosas razones pero la principal fue porque no fui leal conmigo mismo y porque no puedes destrozar lo que amas.
Y esperar que siempre te quiera de vuelta.
A quién lea esto: Cuida lo que tienes antes de que sea muy tarde. Sé que esto puede sonar a estribillo de canción triste u oración final de una película de John Green. Pero hay veces en las que debes quitarte la venda que te impide abrazar a la persona que tienes en frente y darte cuenta de que lo que más merece la pena en esta vida es reír con alguien que suena igual que tú. Me costó muchas noches rotas ver que la única amistad que me había dado esa incondicionalidad hasta que le fallé, fue la misma que quise al igual que mis dos grandes amores. Si te enfadas con tu mejor amiga, respira hondo y explota contigo mismo. Da media vuelta, recuerda las razones por las cuales estás ahí con ella y nunca te permitas el lujo de irte a dormir sin hablar las cosas.
Cuando tuve que perdonar el dolor que me hicieron ya que no todo fue mi culpa, me miré en el espejo y regresé al momento cuándo más protegido me sentí gracias a ella. No tenemos nada que ver pero es la única capaz de ver el mundo de la misma manera que yo: Aunque estemos destrozados, siempre seremos los primeros en hacer reir a quién queremos.
Y una vez escuché que la distancia es lo mejor para encontrar la paz. Y sinceramente, me he podido conciliar con mis demonios. Aquellos que no me dejaban dormir.
Y prometo que ser tú mismo, te salva de perder a esas personas que aunque pase el tiempo, nunca serás capaz de olvidar.
Otra verdad que tuve miedo de aceptar por lo impaciente que soy es que quién te quiere de verdad, regresa a casa.
Cuando menos te lo esperes.
Exile. (14)
Solía comerme la cabeza con el hecho de que en cualquier momento debíamos de hablar de lo que pasó aunque ambos lo hubiéramos borrado de la mente. Me daba miedo que todo volviese a ocurrir pero no quería transmitirte esa inseguridad. Últimamente yo estaba hecho ruinas por todo lo que estaba aconteciendo en mi vida, mis amistades se volvían papel mojado que nunca podría recuperar para reescribir mi historia y la verdad es que nada parecía ir mejor con mi familia. Y no necesitaba hablar de emociones que dejasen de ser bonitas.
Me entregabas tu corazón como sabías y eso me hacía sentir como si fuese el rey del universo pero una noche, vi que querías declarar algo pero no encontrabas las palabras adecuadas.
" ¿Está bien que sea así contigo? Tú no tienes problemas con demostrar todo lo que sientes y a veces siento que soy insuficiente. "
Insuficiente.
Acabas de pronunciar la única palabra que jamás sentí contigo. Nunca hay insuficiente amor, insuficiente felicidad, insuficientes risas, insuficientes dramas. Nunca hay insuficiente sensaciones recorriendo mi cuerpo cuando se trata de ti.
Y nunca serías insuficiente para mí por la simple razón de que me das todo lo que necesito. Soy consciente que las películas románticas nos enseñan una manera de amar y creemos que es la correcta, a pesar de no conocer nada excepto la ficción. Yo no necesito mensajes por la mañana que profesen amor eterno, soy feliz con la manera tan idiota que tienes siempre de sacarme de mis casillas. Que no estés todos los momentos encima de mí comiéndome a besos que suenan más a ansiedad que afecto es lo que me hace valorar que cada vez que quieres estar conmigo, es porque es de verdad. No somos otras personas, todo esto ni siquiera se asemeja a Orgullo y Prejuicio... No necesito declararme debajo de la lluvia y decirte todo lo que te amo.
Porqué cada vez que veo tu anular rodeado de ese anillo con mi inicial grabada, rememoro lo poco que me importa que desaparezcas o que te vayas con otra persona. Que te vayas contigo mismo. Esa pequeña "Z" es la muestra material que aquí no tienes nada, excepto un hogar.
Así que, maldita sea, insuficiente es la única palabra que nunca se me ocurre para nosotros.
Porque esta infinidad que mi alma derrocha. Es gracias a que confiaste en mí.
Exile. (13)
"Sé que no hemos terminado bien pero nada me impide felicitarte por tu cumpleaños."
Es el mensaje que me mandas cuando el reloj marca las tres de la madrugada. No encuentro las palabras adecuadas que decir mientras me hallo en mi cama, con unas sabanas encima de mi anatomía. Nadie se explica cómo una figura de casi dos metros cae tendida de esta manera por algo tan insignificante como las emociones.
Odias las festividades de este estilo tanto como yo, son cursilerías que no somos capaces de aguantar. Quizás detestábamos celebrarlos porque incluso cuando éramos niños éramos incapaces de averiguar el sentido que poseía estas cosas. Los aniversarios son como un letal recordatorio que cada vez nos queda menos de vida. O que por desgracia, nos recuerda la misma.
Es por esto que no entiendo que te ha hecho hacer esto. Me hace ilusión que me recuerdes y hayas tenido el detalles así que después de agradecértelo; me voy a dormir.
...
Horas después te encuentras en mi salón comiendo una hamburguesa enorme y que olía de escándalo, me siento débil cerca de ti y no por razones románticas: No encuentro sentido a nada.
Sin embargo, cuando me miras... Parezco volver a la persona que era antes de que febrero llegase y me dejo comer por esa sensación familiar.
¿Cuándo permití que una persona pudiera hacerme sentir cómo si fuera un cómodo hogar?
Mi cabeza bombea información lejana a nosotros pero prefiero silenciarme, no aguarda razón caer en ella cuando estás en frente de mí siendo solamente tú.
Hablamos de tantas cosas.
Que me enamoro de la capacidad que tenemos, de hablar.
Vuelve a ser de noche pero ahora estamos en la terraza de mi hogar con latas de líquidos que ni siquiera nos gustan pero que cuando compartimos presencias, se vuelven incluso deliciosos. Una sonrisa aparece en mi rostro cuando te acercas a mí pero veo que apagas tu móvil y lo metes en tu chaqueta.
Por un momento, se me olvidó que tenías alguien más. Esperándote en casa.
Mi mandíbula se tensa y mi corazón parece ir muy rápido pero canalizo mis emociones, nada de eso importa ya que estás... Aquí.
Cuando conocí a mi primer amor, vivía con miedo de que cualquier persona pudiera quitarla de mi lado. Ella era mía y me lo creía en un sentido que me mataba completamente, la posesión era enfermiza porque nada de mí encajaba este sentimiento nuevo para mí. Creía que mi miedo me salvaría pero la verdad era que sólo quemó los puentes que me unían con ella. Debía de estar seguro de que era capaz de merecer amor antes de abrazar el mismo.
Los celos sacaban lo peor de mí en un pasado pero lo cierto es que en este presente, no podía dar un paso atrás y acobardarme. No podía dejar que me atrapasen mis demonios una vez más.
Porque esta vez me iba a odiar a mí mismo de verdad.
" Voy a sonar como un hijo de puta por esto. "
Te miro y te escucho.
" No sé que hacer con él. Quiero decir, estos meses me encontraba solo y me refugié en esos sentimientos buenos porque era alguien bueno. Pero realmente... No siento nada por él. "
Le doy una calada a tu cigarro.
" Es como que no siento esa chispa. Todo es demasiado fácil. "
Escuchar cómo abres tu corazón me es algo nuevo, no estoy acostumbrado a saber lo que sientes pero eso no me impide que clave mis ojos en los tuyos para saber sí escondes verdad en lo que dices. Marcando mi primer error, adoro tu sinceridad.
Adoro cuando te abres.
Y me doy cuenta de que lo que tuvimos no era la emoción del momento.
Estás igual de jodido que yo.
"¿Qué es lo que quieres?"
La voz no me tiembla al decir eso.
Quieres decir mi nombre y evito que pases por ese mal trago cuando te robo el primer beso de ese año.
Al fin y al cabo, éramos los únicos que conocíamos el hecho de que lo que sentíamos estaba muy lejos de lo que creíamos saber sobre esto llamado amor.
Y ojalá hubieras sido un simple enamoramiento.
Eso hubiera hecho más fáciles las despedidas.
Pero algo pasaba y pasa cuando formábamos nuestro caos juntos.
Se nos da muy bien ser imbéciles y al mismo tiempo, unos genios.
Exile. (12)
Era el período de tus exámenes finales así que me hallaba en mi casa la mayoría del tiempo. No hablábamos ya que nunca abrías la puerta de tu casa y tampoco respondías tus mensajes, era cómo si me estuvieses apartando completamente de tu vida.
No sabía que te ocurría pero preferí mantenerme en silencio aunque odiase al mismo por tu parte. Yo no te exigía nada pero esperaba que todo volviese a la normalidad ya que no estaba acostumbrado a ser protagonista de esta clase de pesadilla.
Sentía que tú veías normal esto; y lo era, quiero decir, siempre nos habíamos mantenido en nuestras habitaciones individuales a pesar de que podíamos estar en una. Nunca estábamos entregados el uno al otro pero nada se parecía a ese sentimiento de desplazamiento.
Me tenías tachando motivos por los cuáles suponía que te fallé; asumiendo el error de que algo de esto era mi culpa cuando yo únicamente quería lo mejor para ti.
Una noche, jugaba hasta tarde. Y tocaste mi puerta.
Voy a abrir la misma mientras me coloco mi sudadera rojiza.
Tus grandes ojos parecen sumamente apagados, cómo si tu cerebro se hubiese desconectado de la serotonina. Llevas sin dormir tantas noches que me da miedo preguntar y tu actitud corporal me demuestra que pasan más cosas de las que seremos capaces de hablar. Me rompe verte así porque me importas, quiero preguntarte qué pasa pero hablas tú primero.
" Será mejor dejarlo. "
Rompes mi corazón en pedazos. No hay ninguna razón por la cuál sea mejor estar separados, sabes cómo yo que sabemos cuidarnos... Sabes como yo que no hay nada que dejar porque esto no es una puta relación similar a la que hemos tenido en el pasado.
" No puedo darte lo que quieres. "
¿Qué es lo que quiero? ¿Qué es lo qué mierdas quiero?
Tú no sabes eso, no estás en mi corazón.
Niego con mi mente lo que hablas. Éste no eres tú.
No sé que te está agobiando pero no debes dejar que nos separe. Puedo estar sin ti todo el tiempo que sea necesario, pero no puedo sentir que sólo me ves como algo que puedes dejar y romper.
Discutimos, a pesar de que odie levantarte la voz. Escucho de tu garganta palabras que realmente lastiman cuando sabes que prefiero morirme con clavos en las manos que hacerte sentirte atrapado, te dejo ir aunque no pueda respirar por culpa de las lágrimas.
Y recuerdo este quince de mayo para siempre.
...
Recuerdo cómo me sentí durante esos largos meses en los que me busqué una explicación que supliera todo lo que mi alma no era capaz de digerir. Me habías entregado tanto de ti que ahora ver que nada nos había unido, me machacaba por dentro.
Maldita sea, conocía cada rincón de tu persona y era incapaz de explicarme porque te veías incapaz de entregarme lo que quería cuando ni siquiera lo conocías. Pensabas que debías de estar conmigo siempre cuando no contabas con el hecho de que yo mismo me tenía para acompañarme todas las horas del día y todas las horas de la noche. Eras lo que me complementaba pero no eras mi continua necesidad, no eras mi jodido oxígeno.
Lloré tanto intentando buscar una solución mientras veía de reojo cómo una nueva persona entraba por tus puertas y la acogías con los brazos abiertos; ¿qué parte de todas las promesas que nos hicimos incluía esto? ni siquiera me lastimaba que estuvieras con alguien más ya que yo no deseaba exclusividad. Deseaba algo más fuerte que lo mundano. Pero me dolió ver que amabas estar con todos menos conmigo.
Te escribí muchos poemas que a día de hoy nunca has visto porque aún no entiendo cómo entendiste de todo lo que te ofrecí: Lo opuesto a libertad. No comprendí cómo funcionaba tu cerebro y me pasé muchas noches intentando resolverte cómo si fueras un problema lógico cuando claramente no eras eso.
Eras la persona que me había roto con menos razones en la historia de mi vida.
Te quise sin esperar nada de ti, me conformaba con tus tonterías para seguir con mi vida cómo si nunca hubiéramos dado un paso más. Pero tú lo entendiste como una invasión que yo jamás comencé.
Te armaste de valor para levantar muros innecesarios, prender fuego a todo lo que habíamos construido y nunca escuchaste si tenía algo que decir.
Porque tu cabeza hablaba por todos.
Exile. (11)
¿Sabes cuándo tienes un sueño tan profundamente bueno y real que te es imposible querer despertar? Sólo quieres quedarte en ese mundo todo el tiempo que sea necesario porque todo es conducido por un subconsciente que no se anda con rodeos, te da todo lo que necesitas. Esto es estar contigo.
Era como éxtasis estar a tu lado. No sabía que compartir junto a alguien podía ser tan alucinante, ni siquiera necesitábamos todas las horas para estar juntos ya que siempre nos quedábamos en nuestras habitaciones. No obstante, el pasillo siempre estaba disponible para encontrarnos.
Mis anécdotas parecían más divertidas cuando tú eras quién ponía sus oídos y adoraba sacar la puntilla a cada una de tus oraciones. Te asombraba que tuviera una respuesta a todo y es que drenabas mi ser de adrenalina pero me consumías en una tranquilidad que nunca había sentido jamás.
Nuestra conexión traspasaba lo trascendental. Daba igual los espacios que nos diéramos, que siempre volvíamos a ser los mismos.
Por alguna extraña razón.
¿Cómo podía estar tan seguro de querer a alguien?
Me había pasado toda mi vida pasando continuamente del resto porque evaluaba mi independencia por encima de todo. Nada me importaba y era verdad porque solía cometer el error de que todo significase más de lo que podía admitir.
No obstante, todo estaba más claro cuando me daba cuenta que no sabía si te quería más por el día o por la noche. Me transmitías una seguridad que aunque estuviese en lo más alto de una montaña rusa, sabía que no debía de sentir miedo.
Pasar día tras día contigo me demostró que estar con alguien no tiene porque ser malo que puedes entregar tu persona y ser más tú que nunca, quizás esa era la principal razón por la cuál ni siquiera necesitaba decirte que te amaba cada día.
Nos lo demostrábamos cada vez que hacíamos de nuestras historias, leyendas mitológicas.
Recuerdo que odiaba la filosofía pero gracias a todo lo que tú me enseñaste, podía comprender más la vida. Sin anestesiarme del dolor.
Y no puedo mentir, me sentía muy inseguro de que te fueras con otra persona. Por el simple hecho de aunque estuviese sumamente seguro de todo lo que eras capaz de sentir por mí, el abandono siempre estuvo presente en mi vida.
Pero sabía que tú no me abandonarías.
Somos familia.
Somos todo lo que hay entre el amor y la amistad.
Porque sé que si te hundes en el océano, te daría mis pulmones para que pudieras respirar. Incluso cuando no es la misma sangre la que recorre nuestras venas.
Exile. (10)
Cada vez que dibujaba una cruz en el calendario, recordaba que quedaba menos para el fin de mis días pero también me daba cuenta que hoy era la tercera noche que dormíamos juntos. Adoraba la litera que poseías ya que nos ayudaba a mantener un millón de conversaciones mientras podíamos decir todo lo que sentíamos gracias a la comodidad de la suprimida luminosidad.
Hablé con mi madre de ti, de todo lo que estaba construyendo en el hogar dónde me había mudado para empezar a ser yo y podía probar el sabor de su desaprobación. Era duro que la única sangre que te quedaba censuraba en demasía el hecho de que compartía mis días con alguien que era como yo únicamente por su sexo, mi corazón se sentía amarrado a la verdad pero debía de enmascarar muchas cosas. Mi yo era muy intenso y nadie comprendía cómo podía caber tantos latidos en un mismo órgano sin llevarlo al hospital para que lo curasen.
Las malas palabras que me dedicó se agravaron a mi persona. Una vez más me sentía incorrecto con el ser humano que era por no ser cómo los otros, esa normalidad de amar a quién era correcto, de tener una vocación clara, de nunca dudar, de siempre estar rodeado de gente sin sentirte incómodo, de siempre ser eso que todos esperan. Sin embargo, yo no entraba en esos parámetros.
No era una persona feliz pero si libre.
Caminas con un cigarrillo que tengo intención de robar hasta que apagas en el cenicero y ves cómo mi mirada se pierde en mis pensamientos.
" No tengo familia. "
Anuncio intentando interiorizarlo mientras le explico el hecho de que cada día que pasa me siento más defectuoso.
" Eres libre de hacer lo que quieras y nada puede decirte lo contrario. Qué le den a todo, lo único que importa es cómo tú te sientas. "
Tienes razón y sonrío.
Todo lo que tenemos, me hace sentir excarcelado de todos los infiernos que antes tenía que me ahogaban.
" Deja de pensar que todo eso es cierto. "
No puedes evitar dejar un beso sobre mi frente antes de irte, declarándome más libre de lo que nunca estaría.
Ahora me encontraba junto a alguien que me comprendía, que se quedaba a mi lado a pesar de que estuviera más roto que completo. Había dejado de ser un ente abandonado para ser la otra mitad de una persona que estaba igual de jodida que yo pero que juntos sabíamos armamos para ser completos kamikazes que conocían como frenar el golpe.
Nunca me he sentido tan cercano a alguien que cuando tu voz borraba cada inseguridad que poseía y expresaba...
" Te amo. "
Lo dices y no puedo evitar que una lágrima recorra mi mejilla hasta que cae el frío mundo real.
" Quiero estar contigo. "
Quiero lo que sea, pero a tu lado.
Exile. (9)
Era veinticinco de febrero. Caminábamos hacia un restaurante de Medio Oriente que siempre me rogabas para acudir incluso cuando luego te sentaban mal y tenías que tomar decenas de manzanillas. No ibamos agarrados de la mano pero rozábamos las mismas en cada paso que dábamos. Hacíamos diversas bromas que hablaban en braille todo lo que no éramos capaces de decir de verdad, me daba miedo mostrarme tan idiota frente a alguien pero algo de este mundo tan destruido parecía encajar cuando tu risa resonaba. No reías mucho pero cuando lo hacías, algo parecía tener sentido.
Estábamos a diez metros del lugar cuando nos detuvimos. Te miré fijamente a esos ojos oscuros como la noche y sonreíste mostrando los dientes, fue entonces cuando te diste cuenta que algo más estaba pasando y acariciaste mi cabello rubio con una ternura desconocida para mí.
Últimamente todo estaba siendo un desastre fuera de nosotros pero prefería callarme, entregarte mi mejor versión para ser felicidad mientras estuviese contigo. Daba la sensación de ser alguien entusiasmado cada vez que estaba a tu lado pero la verdad es que me paralizaba ser tan real que me abandonases como todo lo que me había acompañado durante mi vida pero ya no estaba. No era bueno con las personas a pesar de creerme perfecto, no era bueno en el amor porque no quería sentirlo. No deseaba sentir cómo mi alma podía ser quebrajada.
Ríes.
Me río.
Y me besas.
Durante segundos, pienso el porqué me pasé tantos años con miedo.
A ser feliz.
" ¿Quieres salir conmigo? "
Perplejo, vuelves a besar mis labios y afirmas con una voz que pensaba que nunca sacarías conmigo.
Te doy mi mano pero cuando me doy cuenta de lo que ha pasado.
Empiezo a temblar.
" No... No quería decir eso."
No quiero decir eso porque odio estar ligado a una persona, porque me da miedo perderme a mí mismo y porque soy un desastre incapaz de tomar una decisión. Prefiero aguardar mis sentimientos hasta quedarme en un eterno silencio.
Sé que contigo no puedo jugar a las idas y venidas, al ahora te trato cómo quiero y luego me desvanezco. Sé que no soy capaz de ser el idiota que siempre soy porque me asusta demasiado perderte.
Porque eres demasiado para mí. Y no me corresponde sentir romanticismo por alguien que no es nada, excepto mi familia.
Pasas de transmitir con tu mirada que llevabas esperando este momento por mucho a apagarte por completo y tu garganta traga saliva inmediatamente. Me da mucho temor que esto nos complique pero tus brazos me sostienen con una fuerza que detiene la carrera de pensamientos.
" No pasa nada, estoy aquí y no me voy a ir a ninguna parte. "
Y la convierte en algo inesperado; seguridad real.
Tú no eras un romance que podía olvidar a la semana, eras la razón por la cuál dejaba de verme tan solitario.
Exile. (8)
Jugábamos a un videojuego que había visto anunciado miles de veces en la televisión, desconozco la razón por la cuál accediste a permitirme jugar con tu mando pero estaba muy feliz por dejar que me vieses ser un completo inútil gracias a mis nulos reflejos.
Pausas el juego y vas en busca de comida. Me pierdo en tu sofá y siento una enorme comodidad. Todo huele tanto a ti que espero que la fragancia se quede cuando me marche a mi cama, es imposible que no me sienta ahora mismo en mi hogar con tantas sensaciones que roban mi alma para hacerla sentir libre.
Puedo estar contigo horas enteras en completo silencio. Y disfrutaría como un necio.
Te llaman y empieza a sonar una canción en alemán que me asusta. Vienes rápido, respondes desganado a tu madre y te ríes de mí al colgar.
" ¿Qué cojones tienes puesto? "
Me cuentas sobre tu música favorita mientras comes lo que parece ser un yogurt; sin darte cuenta, estoy muy cerca de ti así que siendo cómo se siente tu respiración cuando cuentas tus pasiones.
Qué bonito sería aprender un poco sobre todas ellas.
Tienes una seria obsesión con no tocar tu mando con las manos sucias así que te las limpias antes de regresar a jugar y me quedo admirando cómo lo haces.
Es entonces cuando no puedo evitar sentirme removido por una sensación de atracción que se sumerge en mi vientre y acapara mis sentidos. Nunca he sido consciente de lo mucho que puede gustarme alguien de mi propio sexo así que lo evito lo máximo posible.
Siempre has sido alguien que me ha importado por razones que nunca supe definir así que complicar todo con el amor me parece surrealista además de un error. Además, todo esto me hace dudar si de verdad me gustan... Los chicos.
Jamás me lo he preguntado ya que físicamente los veía como sujetos añadidos en la vida. No soy una persona que limite su propia libertad pero todo esto me hace caer en una duda perseverante que no esperaba ya tener con esta edad.
Sin embargo, hay algo de ti que me hace sentir cómo un adolescente. Me interesa tu cerebro, me divierte tu humor que te hace ver tan patético a veces y adoro cuando muerdes tu lengua cuando te ríes.
No hay nada de ti que no me guste.
Pero eso no significa que me gustes.
¿Verdad?
Exile. (7)
Gustaba de ser felicidad aunque sintiese una pena mayor de lo normal todo el tiempo, siempre se me ocurría mil ocurrencias que pudiesen hacer feliz a mi alrededor. Quería ser inolvidable de esa manera, deseaba que me recordasen con una sonrisa.
Aunque no fueran pocas las veces en la que rompía el molde siendo más agresivo de la cuenta o permaneciendo en la oscuridad hasta que la misma se hiciese parte de mí.
Me hallaba caminando hacía la misma, asumiendo que lo único que me quedaba en la vida se había ido para siempre. Ese nudo en mi garganta no desanudaba y las ganas de llorar aumentaba cada vez que recordaba cómo solía estar siempre conmigo cuando avistaba los abismos y ella evitaba que entrara en ellos. Dicen que una mascota no es nada excepto un compañero pero para mí era una de las razones por las cuáles el sol salía incluso los días más nublados.
Mi alma recordaba como lamía mis heridas como si pudiera curarlas y los infinitos paseos que feliz, daba conmigo. Ahora era un momento dónde no podía olvidar todo el tiempo perdido en él que no pude cuidarla, cuando era quién me necesitaba.
Pero ya no podía hacer nada.
Abrí el buzón con mis manos temblorosas y se cayeron todas las cartas.
" Qué mierda de San Valentín."
Dices atrapando con tus dedos uno de los folletos que anuncian lo que parecen los regalos perfectos para tu pareja. Desprecias aquellos detalles con una letal mirada hasta que aterrizas a mis ojos que solían ser azules pero ahora estaban enrojecidos en lágrimas.
Te explico lo que ha pasado y tu rostro cambia por completo, es cómo si te hubiese roto el corazón en mil pedazos y aunque no seas un amante del contacto físico, me abrazas.
" Lo siento tantísimo. "
No puedo evitar eclipsar y te cuento la razón verdadera por la cuál no fue salvada en la operación: Fue maltratada por culpa de la persona que más odio en este mundo y por culpa de esos golpes, ella no fue capaz de seguir soportando más seguir con vida.
Desfigurado, te prestas a acompañarme hasta la cocina para que beba agua y no me ahogue en mi malestar. Tu mano me ofrece una calidez que no sé si seré capaz de reemplazar en el futuro y todo se me cae encima al dar...
" Un día iremos a un refugio y adoptaremos a todos los que hayan. "
Te miro recomponiendo mis pedazos y me olvido de todo por unos segundos.
" Los salvaremos. "
En ese momento, supe algo:
Te iba a querer durante toda esta vida.
Exile. (6)
Muchos dicen que las personas nacemos con un propósito en esta vida, una razón por la cuál nosotros teníamos que ser los que tuviéramos que venir al mundo y no otros posibles seres. Habíamos sido los elegidos por una fuerza mayor para que en vez de ser sólo un deseo de palabras llegáramos a término.
Me era imposible imaginar un futuro a pesar de tener en mi cabeza, miles de historias que serían dignas de salir en la gran pantalla. No funcionaba la palabra posterioridad en mí, no me veía cumpliendo los cuarenta años y permaneciendo a este mundo.
Quizás por eso me era más complicado mirarme al espejo.
Sin embargo, era demasiado orgulloso para que un ser ajeno me mantuviese y ser un parásito para la sociedad en mi vida. Así que adopté esa posición de superviviente para cada rasgo puesto en escena en mi existencia.
Mi alma y mis huesos podían ser llevados a cualquier lugar, y me adaptaría con una facilidad abismal.
¿Cómo se sentía estar en todos lados pero nunca pertenecer a uno?
Como mi mente, supongo.
Me castigué tanto tiempo por no tener vocación que al final acabé viviendo en ese abismo dónde adquiría la primera profesión que veía por la televisión. Un día podía ser bombero, el otro criminólogo y al siguiente: Profesor.
Amaba escribir pero sabía que eso nunca me daría de comer.
Adoraba entrar en las mentes de las personas pero sabía que eso descontrolaría la misma propia.
Me gustaba investigar crímenes pero sabía que no podría estar nunca delante de una Constitución. La justicia era una moralidad con la que mi cabeza jugaba según sus propios ideales.
Desde luego, yo no era alguien que supiera tomar decisiones.
Antes vivía de manera automática por culpa de las vivencias que tenía que sopesar que apenas estaba disponible para pensar, mas después de ese despertar. No sabía que hacer con ese verbo poder y la opción de todo lo que quieras.
Así que elegí la nunca permanencia, el desequilibrio y la poca seguridad como destino. Sabiendo que las casualidades seguirían sin estar de mi lado como la suerte que ni siquiera se dignó a presentarse delante de mis ojos.
No voy a mentir a nadie, me hubiera gustado sentir desde pequeño que deseaba ser algo en específico. Sin embargo, yo mismo sabía que no tenía un lugar en este mundo.
Al menos no de esa manera...