styofa doing anything
Jules of Nature
Sweet Seals For You, Always
we're not kids anymore.

JBB: An Artblog!
he wasn't even looking at me and he found me
🪼
Misplaced Lens Cap
taylor price
almost home
Game of Thrones Daily

pixel skylines
NASA

JVL
dirt enthusiast

❣ Chile in a Photography ❣
trying on a metaphor
h
todays bird

blake kathryn
seen from United States
seen from United States

seen from France

seen from Malaysia

seen from Switzerland

seen from Australia

seen from Malaysia
seen from United States

seen from Malaysia
seen from United States
seen from Australia
seen from United States

seen from Malaysia

seen from Germany
seen from United States
seen from Australia

seen from Honduras

seen from Sri Lanka

seen from Malaysia

seen from United Kingdom
Granuja
Hola Tumblr, otra vez vine a llorar.
RESEÑA: TURN BLUE: THE BLACK KEYS, UN ROCK AL DESAMOR.
No sé si sea moda o algo andar diciendo que el rock está muerto, que las guitarras están desapareciendo de la música, que las están reemplazando los sintetizadores y los vocoders. ¿Usted cree?, Hay que escuchar lo nuevo de Jack White, el de Parquet Courts, Thee Oh Sees, Royal Blood y replantear eso. No sé ni lo entiendo, solo sé que si usted está triste y tiene una guitarra a la mano, lo más probable es que la coja y se pierda mientras sus dedos conducen a las cuerdas a los sonidos que su boca no puede emitir. Eso hicieron los Black Keys con este regalo que se llama Turn Blue, desahogarse, dejar que el rock, el blues y la distorsión hablaran por ellos. Es un disco que no es monedita de oro, ¿A quién le gusta sentarse a escuchar a alguien quejarse de su vida?. Los seguidores de su trabajos anteriores seguro los van a destrozar, a decir que este disco es de lo más tibio que han hecho, probablemente no entienden el objetivo de la música, sanar heridas, no siempre todo es por vender o complacer a todo el mundo. The Black Keys llevan años haciendo música a su manera, viendo la luz de la fama relativamente hace poco debido a sus canciones de radio, hits de radio como Lonely Boy, esa canción que es perfecta para bailarla en la noche con una cerveza en la mano, moviendo la cadera y creyendo de nuevo en ese rock and roll que puede llenar pistas de baile, a veces se nos olvida que el rock se baila, que no todo puede ser EDM o tropielectrocumbia. Turn Blue es el nuevo disco de la banda de Dan Auerbach y Patrick Carney. Para entender este disco parta de un hecho: Auerbach se acaba de separar, y como suele suceder cuando la fama salpica la vida de las personas, fue una separación mediática, lo cual solo agrega dolor al hecho que representa separarse de esa persona que pensó iba a ser su compañera por el resto de sus días. Así que de entrada no espere un ritmo como el de Gold on the Ceiling, o una guitarra eufórica que acompañada de una batería rítmica lo haga enrumbarse a punta de rock. No se deje engañar de Fever, el sencillo de radio, suena muy chevere en el Transmilenio, pero se dará cuenta que es una poesía a la distancia y el amor, Fever engaña con melodías alegres una profunda desazón. La música es un arte, y como todo arte es mejor cuando es sincero, cuando no está hecho para agradar sino para desahogarse, y si que este tipo se desahoga en este disco. El peso del amor, Weight of Love, así comienza este Turn Blue, de entrada una de mis favoritas del álbum, el tipo está serio, no necesita hacer nada más, las cuerdas lloran por él, que riffs y solos de guitarra se mando este hombre!, ¿Será que el mejor arte surge del desamor?. Es un desamor rockero, lento y lleno de blues, de humo y de una desesperanza muy calmada, un dolor que no es deprimente sino más bien reflexivo. Basta con leer los títulos de las canciones, a tiempo, depende de ti, amantes, una bala en el cerebro, fiebre… volviéndome azul. Azul. ¿Cuántas veces se habrá utilizado ese cliché en la música, en la poesía?, pues en este disco los Black Keys dejan claro que este azul no es el de Cristian Castro, no tiene nada que ver con playa ni con cielos, este azul es bien frío e introspectivo. Its up to you now, una canción que comienza con unas percusiones tribales y un tibio “yeah”, una canción que podrían haber hecho The Doors en los 70, casi que puedo imaginar a Jim Morrison bailando en círculos con sus pantalones de cuero, rodeado de humo, viendo indios y chamanes, viendo fantasmas del futuro que en este caso serían los Black Keys. Dios, que sentimiento! Está claro que este es un disco para una persona, todo gira en torno a ella, ella que puede ser el cielo o el infierno, ella que logra declaraciones tan sentidas como en Year in Review, en donde adornado de guitarras lentas y distorsionadas Auerbach le dice que lo deje solo. Es un desamor como usted y yo hemos sentido, quiere que se quede, la quiere poder volver a abrazar, no tan lejos que hace daño, pero tampoco tan cerca porque duele más. La canción más animada viene al final, no feliz, es como una sonrisa tímida, una mirada llorosa hacía el futuro, es montarse en un carro, acelerar hasta el fondo en una carretera, ver el sol brillar y con la tristeza bien al fondo, cogiendo fuerzas de donde se pueda cantar “Gotta get away from you”. Y así termina este disco, viendo como la parte trasera de ese carro se aleja en la carretera, tal vez esperando que el sol dure un poco más arriba antes del próximo atardecer.
RESEÑA: RADIOHEAD - A MOON SHAPED POOL
Puede que de las primeras canciones que aprendí a tocar en guitarra sea Karma Police, y ahora que lo recuerdo es complicado explicar por qué repetir esas frases, esas líneas creadas por Thom Yorke tenían algo de invasivo, algo que se apoderaba de ti como una especie de hechizo momentáneo que se disolvía cuando dejabas de tocar los últimos acordes, y sí, puede que Yorke tuviera razón y en ese momento ni lo sabía, "For a minute there, i lost myself". Entendí el poder de las palabras y el sonido, de las cuerdas y del hipnotismo de la música. Desde ahí creo empecé a encontrarle ese gustico a la nostalgia, a esos aires depresivos que peligrosamente, pero satisfactoriamente realzan un poco el alma. Radiohead lleva 9 discos buscando la banda sonora de la ansiedad, ¿A qué suena la ansiedad? ¿Cómo se baila? El impacto mediático de Radiohead y en general de grandes bandas suele opacar su música, afortunadamente esto le importa una mierda a Thom Yorke que sigue haciendo lo que su complicada existencia le pide. Y después de 4 años vuelve Radiohead a revolcarnos la mente con tal ves, uno de sus mejores discos de estudio.
Así como la escena de la ducha en Psicosis comienza Burn The Witch, la canción que abre este disco, esa instrumentación tan orgásmica y penetrante te da un aviso, un ataque de pánico magistralmente transformado en arte sonoro, un crescendo que casi puedes sentir las cuerdas rasgadas en un éxtasis masoquista que siente placer al ser sobre utilizado, la voz de Yorke como siempre apoderándose de tu concentración, “This is a low flying panic attack”, una culminación alta y algo que está presente siempre en este disco: El pasado. El pasado como aceptación, como consejero, como amigo. Radiohead abraza el tiempo que lleva regalándonos música y acepta quien es, finalizando canciones que tienen hasta 2 décadas, este disco no tiene experimentaciones radicales que dividan como en The King of Limbs, juega con tecnología del presente y de siempre para lograr más que reafirmar la identidad de la banda. A veces te toma un tiempo aprender a conocer tu propia voz. Y vuelve la ansiedad, y vuelven esas pequeñas corrientes de electricidad que supongo ayudan a formar el nudo en la garganta, Daydreaming puede sonar somnolienta y algo monótona si no estás metido en el viaje, ¿Pero qué se puede esperar de una linda pesadilla inspirada por Ennio Morricone? Se te va la mitad de la vida pensando en qué hacer con la otra mitad.
Una amiga me dijo alguna vez que yo tenía el cerebro fronterizado, porque a veces no tengo ese filtro social que te detiene de reírte en el momento inadecuado o de decir las palabras incorrectas, con eso es fácil caer en la ansiedad de saber si lo que haces o dices está bien ¿Pero qué vas a hacer? ¿Esconderte? “But it was just a laugh, just a lie”, un tema para aceptarse, para encontrarse en el pánico y saber que tener miedo está bien, en esta parte de Deck Dark comienzas a reconocer ese bajo inmortal de Jonny Greenwood, una cadencia misteriosa que cuando tratas de entenderla ahí está la voz de Yorke para volver a aguarte los ojos, y cuando menos te das cuenta estas intentando inventar un baile que se resiste a la tristeza. Dulce oscuridad.
Desert Island Disk tiene las guitarras que tanto estaban extrañando los fanáticos del pasado, un himno a la aceptación, a la tranquilidad que se siente reconocerse, una instrumentación sencilla pero que te hace sentir como si Thom Yorke te estuviera cantando al oído, una banda tan grande se siente tan íntima y te lo susurra en la cara, la banda más grande del rock que no quiere rockear. ¿Cómo bailas cuando estás triste? ¿Cómo logras canalizar toda la frustración de un desamor en mover tu cuerpo arrítmicamente? Si el universo pudiera convertir en sonidos la impotencia que sientes al saber que el amor se acabó, o de ver el engaño de tu pareja sonaría a algo como Ful Stop, un limbo entre la euforia sin llegar a la rabia, el entendimiento y otra vez la palabra: Aceptación, aceptación del estado en el que te encuentras, no tienes rencor, pero si un pánico mezclado con nervios al que le buscas el lado tranquilo para no desbocarte. “Why should i be good, if you´re not?”. Baila.
Con instrumentaciones como las de Glass Eyes me doy cuenta que la gente que dice que Radiohead está sobrevalorado, entiende más bien poco de lo que implica construir ambientes sonoros, que parezcan simples pero que en tus oídos son como éxtasis orgásmicos, de la nada frunces el ceño y dices ¿Cómo carajos hicieron esto? Y en Identikit sabes porque esto no suena a nada de lo que está en el mercado, “When i see you messing me around, i dont want to know” canta Yorke, pero los dos sabemos que si ella te busca, vas a estar en primera fila Thom, es más, me imagino bailando esta canción con ella, hasta en mi mente ahora estas tú con tu baila raro y el ojo caído que a muchas enamora, un baile que no se ha inventado, gracias Radiohead. Dicen que The Numbers es una obra folk, ¿pero qué voy a saber yo de folk? Yo crecí escuchando vallenatos y a los Alfa 8. Lo que sí sé, es que es tal vez de las canciones más hermosas que se han escrito contra el cambio climático. “The future is inside us, it´s not somewhere else”.
Dos palabras: Present Tense. Quiero decirle todo y nada a esta canción, quiero llevarla a una finca y mientras preparo la fogata mirarla y sonreírle, quiero bailar con ella al son de las palmas de las manos, quiero sentir en mi cuerpo esta bossanova, esta samba que habla de cómo la distancia es un arma de defensa propia, pero también quiero decirle que estoy perdido en ella, “In you I´m lost”. Sí, es tomar el destino de la mano y al son de las caderas decirle: Quédate conmigo. Ya a estas alturas del partido sé que estoy al frente de una de las instrumentaciones más increíbles de este año, regalarle esto a mis oídos es quererme, es apagar el mundo y sentir cómo trabajan los genios. Casi como una banda sonora termina Tinker Tailor Soldier Sailor Rich Man Poor Man Beggar Man Thief, mano de Greenwood con toda. Ojo aguado, nudo en la garganta, cara derritiéndose. True Love Waits es angelical, es hermosa, es todo. Esta canción que escribieron por el 95 por fin toma forma en el 2016 y se siente real, presente, sincera y moderna. ¿Y después de toda esta banda sonora de la ansiedad me devuelves al mundo con esto Thom York?! De verdad?! Yo sé, soy igual, terminamos diciendo lo mismo: “I´ll drown my beliefs to have your babies” cuatro minutos y medio que se pasan en un segundo, una poderosa confesión de amor, de entrega, después de ese vaivén de emociones e indecisiones, si entregarse o huir, terminamos en lo mismo "Just don´t leave, don´t leave". Ahora mismo estoy llorando escribiendo esto, porque somos similares sabes? Y no sé cómo te metiste en mi cabeza pero es lo que estoy pensando, el amor real espera, así esperare otro disco de ustedes, genios.
CERATI: NO TENÉS QUE DESPERTARTE SI NO QUERÉS.
Me obligo a recordarte, no solo por tu cumpleaños, también por el momento en que algún ente decidió que estabas mejor dormido que despierto, y acá seguimos molestando conque te despiertes. Y es que han pasado tantas cosas en 4 años en el mundo, sería bueno prender un cigarrillo para tratar de buscarte entre discos y humo. ¿Fumas? Quién sabe si este pequeño sea el que te llevo a estar postrado ahí, horizontal, calmado, deseado, pasivo, clamado, inerte, expectante, recordado, bueno, recordado? A veces. El mundo ya va muy rápido Cerati, más rápido que las conexiones de neuronas en tu cerebro al componer una canción o al tocar monstruosamente esa guitarra, tú mismo lo has dicho y es verdad, la estupidez triunfa en este juego, tal vez te dormiste en el momento adecuado, y nosotros acá jodiéndote la vida por Internet para que te despiertes. Ahora hay una discusión porque el CD se acabó, ahora todo es digital, listas de canciones, canciones para dormir, para bailar, para lavar loza, en fin… tu música podría encajar en cualquier playlist que se inventaran, me regalaste esa Fuerza Natural que me levantó de un espinoso camino que estaba atravesando, sí, todavía se escucha tu música, hay un montón de gente que se reúne a recordarte, virtualmente y a veces físicamente. Y otra bocanada… Ah bueno, Argentina llegó a la final del mundial, seguro hubieras querido ver eso, fútbol y música, mágica combinación no? Amor Amarillo, un título perfecto para lo que vivimos en el mundial acá en Colombia, perfecto como ese disco que te dio por regalarle a la humanidad. Exacto!, No hay un artefacto que sea visionario!, que grande eres, justo mientras trato de escribirte me pones esas palabras en el oído, y es que escuchar todo ese Siempre Es Hoy sí que realmente es visionario, te aterrarías la cantidad de bandas en español que hay por ahí creyendo que se están inventando el agua tibia, pero en verdad muy pocas hacen algo que valga la pena mostrarte. Hey!, Feliz cumpleaños! 55, mágico número. Me ayudaste a enamorarme, a crear esos adorables puentes, a sentir esa divina obscenidad, a creer en la magia, a entender que es más importante hacer el recorrido más que saber a dónde voy, a disfrutar esa bocanada en soledad, a decir adiós así duela como un verraco, he bajado solo con audífonos en la madrugada por la 85 escuchándote, y me gusta decir las verdades en la mente, a salir del engaño, a rodearme de humo, y una bocanada más en la tímida oscuridad, el mundo extraña tu intimidad, ahora todo es tan eufórico, y sí, me hago uno con el humo, serpenteando la razón, se estira el tiempo y me olvido… Gracias por esas guitarras, gracias por esas letras, por esos sonidos revolucionarios, por esos deja vu que vuelven y vuelven una y otra vez con tus discos, como hacen de falta artistas verdaderos últimamente, no estos muñecos prefabricados que nos venden por YouTube para que los escuchemos en streaming infinitamente hasta que logran comprar su mansión en Los Angeles. No sé qué carajos le pasó a la música Cerati, o a la gente que escucha música, ahora todo es tan superficial, van de un playlist a otro sin miedo, tragando música sin digerirla, puedo ser un mamerto pero lo siento así, acaso encajarías en algún Festival de música independiente que tan de moda está por estos días? Claro!, hay cosas interesantes que si se te da la regalada voluntad de despertarte podrías escuchar, siempre hay esperanza, siempre es hoy. Llevas como 4 años ahí lejos y a veces te envidio, dejaste un gran regalo y ahora si entiendo que es mejor la obra que el artista, tu estas dormido pero revives con cada play en cada lado del mundo de gente que se emociona escuchándote. El mundo ha cambiado en solo 4 años, mucho más en la música y su macabra industria, gracias por acompañarme tantas noches y en tantos sentimientos, y tranquilo, no te tenés que despertar si no querés Cerati, te entendería perfectamente, sé que dios es bipolar.