“Tienes el corte de cabello más horrible que he visto en mi vida” le comentó a la persona que tenía al lado en la fila de la cafetería. Hazel había luchado durante cinco minutos contra el impulso de decirlo en voz alta, pero como siempre, terminó perdiendo. “Y el color también, no te viene para nada”.
Sus cejas expresaron cierta sorpresa al momento de escuchar la voz femenina. Con los brazos cruzados sobre el pecho y actitud despreocupada, no llegó a pensar que se refería a él de no ser porque no escuchó respuesta alguna cercana ante tal tamaña acusación. Giró su cuerpo con cuidado hasta clavar sus orbes en las ajenas, analizando el rosstro de la mujer. "Una lástima que cuando mi madre me dio a luz, no se planteara causarte una buena impresión con el color de cabello" respondió en un tono particularmente sarcástico, para después regresar la vista al frente. Era su turno, así que avanzó un paso.








