Son las 5 de la tarde, estoy con mis amigas fumando marihuana, comiendo dulce y escuchando música, ando muy caliente así que le escribo y le digo que quiero verlo, que tengo ganas de tenerle encima mío y que me haga gemir hasta que me venga. Rápido me responde, y me dice que también le encantaría verme, que pasará por mi a las 7. En medio de esa arrechera dejo a mis amigos que están en el cuarto, entro al baño a masturbarme y le mando fotos en ropa interior.
Llega la hora, me despido de la gente, bajo y entro a su carro, dispuesta a hacer todo lo que me pida. En el fondo suena rock pesado, comienzo a tocarlo, muy suavemente, noto que se pone tenso y no logra concentrarse para conducir, así que me detengo.
Así que llegamos al motel, y es cuestión de cerrar la puerta para que comencemos a besarnos apasionadamente, comienzo a desabotonar su camisa lentamente, dandole besos por todo el cuerpo y diciéndole lo bello que se ve, regreso a sus labios, buscando que me bese, pero sólo me lanza una mirada lasciva que me dice que siga con lo mío.
Joder! Me siento como su puta personal, y eso me excita, mucho.
Trato de soltarle el cinturón pero me cuesta trabajo, así que lo hace él y me cachetea por no ser más ágil. Me levanta y me besa como si quisiera arrancarme los labios, me aprisiona contra la pared y me toma del cuello con una mano, y con la otra, va lentamente a mi pezón derecho y lo pellizca muy fuerte, tanto que logra hacer que me moje.
Me libera y lo tiro en la cama.
Como niña buena me desnudo en frente suyo al ritmo de la música, y me hinco ante él para hacerle una mamada, le miro fijamente a los ojos y comienzo a besar su entrepierna, subo lentamente y amago para meterme su falo a mi boca pero opto por bajar a los testículos y chuparlos con mucha suavidad.
Me mira con ganas de matarme, como si no pudiera esperar ni un segundo más, así que hago que mi lengua pase suavemente hasta llegar a la punta de su miembro, dejo que juegue por un rato allí, y luego, casi de golpe, introduzco todo dentro en mi garganta, comienzo a succionar, haciendo contacto directo con sus ojos, retandolo a venirse.
Y eso lo vuelve loco.
Me toma con toda su fuerza y me coloca encima suyo, penetrandome hasta el fondo y haciendo que pegue un gemido de auténtico placer, me cachetea y me ordena que me mueva, a lo que comienzo a mecerme sobre él, de adelante hacia atrás, de arriba a abajo y en círculos.
Teniendo sus dos manos libres comienza a masajear mis senos, y al ver que lo disfruto mucho, libera una mano para tomarme del cuello y dejarme sin respiración mientras cabalgo. Siento como su verga se pone muy dura en mi interior, y yo empiezo a mojarme toda a pesar de aquella intempestiva entrada.
Aún conserva algo de su caballerosidad, me tumba y procede a bajar lentamente hasta mi vulva. Trato de tomar su cabeza pero eso le molesta, por lo que me da otra cachetada, y me toma muy fuerte de las muñecas, haciendo que abra un poco más mis piernas y comienza a jugar allá abajo con su lengua.
Fue inevitable retorcerme debajo suyo.
Se detiene, y me hace una clara advertencia de que si me llego a mover, no va a tener compasión de mi y me va a dar por el culo.
Continúa en lo que hace, y yo procuro quedarme quieta, pero me fue imposible cuando introdujo dos dedos adentro de mi vagina mientras me revolvia el clítoris con la lengua y me daba pequeños mordiscos.
Me mira de forma burlona, y ya me tenía preparandome para aquel ataque.
Pero el ver mi total entrega y disposicion hace que me perdone.
Se pone encima mío, y me deja con las piernas abiertas al máximo, siendo envueltas por mis propios brazos, los cuales él estaba sosteniendo. Esto me deja toda dispuesta para que accediera a mí cómo quisiera. Comienza a amagar para introducir su pene en mí, y mi cara sólo denota placer y desesperación. Si pasa un segundo más sin tenerle adentro mío me voy a desmayar.
Me clava ferozmente.
Realmente no esperaba que aquel acto se diera con tanta rapidez, pero aumenta más y más de frecuencia y mis piernas comienzan a temblar, haciéndome revelar aquel espíritu cuasi incestuoso que hay dentro de mi y me provoca decirle “Come on daddy, fuck me harder, i’m your baby, I’m all and only yours”.
Trato de alcanzar su boca y por fin me concede aquel deseo, consumo sus labios como tanto había querido, mientras se mueve frenéticamente dentro de mi. Le digo que me trate como su perra, y con eso comienza a pegarme en la cara, en los senos y a tomarme del cuello como tanto me gusta. Estoy totalmente entregada y a punto de venirme, se que lo puede notar por como mi interior lo envuelve, como si no quisiera soltarlo.
Y de repente, se detiene.
Eso me enoja mucho, estaba casi a punto, y nisiquiera puedo golpearle porque me tiene totalmente aprisionada. Se burla de mí, en mi cara, mira lo abierta que me tiene, aún no se corre tampoco. Me deja unos segundos ahí, luchando contra su fuerza, que supera la mía por mucho.
Me siento indefensa y me rindo, puede hacer lo que se le venga en gana conmigo.
Al ver que no resulte nada infranqueable vuelve a entrar, esta vez sin nada que lo detenga, a un ritmo tan veloz que siento que voy a orinarme ahí donde estoy, dejándome sin respiración mientras me toma.
Y lo disfruta mucho.
Y yo también.
No esperaba estar tan mojada, entra y sale con tanta facilidad que hasta yo me impresiono, la manera en qué golpea con su miembro tan cerca de la entrada, ese punto tan sensible hace que me corra con él aún adentro.
Y con eso, da unas 4 o 5 embestidas finales y se sale de mi para correrse en mis senos.
Me hace caminar por el pasillo de aquel cuarto hasta la ducha, con sus fluidos aun corriendo por mi cuerpo.
Permite que fluya el agua y me abraza con sus fuertes brazos, me besa gentilmente en la frente y me agradece por dejarle jugar conmigo.
Nos enjabonamos mutuamente, me agacho y le doy una chupada hasta que se corre en mi boca, tragandome toda su leche, me levanta del suelo y termina de lavarme, dandome las gracias de nuevo por permitirle dar rienda suelta a sus deseos.
Me ayuda a vestirme, y yo a el, realmente estoy muy cansada, así que me ayuda con mis cosas para salir de aquel cuarto que me escuchó gritarle una que otra grosería.