“No lo puedo creer” Se quejó en voz alta luego de ver como el café que había comprado hace tan solo dos minutos estaba tirado en el suelo y todo su contenido perdido, luego de que torpemente por intentar sacar una foto a algo que había llamado su atención lo había botado. “Siempre me termina pasando lo mismo”
No tardó mucho en reaccionar cuando vio el café caerse, lo último que quería era manchar sus zapatillas. Por desgracia no lo consiguió del todo, teniendo así unas pequeñas salpicadura que, al ser la tela blanca, se podía percibir. —Vaya, menos mal que no son nuevas... —bromeó con una media sonrisa—. ¿Estás bien? —preguntó ya que no sabía por qué se le había caído, quizá podría haberse tropezado.














