Cómo hacer que tus compañeros de trabajo no te amarguen la vida
¿Quién no ha tenido una discusión con un compañero?
Las tensiones, en su mayoría poco graves, están a la orden del día en las oficinas. Manejarlas y resolverlas es fundamental para que no deriven en un problema mayor.
La mayoría de estas discusiones tienen su origen en una lucha de control del poder. Es decir, pura competencia. La mala comunicación interna y una equivocada asignación de los roles de cada miembro del equipo son los principales detonantes.
"La solución se debe buscar entre las partes implicadas, sin recurrir a un superior".
Aunque parece obvio, es fundamental asumir que existe el problema y tener voluntad de solucionarlo: “Hay que ser valiente, enfrentarte directamente a la situación, hablar con la otra persona con respeto, humildad y sabiendo asumir tu parte de culpa".
Manual para afrontar las disputas:
1. Crea y mantén un vínculo con tu adversario. La clave para desarticular un conflicto es establecer un nexo de unión o un objetivo común entre ambas personas. No hace falta que te caigan bien, pero sí hay que crear una relación basada en el respeto mutuo y la cooperación.
2. Diálogo y negociación. Centra la conversación en las cuestiones más polémicas tratando de buscar un lado positivo. No te muestres hostil ni agresivo. Afronta la negociación como un proceso en el que todos debéis ceder. 3. Pon las cartas sobre la mesa. No escondas nada, ni dejes de lado la cuestión más espinosa. Hasta que no salga todo a relucir no llegarán las soluciones.
4. Comprende la causa del conflicto. A menudo la raíz de las discrepancias no es tan profunda ni insalvable. Hay que hacer un ejercicio por ponerse en la piel del otro. Determina si la controversia guarda relación con intereses o con necesidades. Los primeros son más transitorios y superficiales, mientras que las segundas son más básicas y difíciles de negociar.
5. Reciprocidad. Es fundamental llegar a un punto de colaboración y cooperación. Ten en cuenta que, por lo general, lo que uno da es lo que recibe.
6. Construye una relación sincera. Una vez establecido un vínculo y un canal de comunicación hay que cuidar esa relación. Cuando surja una desavenencia abórdala cuanto antes y sé sincero con la persona implicada.














