“yo no te he prometido nada, puedes tomarlo como un hecho, ya te dije, a mi me gustan los hechos” respondió con afán de molestarla nuevamente pero hablando con sinceridad. ahora no podía quitarse de la cabeza el hecho de querer llegar a un encuentro sexual con ella, y por lo que podía percibir, hadlee parecía querer lo mismo. soltó un par de risas divertidas por como se había tornado la conversación, y por las reacciones que podía notar en su amiga. alzó sus cejas, no podía dejar de imaginar eso, y es que su mente volaba de pronto. “estoy segura que eso te encantaría, a mi también me gustaría escucharte, que quede claro” sentenció directamente, sería algo sumamente caliente escucharla en ese sentido. “¿es una promesa o un hecho?” preguntó alzando sus cejas. asintió ante lo siguiente y se concentró en lo que estaba haciendo hasta que finalmente quedó a una distancia corta de hadlee con la pastilla entre sus dedos, si era algo que quería entonces se lo daría, no necesitaba de estimulantes para atreverse a pasar la línea de sus amistad, la cual, creía o más bien casi estaba segura que se fortalecería. esboza una sonrisa sin separarse ante la pregunta no terminada, finalmente, al ver que abre la boca, baja su mirada a sus labios sin borrar la sonrisa, la cual se ensancha al sentir su mano en su cadera, lleva la pastilla a su propia lengua colocándola en la punta de esta, y sin titubear, se acerca a la boca contraria, permitiendo que sus lenguas rocen por un momento antes de depositar la pastilla en su boca. “que la disfrutes” pasa la punta de su lengua por los labios de su amiga y se separa para ahora ser ella quien tome su dosis.
- Hace un momento me has dicho que a ti te gustan los hechos y yo estoy intentando sacar algo bueno de aquí, así que es un hecho. - bromea en respuesta guiñándole un ojo. - Lo va a ser. - No le importa desvelar sus intenciones con claridad, sobre todo ahora que la tiene tan cerca que puede sentir su respiración en la punta de la nariz. La observa con detenimiento, fijándose en lo que hace con las manos, en su caja de drogas, en las líneas que dibujan sus labios... en las ganas que tiene de besarlos. Mientras tanto, su mano viaja desde su cadera hacia arriba, acariciando un lateral de su cintura con las yemas de los dedos. Quiere provocarla. Entonces su amiga le pasa la pastilla de aquella forma y Hadlee la recibe moviendo la lengua para amortiguar el choque con la de Tobi. Está a punto de iniciar un beso, lo ansía, pero la contraria se retira y se queda en el simple acto de mirarla con los ojos brillantes y la mandíbula suelta. - Tobi. Eres una calienta-bragas. - acusa con gesto burlón, retirándose con su linterna del móvil todavía encendida y fingiendo mirarla mal al tiempo que avanza hacia el sitio donde le ha dicho que están las botellas. Por el camino, casi se choca con tres o cuatro cosas por andar distraída, pero logra alcanzar una de las bebidas, destapa la botella y se la acerca a los labios para darle un trago muuuuy largo que la ayude a bajar la pastilla. A continuación, sin decir nada, vuelve a su amiga y le acerca la botella a la mano, lanzándose directamente a invadir sus labios. Como si ese fuera el peaje que la morena debe pagar para beber de su propio alcohol. Su paciencia se ha agotado. Han vencido sus ganas y, si Tobi no se siente cómoda o no quiere, más le vale decirlo pronto porque no está dispuesta a parar.