Los conceptos que llevan dentro sí
Los recuerdos que se disparan sí
Y aún recuerdo con dolor cuando dejé un libro rojo en la avenida porque te lo regalé y luego de abusar de mí me lo regresaste, cobarde eres y en cobarde te convertirás.
Aún recuerdo la desesperación de saber que mi único libro bilingüe seguía entre tus tomos viejos de los malditos griegos (que por cierto, no escribieron nada de eso directamente, la escritura es muy abstracta)
También recuerdo ver cómo, a ti, imbécil se te acumulaban las denuncias y yo lloraba de rabia sabiendo que te había prestado mi libro favorito y no te iba a volver a ver sin romperte la nariz.
Me llena de frío y dolor pensar que mi biblia se escondió entre tus libros cuando te fuiste de mi casa y yo tuve que hacerte las maletas porque no te dignas te a venir.
Cuatro libros, cuatro personas, cuatro paredes, cuatro pesadillas.
No todo es malo, recuerdo igual los libros que me rodeaban cuando buscaba un lugar seguro, mi primer novela, mi primer libro de poesía. Los libros que robé en una peda, el libro que empecé a leer en una fiesta porque convenientemente me senté junto a un aparador.
Recuerdo el primer libro que me salvó la vida (y el segundo y el tercero) y así lentamente me fuí volviendo biblioteca. Mi problema es que romanticen ese objeto en vez de pensarlo como un paso más hacia donde sea.
Recuerdo con amor el primer libro que nunca escribí y también el último y jamás podré olvidar que he reído y he llorado.
Ahora tengo libros de mis amigas y libros de personas que fueron mis amigas, sólo siento admiración al saber que un pedacito de ellas, de sus almas, está en un objeto replicable, abierto.
El problema de ser libro es que no sabes abrazar y de ser biblioteca es que siempre hay vacíos. Qué ganas de abrir los brazos a ver quién reacciona.
No seré más libro, ni biblioteca, tampoco langosta, armadillo o ballena.
Me declaro humana porque soy tan absurda que me busqué en todos lados, me declaro mente y cuerpo
Me declaro tejido blando y huesos
Me declaro mineral y ser vivo
Todo eso es para decir que ya no duele. Que ya no tengo pecho de librero, que no vuelvo a ser escuela. Renuncio a ser libro de consulta para cualquiera, de ser un libro, seré uno sólo para mí hasta que mis peroratas lleguen a papeles ajenos. Hasta entonces, vivo.