Con los recientes desacuerdos entre mi hermano y yo podría venir Tessa incluso y yo seguiría pensando que es Will. — Se encogió de hombros. La verdad era que ya estaba harta de discutir con su hermano mayor. Alzó la vista cuando él la obligó y suspiró. — Está peleando con la niña que solía ser antes de venir aquí. — Se separó y giró, tomando otro cuchillo y arrojándolo al círculo que rodeaba el blanco. Al escucharlo, sonrió de lado. — Eso dicen las reglas. Y yo no soy exactamente el tipo de chica que las sigue. — Se volteó al escucharlo, con una sonrisa pícara y una mirada desafiante. — Pensé que había quedado claro, señor Lightwood.
Así que está paranoica. Eso se puede arreglar con té, scones y buena compañía. Puedo ir con usted más tarde. -- Le sonrió, pensando en lo ridículo que era su intento de un caballero -- ¿No puedo tener ambas? -- Frunció el ceño. ¿A qué se refería Cecily con eso? Se las arreglaría para averiguarlo. -- A veces, seguir las reglas hace que todo sea más interesante. Cuando te proponga matrimonio, y lo hare, --se acercó al blanco y quitó el cuchillo, anotando mentalmente que el cinco de Cecy ahora se merecía un ocho --, será de la manera más romántica que me pueda imaginar. -- Alzó una ceja y se acercó a la chica, parándose junto a ella y tirando -- Ahora lo está, señorita Herondale.









