Me encontré a Baudelaire en plena calle siendo destruido por las motos y los carros en esta ciudad sin tregua

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Me encontré a Baudelaire en plena calle siendo destruido por las motos y los carros en esta ciudad sin tregua
Mauricio Guzmán
Nicolás Guillén
Tú no sabe inglé
Con tanto inglé que tú sabía,
Bito Manué,
con tanto Inglé, no sabe ahora
desí ye.
La mericana te buca,
y tú le tiene que huí:
tu inglé era de etrái guan,
de etrái guan y guan tu tri.
Bito Manué tú no sabe inglé
tú no sabe inglé,
tú no sabe inglé.
No te enamore má nunca
si no sabe inglé
si no sabe inglé.
Nicolás Guillén
El Hermano
Sobre el sepulcro pasa un día y otro día, Junto a la piedra fría se mudan las palabras, La pesadumbre y el sueño en el atardecer nos confunden. Recuerdo, recuerdo mientras En las habitaciones invade la soledad Como música o como mar. El polvo se estaciona silencioso, Se hacen más largas las pausas Íntimas hasta en mudo desconsuelo insaciable. El tiempo oscuro no regresa con sus calles Iluminadas tras el beso de la lluvia. Ni regresan los vastos corredores Dormidos en la ausencia de unos pasos A recoger, sonámbulos, Tus pies desnudos como fríos pétalos. Nadie te espera sino el que ha sido bajo mi piel, Nadie te espera Sino mi lenta muerte y mi desesperanza. Sálvame en cada minuto de la vida Con la presencia de tu sombra esbelta, Solitario en la tarde, hermano muerto. En los días y futuros desconocidos, Cuando el abismo entre el cielo y la tierra Sea como la tarde después de una batalla Y lo que se creía reposo Llega brotar las lágrimas. En el nocturno lugar sin una voz, Entre la muchedumbre como náufrago sin costa, Con el imposible recuerdo de una fiesta, Tambaleante como el ebrio triste, Hundido en mi corazón, En la soledad, Pensaré como pienso ahora en ti, En los días por venir, en esta melancólica Cotidiana hora, En ti como ahora pensaré. Yo no puedo callar sino morir Cuando el día inmenso, Recuerdo el paso del tiempo Como paso de llama Devorándolo todo. Encontrar tu rostro en el espacio, Reconocer en tus labios mi silencio y en tu contenido Gesto lo profundo de mi deseo. Buscar la muerte tuya o mía, Mirarme lentamente, Llorar por mí solo un momento. No es nada, es lo de siempre. Con los ojos fijos en la lejanía violeta Bello es ser muerto y comprobar el destino: Así sabré que me has acompañado con tu sombra Cuando más a solas te creía, Así sabré Que era también tuyo eterno mi deseo Constante de la soledad sin fin hasta en la muerte. Si , surge tu estatura con unos pasos sordos Que hacen crecer el silencio. Una gran sombra invade donde cayó tu paso. Estás en la lluvia sobre el campo rendido, En el viento que rompe las viejas ventanas, En ese paso del tiempo también en una llama Recorriendo la desierta extensión sin reposo. Estás aquí, seguro yo de tu vivir. Podría ahora escucharte, latido, insomnio a mis oídos. Ni dudaría de tu existencia encerrada, ahogada en mi fiebre. Creo en ti por estos huesos con los que débilmente me arratro Y de mi pasión dan cuenta. Creo en tu sombra a mi lado Demasiado cerca de mi sueño, demasiado lejos de mis manos. Libértame de esta vida que no es mía porque no tengo Donde abandonarme a tu encuentro. Dáme la fortaleza necesaria a mi combate Oh dios en el espacio como la más blanca nube. Pronuncia la más profunda palabra a mis recuerdos, A mi ansiedad, a mi memoria en ti. Roza en el aire una música como dedos laúdes. Regresame a una edad secreta como el amor. Llegan tus pasos tal tormenta remota en un sitio De abandonada sombra fijas en los muros. Llegan pesadamente y al cabo callan luego Con el silencio que esas quietas sombras imponen. Llega, llega siempre y regresa En el más hondo suspiró de la noche a mi desvelo. Despierta a mi nocturno clamor como al beso la carne, Como al astro lejano la amante solitaria. Tendido tu cuerpo repose finalmente En el silencio de una orilla desierta, hermosa entre Los resplandores de un sol extrañamente lívido y eterno. Más llega, llega la última noche de mi vida, la tuya, Reconquistame a tu nostálgico reino pálido. De entre los hombres rescatame A tu crepuscular isla Desnudez y sola ante la resonancia del mar. Fernando Charry Lara
La Boca
Boca que arrastra mi boca: boca que me has arrastrado: boca que vienes de lejos a iluminarme de rayos. Alba que das a mis noches un resplandor rojo y blanco. Boca poblada de bocas: pájaro lleno de pájaros. Canción que vuelve las alas hacia arriba y hacia abajo. Muerte reducida a besos, a sed de morir despacio, das a la grama sangrante dos fúlgidos aletazos. El labio de arriba el cielo y la tierra el otro labio. Beso que rueda en la sombra: beso que viene rodando desde el primer cementerio hasta los últimos astros. Astro que tiene tu boca enmudecido y cerrado hasta que un roce celeste hace que vibren sus párpados. Beso que va a un porvenir de muchachas y muchachos, que no dejarán desiertos ni las calles ni los campos. ¡Cuánta boca enterrada, sin boca, desenterramos! Beso en tu boca por ellos, brindo en tu boca por tantos que cayeron sobre el vino de los amorosos vasos. Hoy son recuerdos, recuerdos, besos distantes y amargos. Hundo en tu boca mi vida, oigo rumores de espacios, y el infinito parece que sobre mí se ha volcado. He de volverte a besar, he de volver, hundo, caigo, mientras descienden los siglos hacia los hondos barrancos como una febril nevada de besos y enamorados. Boca que desenterraste el amanecer más claro con tu lengua. Tres palabras, tres fuegos has heredado: vida, muerte, amor. Ahí quedan escritos sobre tus labios.
Miguel Hernández
Reflexionando
No sé si es la impresión que tengo del mundo en que vivo, que pareciera tonto publicar poemas de poetas poco conocidos. No obtengo tantos likes, sino es por algún poeta o poema famoso por alguna película o por algún premio literario. Es absurdo pensar en likes, si. Pero me demuestra que leer está condicionado por el engañoso arte de la fama. Como cuando uno escucha a la gente hablar de Historia desde las películas gringas que cuentan el mundo desde posiciones condicionadas por el presente político de ese país. Cómo juzgar un poema sino es por una lectura individual de cada uno de nosotros. Este lugar no es una escuela en la que tenemos que decir, "me gusta este poema porque ..." O "el autor fue importante porque... " siempre dando respuestas condicionadas acerca de lo que debe ser el buen gusto. Pensar en un poema debe ser algo que toca las fibras de uno por dentro, algo que uno siente, de algo que uno está pensando, anhelando, o por una situación por la que se está pasando. Los espacios como este, como tumblr, nos hacen las cosas muy fáciles, damos un like y ya. Y yo espero a ver quién le ha gustado lo que publico, pero me pregunto porqué a la gente le gusta, y qué toca en ellos para que les guste. Las conexiones en Internet son banales, hay tanta información, pero tan poca opinión. Chevere saber de la gente que lee y también de otros poetas y poemas que se esconden.
Los perros románticos
En aquel tiempo yo tenía veinte años Y estaba loco. Había perdido un país Pero había ganado un sueño. Y si tenía ese sueño Lo demás no importaba. Ni trabajar ni rezar Ni estudiar en la madrugada Junto a los perros románticos. Y el sueño vivía en el vacío de mi espíritu. Una habitación de madera, En penumbras, En uno de los pulmones del trópico. Y a veces me volvía dentro de mí Y visitaba el sueño: estatua eternizada En pensamientos líquidos, Un gusano blanco retorciéndose En el amor. Un amor desbocado. Un sueño dentro de otro sueño. Y la pesadilla me decía: crecerás. Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto Y olvidarás. Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen. Estoy aquí, dije, con los perros románticos Y aquí me voy a quedar.
Roberto Bolaño
Me sirve no me sirve
Me sirve y no me sirve La esperanza tan dulce, tan pulida, tan triste, la promesa tan leve, no me sirve. No me sirve tan mansa la esperanza
La rabia tan sumisa, tan débil, tan humilde, el furor tan prudente no me sirve. No me sirve Tan sabia tanta rabia.
El grito tan exacto si el tiempo lo permite, alarido tan pulcro no me sirve. No me sirve tan bueno Tanto trueno
El coraje tan dócil la bravura tan chirle, la intrepidez tan lenta no me sirve. No me sirve tan fría la osadía.
Si me sirve la vida que es vida hasta morirse, y el corazón alerta sí me sirve. Me sirve cuando avanza la confianza.
Me sirve tu mirada que es generosa y firme, y tu silencio franco sí me sirve. Me sirve la medida de tu vida.
Me sirve tu futuro que es un presente libre, y tu lucha de siempre sí me sirve. Me sirve tu batalla sin medalla.
Me sirve la modestia de tu orgullo posible, y tu mano segura sí me sirve. Me sirve tu sendero, compañero.
Mario Benedetti
Letanía
Nosotros no nos realizamos nunca. Somos un abismo que va hacia otro abismo. Un pozo que mira al cielo
Fernando Pessoa
ONE ART
The art of losing isn’t hard to master; so many things seem filled with the intent to be lost that their loss is no disaster.
Lose something every day. Accept the fluster of lost door keys, the hour badly spent. The art of losing isn’t hard to master.
Then practice losing farther, losing faster: places, and names, and where it was you meant to travel. None of these will bring disaster.
I lost my mother’s watch. And look! my last, or next-to-last, of three loved houses went. The art of losing isn’t hard to master.
I lost two cities, lovely ones. And, vaster, some realms I owned, two rivers, a continent. I miss them, but it wasn’t a disaster.
– Even losing you (the joking voice, a gesture I love) I shan’t have lied. It’s evident the art of losing’s not too hard to master though it may look like (Write it!) like disaster.
Elizabeth Bishop
Sombras
Después de los cuerpos van las sombras Átomos dispersos que se encajan en los pisos las paredes que estallan en los bordes dilatándose vuelven y se quedan en el mediodía Van las sombras como cuerpos Los cuerpos como viento
Jaime Augusto Shelley
Dos cuerpos
Dos cuerpos frente a frente son a veces dos olas y la noche es océano. Dos cuerpos frente a frente son a veces dos piedras y la noche desierto. Dos cuerpos frente a frente son a veces raíces en la noche enlazadas. Dos cuerpos frente a frente son a veces navajas y la noche relámpago. Dos cuerpos frente a frente son dos astros que caen en un cielo vacío.
Octavio Paz
Juan Ramón Jiménez
En el blanco infinito, nieve, nardo y salina, perdió su fantasía. El color blanco, anda, sobre una muda alfombra de plumas de paloma. Sin ojos ni ademán, inmóvil sufre un sueño. Pero tiembla por dentro. En el blanco infinito, ¡qué pura y larga herida dejó su fantasía! En el blanco infinito. Nieve. Nardo. Salina.
Federico García Lorca
De una reflexión cuerda con que mitiga el dolor de una pasión
Con el dolor de la mortal herida, de un agravio de amor me lamentaba, y por ver si la muerte se llegaba procuraba que fuese más crecida. Toda en el mal el alma divertida, pena por pena su dolor sumaba, y en cada circunstancia ponderaba que sobraban mil muertes a una vida. Y cuando, al golpe de uno y otro tiro rendido el corazón, daba penoso señas de dar el último suspiro, no sé con qué destino prodigioso volví a mi acuerdo y dije: ¿qué me admiro? ¿Quién en amor ha sido más dichoso?
Sor Juana Inés de la Cruz
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Men
When I was young, I used to Watch behind the curtains As men walked up and down the street. Wino men, old men. Young men sharp as mustard. See them. Men are always Going somewhere. They knew I was there. Fifteen Years old and starving for them. Under my window, they would pauses, Their shoulders high like the Breasts of a young girl, Jacket tails slapping over Those behinds, Men. One day they hold you in the Palms of their hands, gentle, as if you Were the last raw egg in the world. Then They tighten up. Just a little. The First squeeze is nice. A quick hug. Soft into your defenselessness. A little More. The hurt begins. Wrench out a Smile that slides around the fear. When the Air disappears, Your mind pops, exploding fiercely, briefly, Like the head of a kitchen match. Shattered. It is your juice That runs down their legs. Staining their shoes. When the earth rights itself again, And taste tries to return to the tongue, Your body has slammed shut. Forever. No keys exist. Then the window draws full upon Your mind. There, just beyond The sway of curtains, men walk. Knowing something. Going someplace. But this time, I will simply Stand and watch. Maybe.
Maya Angelou