*POESÍA ERES TÚ, SENCILLAMENTE*
Eres la perfección, deslizándose por cada escena de mis pensamientos,
Haciendo pausas en cualquier parte, para convertirte en recuerdo
Y me obligas siempre, como cuando estás cerca, pegadita a mí,
Me obligas a sonreír, con la misma naturalidad de cuando estás en frente,
Mientras el cuadro sin artista, ese que lleva mi nombre y está a medio pintar,
Va tomando vida propia,
Haciendo que cada evento imaginario, al lado tuyo,
Se camufle, entre la realidad agria y los sueños de tenerte
Para que, finalmente, solo me quedara inventarte un poco menos,
Porque por fin decidiste apropiarte totalmente de mi irrealidad.
Es que ni el viento vagabundo, puede intentar escaparse de ti,
Porque de tanto intentarlo, siempre ha estado fracasando
Y no sabe cómo resistirse, al impulso de levantar tu falda o alborotar tu cabello,
Cuando paseando por allí, te encontraba despistada,
Leyendo alguna que otra premisa, con la cual te sentiste identificada,
Pero aún seguías esperando mis cartas sin Dulcinea,
Que en medio del color de mi tristeza,
Le estuve escribiendo a tu belleza, cada noche hasta el amanecer,
Acompañado de mil pensamientos en blanco, una pluma, dos estrellas
Y la sensación ilógica, de que te estabas escapando de mi ser.
Sueles ser otoño o primavera
Y la lluvia incolora, a veces sabe al sudor que rueda sobre tu piel,
Cuando el sol veraniego, se hacía de caprichos sobre ti,
Paseándose por los lugares que tú le dejabas tocar,
Antes de que manos, como las mías, se atrevieran a ir más allá,
Dónde ni siquiera, el frío del invierno tajante, pudo haber acariciado,
Porque siempre estuvieron protegidos, por la tela que usaste para vestir,
Mientras no estuviste en ocasiones “especiales”,
Cuando la ropa no estaba invitada para asistir,
A menos que quisiéramos, que al final ya no estuviera en ti, ni en mí.
Eres parte de todos los días,
Los ayeres, cuando no estabas y el mañana, siempre lleno de incertidumbre,
Eres dueña del presente, aunque otras veces del pasado, también
Y vas por ahí, sonriendo, haciéndome alucinar con un millón de eternidades juntos,
Mientras me enseñas, que la verdad todo está escrito,
Todo, excepto la manera que me regalaste para vivir amándote
Y la locura desinteresada, con la que mis anhelos te buscan,
Te persiguen y van contigo, sin cuidado,
Mencionando tu nombre, que casi a diario fue desconocido
Y hoy, se pasa creando ecos sonoros en mi alma,
Instándome a no querer olvidarte.
Eres así,
Fugitiva del tiempo afanoso, que corre a través de los relojes,
Ese que generalmente, se detiene al verte pasar
Y otras tantas, cuando le niegas el sabor de tu presencia,
Se va lento y sigiloso, intentando coincidir contigo en cualquier camino,
Mientras yo, amante ilegal del nuestro arte,
Me desvivo entre líneas,
Para encontrar otros lugares más, donde poder tenerte,
Escribiendo versos, que no se parecen a un poema,
Porque poesía eres tú, sencillamente.
— Gelmuth Camilo González ©®














