Domar una mente es como navegar por una tormenta, mientras las olas de dudas y miedos golpean al sumiso con fuerza, la oscuridad lo paraliza y cuando ve que poco a poco la luz del conocimiento comienza a aparecer, las olas disminuyen y la confianza vuelve, los sentimientos ampian sus opciones de libertad y su sumisión le da la paz para elegir.
Sigfrido
17.05.26












