Su propia voz se quebró en el último momento y gruñó frustrado, porque no conseguía dar una aquel día. Cuando abrió los ojos, pudo ver a un chico que no conocía al otro lado del cristal. Su ceño se frunció con suavidad y luego suspiró. —Espero que no hayas grabado mi desafine o tendré que matarte—. Bromeó.
Hizo una mueca --Vaya, tendrás que matarme porque creo que sí quedó grabado-- Admitió con cierta diversión, revisando lo que había grabado --Pero puedo editarlo y quitar esa parte si quieres, la verdad es que lo demás quedó muy bien como par borrarlo completo--











