La concepción romántica en El Ladrón de Bicicletas
Ladri di biciclette o mejor conocida como El Ladrón de bicicletas (1948), un filme dirigido por el padre del neorrealismo Italiano, Vittorio De Sica.
Contexto
Después de la aparición del cinematógrafo en Francia y el quinetoscopio en Estados Unidos. El cine pronto llegaría a Italia con el subgénero péplum (cine grecorromano). Pero con la llegada de la primera guerra mundial Italia sufrió también las consecuencias; creció la tención social y se crearon grupos de protesta contra el estado, así nació el Partido Nacional Fascista ahora Italia se encontraba en un régimen totalitario bajo el mando de Benito Mussolini.
Los Fascistas pusieron sus ojos en el cine y durante esa época fueron construidos más estudios, pero para sus propios fines. Se crearon los documentales donde exaltaban sus doctrinas o las películas de entretenimiento con fines propagandísticos (por ejemplos las películas del teléfono blanco; era comedias con personajes de clase alta que parecían vivir en un país donde todo era perfecto, como queda demostrado en Il signor Max de Mario Camerini). Mussolini creía que así se representaba mejor a la sociedad italiana. Sin embargo, la vida real italiana era más decadente y menos lujosa. Así pues, contrario al cine comercial fascista, nace una nueva corriente cinematográfica creada por profesores y estudiantes del centro experimental cinematográfico, llamada neorrealismo. Con las cámaras y pocos recursos que se tenía, retrataron la vida que les toco padecer durante la posguerra con historias reales y gente sin preparación actoral.
El cine neorrealista es el primer genero que se filma fuera de los sets de grabación, usan locaciones reales, gentes reales con historias reales. Su narrativa es clásica y retrataban la tristeza que les tocaba vivir después de una guerra a la clase obrera y los problemas sociales. Una de las fuentes de inspiración para que naciera esta corriente fue el cine soviético y el cine de Jean Renoir.
Datos del director
Nacido en 1901 en Sora, Italia. Conocido por ser uno de los grandes directores de la corriente del neorrealismo. Vittorio de Sicca inicio como actor de telenovelas y del cine fascista, después como director de películas del teléfono blanco. Pero su auge llegaría cuando dirigió I bambini ci guardano (1943) donde ya comenzaba apegarse a la corriente del neorrealismo, pero no seria hasta 1946 cuando dirigió Shoeshine cuando ya se encontraba sumergido dentro de la corriente, de suerte que su obra cumbre seria Ladri di bicicette en 1948, aunque Humberto D (1952) sería considerada la película más dolorosa dentro del género. Paro los años 50’s se dedicaría a hacer cine fuera del genero neorrealista, no obstante, nunca cambio su manera de dirigir y retratar la vida. De Sicca a ganado 4 premios Oscar y 2 más en el festival de Cannes.
Storyline
Tras los estragos de la segunda guerra mundial, Antonio Ricci vive las consecuencias de esta, después de estar desempleado por largo tiempo consigue un trabajo pegando carteles, pero necesitara de una bicicleta para poder ser contratado. Él y su esposa María empeñan sus sabanas para poder sacar una bicicleta. Para su mala suerte, durante su primer día de trabajo es roba su bicicleta. Ahora él y su hijo Bruno viajaran por los barrios de Roma en busca de ella.
El arco del personaje:
Antonio Ricci protagonizada por Lamberto Maggiorani
¿De quién es la historia?
En un primer momento creía que la historia era de la bicicleta, pues la trama gira entorno a ella. Sin embargo, la historia es completamente de Antonio Ricci, pues tras un largo periodo de tiempo estuvo desempleado, finalmente, cuando consiguió un trabajo, desesperado, trato de conseguir una bicicleta. Y aunque la historia gira entorno a la bicicleta, es Antonio quien la busca y roba otra para poder conservar su empleo.
¿Cómo empieza y cómo termina? Y ¿Dónde está el cambio?
La historia comienza con Antonio Ricci como un hombre, padre de familia, desesperado por conseguir trabajo, después de conseguirlo se ve aún más desesperado por conseguir una bicicleta. Oposición a esto, -para mí- hay dos cambios dentro de la película. La primera es la escena donde una noche antes de su primer día de trabajo se ve cómo un hombre feliz, entusiasmado, alegre y lleno de esperanza. La segunda, cuando entra al restaurante con su hijo, donde lo invita a beber y comer como la gente de clase alta, nos muestra a un hombre desesperado, miserable pues el sabe que de nuevo serán pobres, Antonio tratando de ser optimista, pero en el fondo sabe que todo está perdido y que todo está mal. La historia termina cuando después de robar una bicicleta, lleno de vergüenza porque él señor le dijo “esta es la clase de educación que le da usted a su hijo”. Con tristeza y desesperanzado regresa a casa a acompañado de su hijo Bruno. Por su expresión corporal podría describirse que se quedo “con el nudo en la garganta” y con la lagrima apunto de caer, no obstante, se guardo su sentimiento, para que su hijo no lo viera llorar. Si su hijo lo veía antes como un héroe, ahora lo ve como un ladrón.
Comentarios en cuanto al uso de recursos
- Estructura dramática y lenguaje
El ladrón de bicicletas estaría catalogado dentro de los géneros dramáticos como tragedia, pues dentro de una historia donde un personaje comienza mal, la historia también terminara mal. La historia es lineal, nos muestra desde que Antonio consigue la bicicleta, hasta que él termina robando una. Aunque el problema, en este caso la pobreza, ya existía.
- Edición
Como fue una película con pocos recursos, no había decorados y siempre se utilizó la luz del día para filmar, además de que todas las locaciones son espacios reales con gente real. La cámara iba al hombro y seguía la trayectoria del personaje para darle énfasis a lo que sucedía en escenas -aunque debo admitir que para llevar la cámara en el hombro las tomas son muy estables-.
- Tipos de tomas
Los tipos de tomas que utilizaba De Sicca durante la película eran planos abiertos y la profundidad de campo. Su objetivo era mostrar los escenarios donde vivía la clases obrera, la clase baja y la vida lúgubre. Y aunque no hubo planos cerrados -como el close up-, no fueron necesarios; porque los recursos actores, las expresiones faciales, corporales y la musicalización enriquecieron bastante la trama y le dieron énfasis a lo que se trata de decir. Además, todos los ángulos de la cámara están en función de lo que se quiere transmitir, por ejemplo, el ángulo picado cuando Antonio será linchado, se ve toda la calle mostrándonos la muchedumbre entre la que se pierde el ladrón y la impotencia del trabajador.
- Uso del sonido
El uso del sonido es basta importante para el neorrealismo, pues justo este genero busca retratar la vida después de la posguerra. La banda sonora de la película estuvo a cargo de Alessandro Cicognini (compositor de música de cine italiano). La musicalización es de bastante ayuda para narrar la esperanza, momento felices, cómicos y la tristeza. Aunque a mi parecer, la banda sonora romantizo la pobreza, la desgracia y la tristeza ajena.
La concepción romántica en El Ladrón de Bicicletas
Como comenté anteriormente, Ladrón de bicicletas es una película muy sencilla, con pocos recursos, pese a eso, es un claro ejemplo de que no sé necesita de grandes recursos para crear obras esplendidas. Primeramente, me gustaría comenzar por mencionar que la fotografía es fantástica, a pesar de que son tomas abierta, nos muestra -nuevamente- que en la sencillez se encuentran paisajes, los barrios italianos, los mercados, los edificios y las calles mojadas y descuidadas.
Ahora bien, ¿Por qué se romantiza la pobreza? Comenzare por decir que la banda sonora juega un papel importantísimo, pues da mucho énfasis en lo que trata de decir. Como mencione, a pesar de que no se utilizo los planos cerrados, ni maquillaje para exaltar la expresiones -como en el caso del expresionismo alemán-, la música de Cicognini enfatizo la esperanza, pero así mismo romantizo la puesta en escena, es decir, los barrios pobres, asimismo, se abrió y se transmitió la herida de posguerra. No sólo la vida de Antonio, sino con los planos generales, se mostro también la vida miserables de los demás. Estos dos recursos, la fotografía en blanco y negro que tiene una extraordinaria gama de tonos grises que se vuelven más oscuros a medida que la vida se cierra, y en especial la música, romantizaron la pobreza, a tal grado - y como escribió Bosley Crowther , crítico de cine de The New York Times- de aternurar y sentir pena ajena. Al igual que las actuaciones fueron reales. Estos 3 recursos subrayaron la desesperación y tristeza.
Por otra parte, me gusta como De Sicca rompe con los cannones que se tenía anteriormente con el cine fascista, pues justo juega con lo miserable, todo el tiempo de principio a fin durante la película te muestra no sólo la vida miserable que lleva Antonio, sino también su entorno, tanto así hasta el punto de causar empatía.
Por último, quiero hacer hincapié con el maravilloso papel que juega Bruno Ricci, pues este nos da el significado de la lealtad. Desde un primer momento, nos muestra que es un niño fuerte -en palabras coloquiales, es un niño que “aguanta bara”-, en ningún momento se le ve quejarse, acompaña a su papá a cualquier rincón, no lo cuestiona, no lo juzga y además de eso lo salva. Asimismo, durante la película no sé un acto afectivo de padre a hijo o viceversa, como por ejemplo, que Antonio cargue, bese o tome de la mano a Bruno -puede que sea por la desesperación que tiene el padre, pues este no tiene cabeza para pensar en esas cosas-, pese a ello, al final de la película encontré un simbolismo, pues Bruno toma de la mano a su padre -a mi parecer-, diciéndole que todo estará bien, pase lo que pase el estará a su lado como lo a estado hasta ahora y que ambos están igual de jodidos. El niño ahora es una especie de padre, pues se acostumbra que los adultos consuelen a los niños, en este caso sucedió lo contrario. Bruno durante la trama, se ve como fue tomando madurez, además, que jamás abandono a su padre.
A pesar de los pocos recursos De Sica supo manipular lo que tenia en sus manos para crear El Ladrón de Bicicletas, obra cinematográfica, digna de ser una de las encabezadoras dentro de la lista de 10 mejores películas jamás hechas. Un filme que te dejara pensando en el privilegio en el que vivimos, además de soltar la lagrima.








