El tiempo pasa, la infección se propaga silenciosamente mientras la gente permanece ignorante ante lo que pasa. Ya han pasado por una pandemia generalizada; lo último que quieren la alcaldía y las autoridades es causar más pánico e histeria colectiva. Dicen que no hay peor sordo o ciego que el que no quiere oír o escuchar nada.
Aquellos que saben que algo pasa y tienen parcial responsabilidad de todo este desmadre continúan su cacería por la raíz del problema de manera discreta, monitoreando todo para usarlo a su favor como siempre, siempre saliendo al paso, evitando ser vistos como lo que son realmente.
Su inacción pronto cobrará la vida de inocentes y las heridas abiertas en esta ciudad volverán a abrirse el 11 de noviembre por la noche.
Con esto hemos abierto los primeros eventos globales para que puedan experimentar el horror de primera mano y sus primeros pasos en su transformación en verdaderos supervivientes.
Su participación es libre y espontánea, pero habrá una buena recompensa para quienes participen, que les vendrá bien más adelante y, de manera global, habrá contenido desbloqueable para todos tras concluir los eventos.
Ambos iniciarán este sábado 18 y un mastermind será asignado para narrar el evento.
Hemos planteado 2 escenarios distintos que esperamos puedan ser de su agrado.
El peligro cada vez crece en la ciudad; sus habitantes y autoridades lo han ignorado, permitiéndole crecer poco a poco en silencio. Pocos son los que han querido ver y darse cuenta de que la emergencia no ha terminado y son muchos los que han preferido callar y callar a otros debajo de la mesa.
La infección se expande como una plaga silenciosa que finalmente ha crecido lo suficiente para comenzar a manifestarse de manera abierta en ciertos lugares concretos de la ciudad como un preludio de lo que está por venir.
El sanatorio St. Michaels fue un hospital del siglo XVIII situado en los suburbios para tratar a pacientes acaudalados antes de ser clausurado por desuso. Durante la reciente emergencia por el Dolar Flu, este fue comprado por Hexacorp parcialmente junto con un grupo hospitalario como "donación" ante la emergencia para evitar un colapso del sistema hospitalario de la ciudad, siendo reabierto y surtido con equipo actualizado por Hexacorp.
Fue usado para tratar a pacientes de todo tipo y como centro administrativo del personal de la CDC durante la emergencia. Con la crisis terminada, muchos pacientes fueron derivados a otros centros de salud, quedando solo aquellos que necesitan cuidados especiales, por lo que el personal es muy escaso a la espera de ser igualmente transferidos. Hexacorp pronto venderá su participación a otro centro de salud, teniendo programada una mudanza en los próximos días; no obstante, personal de H.A.D.E.S. sigue proveyendo seguridad a la instalación y su calendario se ha atradaso de forma inexplicable.
Nada parece estar fuera de lugar; sin saber los secretos que guardan en las profundidades de ese lugar, no tienen idea de lo que está por venir.
Ubicado en los suburbios de la ciudad, el Diamond Casino se ha caracterizado por ser un establecimiento de vicios y diversión de 5 estrellas. Con sus vastas mesas de juego y estructura que combina zonas de juegos con zonas de recreación en un solo ambiente, ha logrado captar el deleite de los más acaudalados y los más fiesteros de la ciudad, ávidos de saciar sus vicios y sentir la euforia propia de los ganadores. Fue uno de los primeros en incorporar un moderno sistema para apostar carreras de caballos y de NASCAR en tiempo real.
Cuenta con instalaciones de primera para los jugadores, además de suites restaurante de lujo para aquellos que quieran prolongar su estadía para prolongar sus ansias de juego y diversión.
Un lugar pequeño comparado con el Caesar's Palace, dirían algunos, pero que siempre ha sabido traer lo mejor de Las Vegas al corazón de Los Ángeles. Todo iba viento en popa hasta la llegada del Dolar Flu, teniendo que ser clausurado por considerarlo un importante vector de infección hasta nuevo aviso, ya que algunos de sus huéspedes fueron de los primeros en contraer la letal infección.
Incluso personal sanitario y de Hexacorp entraron al lugar para investigar ciertas zonas y algunos infectados fueron tratados dentro de sus propias suites bajo aislamiento.
El tiempo pasó junto con la emergencia; los propietarios del lugar han visto sus ingresos caer, su personal ha sido recortado al mínimo y sus acreedores no han dejado de tocar a su puerta, por lo que han tenido que hacer toda clase de malabares financieros para tenerlo a flote y reabrirlo al público después de haber recibido mala publicidad durante el brote.
Guiados por su codicia y desesperación por dinero y salvar el barco, no tienen idea de la corrupción oculta entre las luces de neón y el lujo de dicho lugar.