Jesús revela su traición en una cena íntima, contrastando la oscuridad de Judas con el nuevo mandamiento de amor sacrificial. El texto enfatiza que la gloria de Cristo se manifiesta en su entrega, instando a los creyentes a amar con perdón y humildad. Concluye que, ante la debilidad humana, la dependencia diaria del Espíritu es vital para reflejar el carácter de Jesús.

















