Instinto
Hoy sucedió algo que hace mucho no pensaba, la mortalidad de la misma especie, de los seres humanos de las demás especies. Somos autodestructivos, conflictivos, egoístas, posesivos, celosos, arrogantes, pretenciosos, ansiosos, precoces, y un sinfín de cualidades autodestructivas que nos llevan por el camino correcto, que es el camino a lo primitivo, las raíces mismas del ser como es. Un ser primitivo que sin lenguaje tomaba lo que no era suyo y se apoderaba del él.
Pero en verdad, que somos los seres humanos; ¿provenimos realmente del simio? ¿Hay un eslabón perdido entre el simio y el hombre? ¿Somos una especie nueva e independiente? ¿Qué somos? ¿Quiénes somos?
En verdad éstas son unas de las cuantas preguntas que hemos intentado resolver en base a la ciencia, a la filosofía, al conocimiento empírico del mismo ser. Pero quizá las preguntas reales ya tienen respuesta. Como es que nos basamos en el mismo Instinto para sobrevivir, como es que la humanidad no entiende que en verdad provenimos de la misma necesidad de sobrevivir, y ésta misma necesidad nos va a convertir en presas del instinto de alguien o algo más. Estamos destruyendo a los seres humanos desde tiempos previos al razonamiento lógico; estamos pisoteando al humano por el afán de ser mejores seres humanos y descuidamos a los nuestros acusando a la naturaleza de las cosas, a su falta de “instinto” de supervivencia, pero olvidamos algo un poco más importante, somos nosotros mismos quiénes estamos acabando con nosotros, con el planeta, con la raza humana, con las especies animales.
Somos la cura y el cáncer a nuestra propia maldición que es la mortalidad misma, jugamos a curar enfermedades, jugamos a crear enfermedades, jugamos con los seres humanos, para luego salvarlos. Creemos en Dios y al mismo tiempo somos Dios. Le tememos al demonio y al mismo tiempo somos el mismo demonio.
De nuevo observamos a nuestro alrededor para comprender qué está sucediendo con nosotros, detenidamente y en silencio observamos el comportamiento de grupos de animales y les llamamos sujetos de prueba, los nombramos como los líderes y las presas, al que lleva el orden en el reino animal, normalmente lo llamamos Alfa, aquel que está lleno de conocimiento, de una energía desconocida que hace que los demás lo sigan, un líder que guía a la caza, a la sobrevivencia y supervivencia de la manada. Pero dentro de la misma manada al más débil lo atropellan y lo dejan a su suerte, listo para morir en cualquier momento; seguimos observando las conductas de la manada y atribuimos actividades, cualidades, actitudes y aptitudes a los animales que creemos y vemos sobresalientes en ellos… los Sujetos de estudio.
Ahora volvamos a la raza humana, no somos los mismos animales siendo observados por aquellos que dentro de la misma raza humana llamamos superiores, líderes de opinión, aquellos que nos manipulan para hacernos creer que todos somos iguales, aquellos que se creen superiores a nosotros, aunque su genoma es similar al nuestro. Somos imbéciles que hemos perdido el instinto, y nos hemos convertido en sujetos de prueba de los mismos humanos. Actuamos para su show privado del cual no sabemos que hemos sido invitados para ser observados, pero nos sentimos parte de los espectadores, porque así somos igual de importantes, pero es como darle una banana a un simio, el cree que es mejor que los demás por poseer la banana, pero en verdad es igual que los demás al ser parte del experimento.
Hemos perdido el instinto de supervivencia y al mismo tiempo hemos perdido las ganas de sobrevivir… Ahora solo vivimos bajo el ritmo de la marea humana, seguimos a la multitud a dónde nos lleve y pobre de aquellos que intenten ser diferentes, ya que nunca podrán escalar al peldaño de los que observan….
… A menos qué
- Insomniac











