CIBERESPACIO, ¿UNA AMENAZA PARA EL LENGUAJE?
El lenguaje es la facultad humana que permite a las personas intercambiar ideas y sentimientos a través de una lengua, principalmente por la necesidad innata de socializar.
A lo largo de este texto se distinguirá la importancia de reconocer a la ciberlingua como una variedad lingüística natural y propia de los usuarios que la emplean y del lugar en el cual se desarrolla. En la sociedad moderna, esto ha traído consigo incomodidad en algunos estudiosos de la lengua que afirman que el internet y las nuevas tecnologías han puesto en peligro el adecuado uso del lenguaje. Pero, ¿qué significa exactamente hablar de adecuado uso del lenguaje? ¿Se trata de adecuación como una propiedad del texto o simplemente de la defensa de una variedad lingüística específica como la lengua estándar? Casanny, Luna y Sanz (1998) describen la adecuación como “el conocimiento y el dominio de la diversidad lingüística” (p.317) ya que la lengua, naturalmente, es afectada por distintos factores, incluyendo la interrelación de los hablantes y el canal de comunicación y, esto la hace altamente heterogénea.
Sin duda, el ser humano, a diferencia de los animales, es complejo hasta en lo que a comunicación se refiere. Así como desde la concepción de la humanidad, ha tenido que adaptarse al medio en el que se desenvuelve para lograr subsistir, desarrollase y crecer, tanto a nivel biológico como social, hoy día, tras la aparición de un nuevo universo social tecnológico y cibernético llamado internet, el hombre se ha visto en la necesidad de adaptar su sistema lingüístico tradicional a la novedad del medio.
La internet, según el Diccionario de la Real Academia Española (2014) es una “red informática mundial, descentralizada, formada por la conexión directa entre computadoras mediante un protocolo especial de comunicación” que, año tras año, ha despertado en la sociedad una nueva forma de interacción social que incluye una nueva cultura en la que las personas pueden comunicarse e interactuar con sus propios signos, códigos y normas convencionales dentro del ciberespacio o mundo virtual.
Asimismo, la lingüista venezolana Lucía Fraca de Barrera (2006) al afirmar que “los modos de interacción social, dan origen a nuevas culturas, mentalidades, hábitos y comportamientos, personales y grupales…” (p.344) sostiene que esa nueva manera de ser es también una nueva forma de comunicación en la que se distinguen los rasgos ciberpictográficos propios de lo que ella misma llama Ciberlíngua y entre los que destaca “los emoticones, las siglas, el carácter reiterativo y repetitivo de los signos de exclamación y de interrogación, el empleo del color y el tipo de letra” (p.344), sobre todo porque la aparición masiva de nuevos medios de comunicación como Facebook, Twitter, Instagram, Whatsapp y otros, trajeron consigo la ruptura del tiempo y el espacio comunicacional, nuevos conceptos identificados con nuevos términos y, lo que ha sido para muchos estudiosos de la lengua española: una amenaza.
Partiendo de este punto, al tratarse de cambios sociales, se consideran todas las modificaciones de la lengua desde el punto de vista sociolingüístico y dialectal en donde tales formas de hablar y comunicarse no se presentan como errores o incorrecciones, sino como muestras de la diversidad y del uso de la lengua.
A propósito de esto, Moreno, C. (2000) explica lo siguiente: “En pluralidad, nadie habla una lengua; todos hablamos una variedad lingüística… desde el punto de vista estrictamente lingüístico, no hay lengua sino un conjunto de variedades lingüísticas estrechamente emparentadas y confinadas a un determinado territorio” (p.48). Evidentemente, el internet, con todas sus plataformas virtuales y tecnológicas, es ese nuevo territorio del siglo XXI, tan respetable como cualquier otra región del mundo.
No obstante, hay que tener claro que, así como en el continente virtual se trazan grandes caminos de conocimiento, encuentro y comunicación, también es probable que surjan espacios de real incertidumbre entre los interactuantes, puesto que el encuentro cercano en ocasiones se torna difuso y la palabra –o cualquier otro rasgo ciberpictográfico-, no necesariamente comunica una realidad veraz entendible para otros. Sin embargo, esto no es causa de daños lingüísticos en los hablantes. Basta aplicar la búsqueda de modelos de integración competente, consciente y crítica de los medios de comunicación en la vida total y, a su vez, ampliar los espacios de verdadera formación cibernética y tecnológica, de modo que la nueva cultura comunicacional –con sus variaciones lingüísticas incluidas- no se imponga sobre la lengua estándar ni sobre ninguna otra variación, sino que genere en los usuarios nuevos conocimientos y habilidades que permitan decodificar y comprender estos nuevos géneros textuales.
Por consiguiente, hablar del adecuado uso del lenguaje no es más que conocer y saber utilizar la terminología específica de cada campo –entiéndase campo en un sentido amplio que abarca la cultura, el territorio virtual o real, la condición social del hablante y su entorno-, de modo que, sin este conocimiento previo, sería imposible su comprensión y aceptación. En la diversidad del lenguaje se encuentra la prueba de que la lengua está viva, se usa y está viva. Incluso en internet.
Cassany D., Luna M., y Sanz G. (1998). Enseñar lengua. España: Editorial Grao.
Diccionario de la Real Academia Española (2014) [página web en línea] Disponible en http://www.dle.rae.es
Franca de Barrera, L. (2006). La Ciberlíngua: una variedad compleja de la lengua en internet. Caracas. Instituto Venezolano de Investigaciones Linguisticas y Literarias “Andrés Bello”.
Moreno Cabrera, J. (2000). La dignidad e igualdad de las lenguas. Madrid: Editorial Alianza.