Hay días en los que cuesta menos, esos en los que nos sentimos inalcanzables, poderosas, imparables. Hay otros en los que simplemente cuesta más, donde encontramos escape en la comida, donde al consumir cada caloría liberamos gota a gota esa dopamina que tanto necesitaba nuestro cerebro. Pero, ¿Después qué? Viene la culpa, el arrepentimiento, el sentimiento de ser una gorda que no sabe hacer nada más que tragar y seguir tragando.
Esos días en los que cueste más es donde debes recordar lo feliz que fuiste cuando pudiste completar un ayuno, cuando pudiste estar sin comer un día, cuando viste bajar esos gramos en la balanza.
Nada es imposible si se tiene la suficiente fuerza de voluntad.
Basta de excusas y empieza ya.
Sé esa princesa que sueñas ser.
Que ese sueño, sea tu realidad.











