Navidad 2023
Después de que los niños tomaran su ducha, ayudó a vestirlos y los dejó en el salón viendo una película típica Navideña mientras Quinn acababa y era el turno de él. Debía reconocer que un momento de tranquilidad como ese debía ser aprovechado en días como esos que no se libraba ni un segundo de sus hijos. Los adoraba y le encantaba pasar tiempo con ellos pero a veces era necesario un momento de relax para él. Por eso quizá tardó un poco más de lo que solía tardar. Tras vestirse bajó al salón y se despidió de Quinn que le dijo que iba a por su madre. Disfruta de tu coche nuevo. Le guiñó el ojo y le dio un ligero beso y se unió a sus hijos en el sofá terminando de ver esa película que estaban viendo hasta que llegó Quinn con su madre y el último regalo que les quedaba por descubrir a los pequeños, el que sabía que les iba a hacer más ilusión, a pesar de que fuera un regalo para toda la familia.
Los niños se levantaron corriendo cuando llegó su abuela y Artie fue detrás, saludando a su suegra con un “Feliz Navidad” y un beso cariñoso en la mejilla. Daba gracias que la relación con su suegra había mejorado con los años y que ahora era bastante cordial incluso buena. Entre las risas de Artie, los niños se apresuraron en abrir la caja, de donde en seguida el pequeño cachorro que estaba dentro sacó la cabecita provocando que los niños gritaran de emoción. "¡¡Un perrito!!" "Es un perro" " Qué bonito" " ¿Podemos cogerlo?" Gritaban uno y el otro alternándose. Quinn, su madre y él asintieron al unísono, observando con cariño la escena en la que los niños lo cogían y se peleaban por cogerlo llegando ellos solos a la conclusión de que tenían que turnarse. Artie los miró orgulloso y les advirtió. No lo malcriéis. Sino se acostumbra y siempre querrá estar encima. Además, si se pone muy contento se meará encima vuestro y estáis recién duchados. Dijo eso último poniendo una cara exagerada de asco y luego rió, acercándose al perrito y acariciándolo. ¿Sabéis que hay que ponerle nombre, no? El que vosotros queráis.
Era agradable tener a toda, o al menos gran parte, de su familia reunida por Navidad y respirar ese ambiente familiar que tanto había echado de menos durante parte de su adolescencia. Esperaba que sus hijos no pasaran por aquello. Por suerte la relación de Artie con su madre era bastante buena, casi tanto como la suya con sus suegros que siempre la habían recibido con los brazos abiertos incluso cuando ella y Artie no eran más que amigos. En cambio su madre había tenido sus dudas al principio de su relación, aunque la duraron poco, solo hasta que se dio cuenta que la felicidad de su hija estaba con Artie, entonces no tuvo más pegas que poner ni malas caras hacia el que ahora era su marido y padre de dos de sus hijos.
Rió divertida al ver a sus hijos emocionados por el regalo que no esperaban y asintió a las palabras de Artie, dándole la razón y pidiéndoles que tuvieran cuidado. - ¡Darsy II! - gritaron los dos a la vez como si mediante telepatía se hubieran puesto de acuerdo o hubieran tenido tiempo para decidirlo. - Veo que lo tenéis bastante claro - dijo divertida - Estoy segura que Darsy estará muy contento porque os acordéis de él. Mañana iremos a comprarle una placa con su nombre - aunque aquel cachorro no se parecía en nada a su anterior perro pues eran de razas distintas, sus hijos inmediatamente se habían acordado de aquel perro que les había acompañado durante sus primeros años de vida y que ella había comprado en un arrebato. Mientras sus hijos jugaban con su nueva mascota los adultos se encargaron de preparar todo para lo comida de Navidad, parando de vez en cuando y por turnos para asegurarse de que todo estaba en orden en el salón.
Un gran día de Navidad sin duda alguna, uno que recordarían durante bastante tiempo todos y que esperaban que año a año se repitiera.














