Sé que no fácil entender algunas cosas, sobre todo cuando crees encontrar aquello que dejaste de ver o buscar en los tiempos donde solo el camino hacia el mar era lo único importante para un caminante que buscaba encontrar aquello que lo hacía volver a sentir el recorrido de aquello que creyó perder.
De norte a sur, de este a oeste, seguía el rumbo zigzagueando sin más que ver, sin más que sentir, intentando que el aire arrancara cada recuerdo en la piel como las hojas de un árbol en otoño, pero que su vez se esforzaba en que no se fueran y se conviertan en su tesoro más preciado.
El tiempo es sabio, escuchó alguna vez, y se aferró a un sueño de noches enteras de insomnio donde dibujaba la silueta perfecta de cada parte de la musa que pidió al universo tomara el conjunto de estrellas y la posara en su pecho para abrazarla eternamente. Y ahí fue feliz.
El sol salió, y pidió que no se vaya. Que no se lleve ese momento, ese recuerdo que tanto añoró, porque sabía que volvería a sentir caer en el limbo de poetas que escribieron con lágrimas aquellos versos que sus musas nunca leyeron. No te vayas, pero se elevó sin mirar atrás dejando el corazón vacío y lleno de pensamientos oscuros escritos en el alma.
¿Destino?. Cuando ya todo estaba escrito apareció en las largas horas de pasos perdidos el camino hacia un mundo donde ya era conocido los susurros, el viento, los latidos y las esperanzas que había dejado guardado en el fondo del mar aquella noche con las estrellas de testigo.
Y en ese camino, el destino volvió a mover sus hilos; después de caminar entre miles de rostros pero que nunca se detuvo, cayó rendido a un lugar donde pensó refugiarse entre los sueños de otros para no pensar ni sentir el destino. Pero no fue así.
Recuerdo aquel día. Un día nuevo donde el brillo de unos ojos convirtieron todos aquellos juramentos hechos para no caer, me dejaron prendados y convertirme en un ser pávido como la primera vez que sentí el mar en mis pies. Su cabello amarrado. Y esa sonrisa, tan perfecta para mi que iluminó aquel sendero oscuro que aún recorría, las palabras y letras despertaron como fuegos artificiales. Su voz, esa melodía perfecta como la canción que eleva los sentidos. Las pecas en su rostro, como las estrellas que miro cada noche que siempre me dejan maravillado. Y ese día, el celeste se convirtió para siempre en mi color favorito.
Noches que parecían eternas, donde intenté no despertar, para continuar viéndote con ojos desconcertados y sin miedo, buscando siempre que sonrías cada vez que pueda para agradecer al universo me haga sentir vivo. Pero si, tendría que llevarlo oculto para no perderla y convertirlo en el más hermoso de los secretos.
¿En tan poco tiempo? Si. A veces no nos damos cuenta pero creo que hay deseos ocultos guardados en el alma donde queremos que se hagan realidad, y las casualidades de encontrase con una de ellas están predestinadas tal vez para saber que si existen como tu, que te encontré en un lugar donde ahora se ha convertido en mi lugar secreto donde puedo soñar sin miedo.
No temas. Solo quiero que sepas que despertaste un sentimiento puro y sano donde tal vez tu también imaginaste. Y que simplemente el destino quiso que nos encontráramos para que a través de las letras de cada palabra que ya conoces, te hayas convertido en mi mejor y más bonito secreto, donde espero darte aquel abrazo que mereces.