-Levantas la cabeza y puedo ver tu ceño fruncido, aunque la sonrisa no te falta nunca, al menos conmigo ni aunque tuvieses un día pesado en el trabajo. Y es que estoy segura de que ha sido así porque de todo lo que digo lo que capta tu atención es la parte de beber algo, vino para ser específicos. Yo me encojo de hombros haciendo memoria.- De elfo, de saúco y un par de vinos argentinos que siempre tiene Nico. -Respondo porque de esos no tengo mucha idea porque me ha costado un poco hacerme a los sabores por más que me diga que algunos son dulces.-
-Tú me sugieres ese tipo de vinos, y entonces me giro hacia ti, alzando las cejas.- Me fiaré de que Nico no le haya metido matasuegros en esos… Que te diga él cual es el bueno
-Yo imito el gesto que haces con las cejar cuando te escucho, aguantando la risa.- Cómo eres… -Replico negando con mi cabeza.- Seguro que más bien le pondría quiereyernos. -Te digo porque eso me pegaría mucho más con él, porque de lo único que podría matarte a ti es de celos y un poco fue así al principio.-
-Río por el gesto que haces cuando me reprendes como soy, pero me esfuerzo en ser el padre pesado que siempre he sido. Me encojo de hombros, subiéndome un poco las gafas.- ¿Cómo soy? -bromeo, riendo por eso que me has dicho del “quiereyernos”.- Parece la típica poción que solo podría elaborarse con las notas del Príncipe Mestizo
-Me preguntas cómo eres y yo me tomo unos segundos como si de verdad necesitara pensar una respuesta a eso.- El mejor padre celoso y sobreprotector del mundo. -Te guiño uno de mis ojos, porque sé que estás bromeando y yo lo hago un poco, aunque si seas así conmigo.- Pues si se elabora con sus notas es fiable, ¿no? Pero yo de pociones voy justa, así que… -Me encojo de hombros, pasándote a ti la botella para que la abras y seas tú quien decida cuanto vino necesita para terminar el día.-
-Parece que te piensas como soy, aunque estoy seguro de que ya lo sabes de sobra. Aguantarme durante todos tus años, ha tenido que dar sus frutos. Pero la respuesta que me das me convence, porque sé que lo soy, aunque yo frunzo mi ceño, echando hacia detrás mi cabeza.- ¿Sobreprotector? Nunca se sobreprotege a nadie, incluso cuando lo parece, no estás protegiendo lo suficiente -digo, porque por mucho que queramos evitarles el dolor a nuestros hijos, nunca podremos evitarlo del todo. Hago un gesto respecto a lo de las pociones.- Ya sabes que tu padre en pociones siempre estuvo un poco verde… -digo con una sonrisa en mis labios, cogiendo la botella que me das, cuya etiqueta miro, y leo en voz alta.- Nieto Senetiner… -hago un gesto.- Veremos a ver como es - yo olfateo el vino al destaparlo. Tiene unas notas muy agradables, supongo que en boca será muy agradable, y yo me sirvo la copa un tercio de la misma.-
-Frunces el ceño, aunque no sé por qué pues la respuesta que te he dado pega perfectamente contigo. Pero no me dejas con la duda porque te encargas de aclarármelo y yo río.- A veces no sé cuánto te ha afectado ser Auror en lo de ser padre. -Bromeo, porque la realidad es que, ahora que soy madre, me identifico completamente con lo que dices acerca de proteger a alguien.-